Extraen el TAT-8 del océano: qué es este cable y cómo fue el adiós al primer gigante de fibra óptica

Puesto en funcionamiento en 1988 por un consorcio formado por AT&T, France Télécom y British Telecom, el TAT-8 enlazó Estados Unidos, Inglaterra y Francia

El buque Maasvliet, equipado para operaciones de recuperación, participa en la extracción del cable TAT-8 en el Atlántico Norte. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El TAT-8 fue el octavo cable transatlántico telefónico y el primero en utilizar fibra óptica a gran escala, marcando un hito en las telecomunicaciones globales.

Instalado en 1988 por un consorcio integrado por AT&T, France Télécom y British Telecom, conectó Estados Unidos, Inglaterra y Francia con una capacidad inicial de 40.000 llamadas simultáneas.

Su despliegue representó un avance tecnológico, ya que permitía enlazar tres países mediante un solo cable submarino, con una inversión de USD 335 millones.

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En 2002, tras un fallo técnico irreparable por su alto costo, quedó fuera de servicio. Décadas después de permanecer inactivo en el fondo del océano, inició su extracción, según Wired.

Los tramos del TAT-8 que atraviesan hábitats sensibles permanecen en el fondo del océano para evitar impactos ecológicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta operación responde a tres objetivos: liberar espacio en el lecho marino para futuras instalaciones, gestionar adecuadamente la infraestructura obsoleta y recuperar materiales valiosos mediante reciclaje.

La retirada está a cargo de Subsea Environmental Services, líder mundial en reciclaje de cables submarinos.

El proceso requiere una logística compleja y una coordinación precisa: el buque Maasvliet, equipado con tecnología diésel-eléctrica, localiza, engancha y extrae los kilómetros de cable desde las profundidades oceánicas.

Para la recuperación, se combinan técnicas tradicionales y modernas. Los equipos utilizan listas de posicionamiento detalladas con coordenadas exactas para identificar cada tramo, empalme y repetidor a lo largo del recorrido del TAT-8.

El mayor efecto ambiental de la extracción del TAT-8 se debe al uso de equipos de fijación y al movimiento de los buques, no al propio retiro del cable. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La operación está dirigida por Subsea Environmental Services, empresa líder mundial en reciclaje de cables submarinos.

El proceso implica logística compleja y una coordinación precisa: el buque Maasvliet, equipado con tecnología diésel-eléctrica, se encarga de localizar, enganchar y extraer los kilómetros de cable desde las profundidades oceánicas.

La técnica de recuperación de cables combina métodos históricos y modernos. Los equipos emplean listas de posicionamiento detalladas para identificar, a partir de coordenadas exactas, cada segmento, empalme y repetidor en el recorrido del cable.

Cómo es la operación para extraer el TAT-8 del océano

Para extraer el TAT-8, el equipo utiliza un anzuelo plano denominado “pez plano”, que se deja caer hasta el fondo del océano siguiendo la ruta documentada en registros históricos. Una vez que el anzuelo localiza el cable, la tripulación realiza la “carrera de corte”, navegando a baja velocidad para enganchar el cable sin dañarlo.

Empresas como Mertech Marine procesan y reciclan el acero y el cobre recuperados del TAT-8 para su reutilización industrial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este proceso puede extenderse durante varias horas o incluso un día completo. Cuando el cable es recuperado en superficie, se corta y se enrolla cuidadosamente a mano antes de almacenarlo en los tanques del buque.

Los repetidores, esenciales para amplificar la señal óptica a lo largo del trayecto, deben retirarse por separado, ya que cada uno puede pesar más de 400 kilos.

Cuál es el impacto ambiental de estas operaciones

El impacto ambiental de la extracción de cables submarinos como el TAT-8 ha sido evaluado por el Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido.

Según sus investigaciones, el desmantelamiento de cables fuera de servicio no genera daños significativos en el entorno marino, ya que la mayoría de los tendidos no atraviesa hábitats sensibles y, en los casos en que sí lo hacen, esos segmentos se mantienen intactos.

El polietileno extraído del cable TAT-8 se transforma en pellets destinados a la fabricación de productos plásticos no alimentarios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las principales alteraciones provienen del uso de equipos de fijación y del desplazamiento de los buques, no del retiro del cable en sí.

El destino de los materiales recuperados resalta su valor industrial incluso después de décadas bajo el mar.

Algunas empresas especializadas como Mertech Marine procesan y reciclan estos materiales: el acero y el cobre de alta pureza se reutilizan en distintas industrias, mientras que el polietileno se convierte en pellets para la fabricación de productos plásticos no alimentarios.

La fibra óptica, por su parte, tiene escaso valor reciclable. Dada la creciente demanda global de cobre, los kilómetros de cable extraídos representan un recurso estratégico.

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