Los robots humanoides llegaron a los aeropuertos en Japón para cumplir labores humanas. Frente al crecimiento del turismo internacional y la escasez de mano de obra provocada por el envejecimiento poblacional, el país asíático apuesta por soluciones prácticas en sus terminales aéreas.
En los últimos años, Japón ha visto cómo sus aeropuertos se llenan de visitantes de todo el mundo. Más de 7 millones de personas llegaron al país solo en los dos primeros meses de 2026, según la Organización Nacional de Turismo del país.
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Cómo es la llegada de los robots humanoides en los aeropuertos de Japón
Japan Airlines (JAL) lanzó la iniciativa en colaboración con GMO Internet Group, poniendo a prueba robots fabricados en China por la empresa Unitree. El objetivo: aliviar la carga sobre los empleados actuales, especialmente en tareas físicamente exigentes que cada vez menos japoneses están dispuestos a realizar.
El experimento comenzá en mayo y se extenderá hasta 2028, período durante el cual se evaluará el desempeño de estos nuevos “compañeros” de trabajo. Los robots, que miden alrededor de 130 centímetros de alto, están diseñados para integrarse en entornos pensados para humanos. Pueden moverse por los espacios ya existentes, manipular objetos y colaborar con los trabajadores sin requerir una transformación profunda de la infraestructura aeroportuaria.
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Las motivaciones que llevan a esta decisión son el turismo masivo, que exige más recursos humanos en las instalaciones, y la falta de mano de obra, resultado del envejecimiento acelerado de la sociedad nipona.
Según estimaciones citadas en la prensa japonesa, para alcanzar sus metas de crecimiento en 2040, Japón necesitará más de 6,5 millones de trabajadores extranjeros, una cifra que choca con la política restrictiva en materia migratoria.
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Qué tareas cumplen los robots humanoides y cómo funcionan
El despliegue de robots humanoides en Haneda va mucho más allá de la simple automatización de procesos. No se trata de máquinas estáticas como cintas transportadoras o paneles para imprimir boletos. Son dispositivos móviles capaces de realizar tareas tradicionalmente reservadas a los humanos, como el traslado de equipaje y carga en la pista.
Durante una demostración para la prensa, uno de estos robots fue visto empujando cuidadosamente maletas hacia una cinta transportadora junto a un avión de JAL, e incluso saludando a un colega invisible. Estas máquinas pueden operar de manera continua entre dos y tres horas antes de necesitar recarga, lo que permite ciclos de trabajo constantes, aunque limitados por la duración de la batería.
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El trabajo principal de los robots en esta fase piloto es el manejo de equipajes y el transporte de carga en el área de pista, un entorno que requiere precisión y fiabilidad. Además, las empresas responsables planean asignarles otros roles en el futuro, como la limpieza de las cabinas de los aviones.
La intención es que las máquinas asuman progresivamente tareas físicamente demandantes, liberando a los empleados humanos para funciones que exigen mayor criterio y responsabilidad.
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Los robots se convierten una solución a la situación política y social
La integración de robots en los aeropuertos japoneses revela los desafíos estructurales que enfrenta el país. Japón es una de las naciones más envejecidas del mundo y la proporción de personas dispuestas a realizar trabajos duros y de baja remuneración disminuye año tras año.
A diferencia de otros países, la sociedad japonesa es muy cauta a la hora de otorgar permisos de residencia a extranjeros, lo que reduce el margen para importar mano de obra.
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Bajo estas circunstancias, el recurso a la robótica se presenta como una alternativa viable y casi inevitable. El presidente de JAL Ground Service, Yoshiteru Suzuki, indicó que el uso de robots en tareas exigentes “inevitablemente reduce la carga sobre los trabajadores y aporta beneficios significativos a los empleados”. No obstante, aclaró que las funciones clave ligadas a la seguridad seguirán estando en manos humanas, al menos por ahora.
El presidente de GMO AI and Robotics, Tomohiro Uchida, explicó que, si bien los aeropuertos parecen altamente automatizados y estandarizados, sus operaciones de fondo aún dependen en gran medida del trabajo humano y sufren graves carencias de personal.
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