El estudio surcoreano Pearl Abyss divulgó esta semana los requisitos de hardware oficiales para jugar Crimson Desert en PC y la configuración gráfica para consolas PlayStation y Xbox. El título de acción y mundo abierto, que debutará el 19 de marzo, ya cuenta con soporte para tecnologías avanzadas como NVIDIA DLSS 4 incluso antes de su lanzamiento.
La compañía detalló las especificaciones necesarias para las distintas plataformas, incluyendo ordenadores, consolas y dispositivos portátiles.
Especificaciones para PC: desde lo mínimo hasta el rendimiento ultra
Crimson Desert permitirá ajustar su configuración para adaptarse a una amplia variedad de sistemas. Los requisitos mínimos para ejecutar el juego en PC incluyen un procesador AMD Ryzen 5 2600X o Intel Core i5-8500, junto a una tarjeta gráfica NVIDIA GTX 1060 o AMD Radeon RX 5500 XT. Con esta base, el título podrá ejecutarse en resolución 900p reescalada a 1080p y 30 FPS.
Para quienes buscan una experiencia a 1080p sin reescalado y 30 FPS, se recomienda actualizar la GPU a una NVIDIA GTX 1660 o AMD Radeon RX 6500 XT. Los modos de calidad superior requieren componentes modernos: el modo alto exige una AMD Radeon RX 7700 XT o NVIDIA GeForce RTX 4070 y procesador AMD Ryzen 5 7600X o Intel i5-12600K.
La calidad ultra, destinada al máximo rendimiento en 4K a 60 FPS, demanda una AMD Radeon RX 9070 XT o NVIDIA RTX 5070 Ti y un procesador AMD Ryzen 7 7700X o Intel Core i5-13600K.
En todos los casos se precisan 16 GB de memoria RAM, 150 GB de almacenamiento SSD y sistema operativo Windows 10 de 64 bits (22H2 o posterior). Estas configuraciones buscan balancear la calidad visual y el acceso a usuarios con distintos presupuestos. Además, el título admite tecnologías de reescalado como DLSS 4 y FSR 3, lo que permite mejorar la fluidez incluso en hardware intermedio.
Modos gráficos y rendimiento en consolas PlayStation y Xbox
La desarrolladora también reveló las opciones gráficas disponibles para PlayStation 5, PlayStation 5 Pro, Xbox Series X y Xbox Series S. Tanto en las consolas de Sony como de Microsoft, los jugadores podrán elegir entre varios modos según sus preferencias de resolución y fluidez.
En PlayStation 5 y Xbox Series X, el modo rendimiento ofrece 1080p y 60 FPS con VSync y ray tracing bajo. El modo equilibrado sube la resolución a 4K reescalado desde 1280p utilizando FSR 3, fijo en 40 FPS, también con ray tracing bajo. El modo calidad, pensado para quienes priorizan los gráficos, apunta a 4K reescalado desde 1440p a 30 FPS y ray tracing alto.
Para PlayStation 5 Pro, el modo rendimiento eleva la resolución a 4K reescalado desde 1080p con PSSR mejorado, alcanzando 60 FPS y ray tracing alto. El modo equilibrado mantiene 4K reescalado desde 1440p con PSSR mejorado y tasa de 40 FPS, mientras que el modo calidad permite 4K nativo a 30 FPS y ray tracing ultra.
En el caso de Xbox Series S, solo estarán disponibles los modos rendimiento (720p, 40 FPS, ray tracing desactivado) y calidad (1080p, 30 FPS, ray tracing desactivado), de acuerdo con los límites de hardware de la consola.
Compatibilidad con dispositivos portátiles y Mac
Crimson Desert también se podrá jugar en dispositivos portátiles como la ROG Xbox Ally Series. En el modelo estándar, el juego corre a 720p y 40 FPS utilizando FSR 3. La versión más potente, ROG Xbox Ally X, permite ejecutar el título a 1080p reescalado y 60 FPS en modo rendimiento, o 1080p nativo a 30 FPS en modo calidad.
El estudio proporcionó además los requisitos para Mac, contemplando desde configuraciones mínimas hasta opciones ultra. Los equipos con Apple M2 Pro, Apple M3 y versiones superiores podrán ejecutar el juego entre 720p y 4K, con tasas de hasta 60 FPS, dependiendo de la combinación de chip y memoria. Se requiere macOS 15.0 o posterior, 16 GB de RAM y 150 GB de almacenamiento.