Con el paso del tiempo, muchas computadoras con Windows empiezan a mostrar señales de lentitud: programas que tardan en abrir, procesos que se demoran o un inicio más prolongado de lo habitual. Si bien un virus puede ser la causa en algunos casos, no siempre la falta de rendimiento está relacionada con amenazas informáticas.
Un equipo libre de malware puede funcionar lentamente por otros motivos. Según ESET, empresa de ciberseguridad, existen estrategias efectivas y sencillas para mejorar el rendimiento sin instalar programas adicionales ni recurrir a servicios técnicos.
Libera espacio
El almacenamiento saturado es una de las principales causas de lentitud en las computadoras. Windows acumula archivos temporales, elementos en la papelera, registros de instalación y otros datos que ocupan espacio sin aportar ningún beneficio. Limpiar estos archivos puede liberar varios gigabytes y agilizar el funcionamiento general del sistema.
Para hacerlo, accede al Liberador de espacio en disco siguiendo esta ruta: Inicio > Todos los programas > Herramientas administrativas de Windows > Liberador de espacio en disco.
Al abrir la aplicación, el sistema solicitará seleccionar la unidad a limpiar (por lo general, la unidad C: donde está instalado Windows). Una vez seleccionada, se mostrarán distintos tipos de archivos que pueden eliminarse: temporales, de registro, de la papelera y más.
Puedes marcar todas las opciones para maximizar la limpieza y luego hacer clic en “Aceptar”. El proceso puede tomar unos minutos, dependiendo de la cantidad de información a eliminar. Una vez finalizado, notarás una mayor disponibilidad de espacio y una respuesta más ágil del sistema.
Desfragmentar y optimizar unidades
La fragmentación del disco ocurre de manera natural cuando instalas y desinstalas programas, eliminas archivos o realizas cambios frecuentes en el almacenamiento. Esto provoca que los datos se dispersen en distintos bloques del disco, dificultando el acceso rápido por parte del sistema operativo. El resultado es una computadora más lenta, especialmente al abrir archivos o ejecutar aplicaciones.
Para corregirlo, utiliza la herramienta de desfragmentación que viene integrada en Windows: Inicio > Todos los programas > Herramientas administrativas de Windows > Desfragmentar y optimizar unidades.
Selecciona la unidad que deseas optimizar (suele ser la C:). Primero, ejecuta el análisis para identificar el grado de fragmentación. Luego, inicia la optimización o desfragmentación. Este procedimiento reorganiza los datos para que queden almacenados de manera continua, facilitando el acceso del sistema y acelerando la apertura de archivos. El proceso puede demorar varios minutos, según la cantidad y el tamaño de los datos. Al finalizar, notarás una mejora en la velocidad general de la computadora.
Aplicaciones innecesarias al inicio
Muchos programas y servicios se configuran para iniciarse automáticamente cada vez que enciendes la computadora, lo que ralentiza el arranque y consume recursos en segundo plano. Muchos usuarios desconocen la cantidad de aplicaciones que se ejecutan al inicio.
Para gestionar qué aplicaciones se inician junto con Windows, haz lo siguiente: En el menú Inicio, escribe “msconfig” en la barra de búsqueda y presiona Enter. Aparecerá una ventana con varias pestañas.
Selecciona el modo Inicio selectivo para controlar qué componentes arrancan con el sistema. En la pestaña “Servicios”, puedes ver todos los servicios configurados para iniciarse. Marca la opción “Ocultar todos los servicios de Microsoft” para mostrar solo los de terceros y deshabilita aquellos que no sean esenciales.
En la pestaña “Inicio de Windows”, se listan todas las aplicaciones que arrancan automáticamente. Puedes desmarcar aquellas que no deseas que se ejecuten en cada inicio, lo que agilizará el proceso de arranque y liberará memoria para otras tareas.