Con la llegada de un nuevo router Wi-Fi, es común que el anterior acabe guardado en un cajón. Sin embargo, ese equipo puede aportar valor a tu red doméstica si se reutiliza de forma estratégica. Existen múltiples maneras de darle una segunda vida, optimizando la conectividad y la seguridad en el hogar.
Convertir el router en un switch de red
La mayoría de los routers Wi-Fi cuentan con varios puertos Ethernet. Aunque estos dispositivos suelen tener al menos un puerto WAN y uno LAN, algunos modelos incluyen hasta cuatro conexiones Ethernet. Al desactivar las funciones de DHCP y Wi-Fi, el viejo router se transforma en un switch de red.
De este modo, puedes conectar el cable de red proveniente de tu router principal al puerto LAN del equipo antiguo y usar el resto de los puertos Ethernet para expandir las conexiones por cable en tu casa. Esta opción resulta útil para sumar puertos sin necesidad de invertir en un switch dedicado y facilita conectar dispositivos cableados sin tener que realizar instalaciones adicionales.
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Crear una red de invitados aislada
Proteger la red principal es fundamental para la seguridad digital. Si el router principal no permite crear una red de invitados, el antiguo puede cumplir esa función. Solo hay que conectarlo al sistema de red actual y configurarlo normalmente, definiendo una contraseña distinta. Así, los visitantes accederán a internet sin interactuar con los dispositivos, impresoras o archivos compartidos de la red principal, ofreciendo mayor privacidad y control.
Utilizarlo como punto de acceso inalámbrico
Otra alternativa consiste en convertir el router antiguo en un punto de acceso Wi-Fi. En este caso, se usa el mismo nombre de red (SSID) y contraseña que el router principal.
El punto de acceso se conecta al sistema a través de un cable Ethernet, extendiendo la cobertura inalámbrica a zonas donde la señal es débil, como garajes, sótanos o habitaciones alejadas. Aunque no alcanza el rendimiento de una red mallada, permite aprovechar el hardware existente para mejorar la conectividad sin grandes inversiones.
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Separar los dispositivos IoT en una red exclusiva
Los dispositivos inteligentes para el hogar representan un posible punto vulnerable en la seguridad de la red. Para minimizar riesgos, es recomendable asignarles una red independiente, evitando que interactúen con computadoras, teléfonos o archivos sensibles.
Usar el router antiguo para crear una red dedicada a los IoT permite que solo esos aparatos se comuniquen entre sí y con internet, protegiendo los equipos principales de accesos no autorizados. Si bien esto puede dificultar algunas funciones, como enviar contenido a un televisor inteligente, refuerza el nivel de seguridad general.
Configurarlo como repetidor o extensor Wi-Fi
Muchos routers permiten configurarse como repetidores o extensores Wi-Fi. En este modo, el equipo capta la señal inalámbrica del router principal y la amplifica en áreas donde la cobertura es insuficiente. Este método no requiere conexiones por cable, aunque la calidad de la señal depende de la ubicación del extensor y puede ser inferior a la que se obtiene cerca del router principal. Por ejemplo, si el extensor capta solo la mitad de la velocidad, ese será el máximo que podrá distribuir.
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Otras posibilidades para el router antiguo
Las opciones no terminan aquí. Algunos routers permiten funciones avanzadas, como actuar como servidor VPN, convertirse en un NAS básico al conectar una unidad de almacenamiento USB, o servir como banco de pruebas para experimentar con nuevas configuraciones y equipos en un entorno de laboratorio doméstico.
Aprovechar un router antiguo permite ampliar y personalizar la red doméstica, mejorar la cobertura, aumentar la protección y evitar el desperdicio de equipos que todavía pueden cumplir funciones útiles en el hogar.