Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft, hizo un llamado contundente en el Foro Económico Mundial de Davos al advertir que la inteligencia artificial solo tiene sentido si produce un impacto concreto y positivo para la sociedad.
El ejecutivo remarcó que el desarrollo de esta tecnología implica un consumo masivo de recursos, especialmente energía, y que su legitimidad social depende de demostrar beneficios tangibles en ámbitos como la salud, la educación y la productividad.
El desafío energético y la legitimidad social
La expansión de la inteligencia artificial ha provocado un aumento considerable en el uso de electricidad y agua por parte de los centros de datos. Según estimaciones recientes, el consumo eléctrico conjunto de Microsoft y Google en 2023 superó al de más de cien países.
Este fenómeno se explica por la creciente demanda de procesamiento para entrenar y operar modelos de IA, lo que multiplica el gasto energético y obliga a destinar recursos críticos, como memorias RAM, a esta industria.
Frente a este escenario, Satya Nadella advirtió que el sector tecnológico podría perder rápidamente el “permiso social” para utilizar recursos escasos si la IA no contribuye a mejorar aspectos esenciales de la vida en sociedad.
“Perderemos rápidamente incluso el permiso social para tomar algo como la energía, que es un recurso escaso, y usarlo para generar estos tokens, si estos tokens no están mejorando los resultados en salud, educación, eficiencia del sector público o competitividad del sector privado”, afirmó el CEO de Microsoft.
Para el líder de la empresa, invertir en IA solo se justifica si conduce a “cambiar resultados tangibles en personas, comunidades, países e industrias”. De lo contrario, enfatizó, “nada de esto tiene sentido”.
Eficiencia, burbuja de IA y adopción masiva
En su intervención, Nadella se refirió a los “tokens” como la nueva moneda global entre las grandes tecnológicas. Estos tokens representan las unidades mínimas de procesamiento que se adquieren para ejecutar tareas en modelos de inteligencia artificial.
Según el directivo, “el crecimiento del PIB en cualquier lugar estará directamente correlacionado” con el coste de la energía utilizada en IA, lo que implica que los países con mayor eficiencia energética tendrán una ventaja competitiva en el desarrollo de esta tecnología.
El CEO de Microsoft expuso ejemplos concretos donde la IA ya demuestra utilidad, como el sector sanitario. Destacó casos de médicos que pueden dedicar más tiempo a sus pacientes gracias a que sistemas de IA se encargan de transcribir consultas, introducir datos en historiales médicos y asignar códigos de facturación correctos. Este tipo de aplicaciones, sostuvo, son las que otorgan sentido y valor a la inversión en inteligencia artificial.
Al abordar la posibilidad de una burbuja tecnológica, Nadella consideró que ese riesgo solo se materializaría si la IA queda restringida a acuerdos entre grandes empresas y a la inversión en infraestructura, sin un uso masivo y transformador.
“Una señal reveladora de que es una burbuja sería si todo lo que hablamos son las empresas tecnológicas”, expresó durante su diálogo con el CEO de BlackRock, Larry Fink. El ejecutivo insistió en que la verdadera transformación llegará cuando la IA logre “doblar la curva de productividad” y promover el crecimiento económico global más allá del gasto de capital.
El tema de la adopción masiva también ocupó un lugar central en el discurso. Satya Nadella instó a las empresas a integrar la IA en sus operaciones y describió esta tecnología como un “amplificador cognitivo” capaz de otorgar “acceso a mentes infinitas”.
El CEO remarcó la importancia de que los trabajadores adquieran competencias en IA del mismo modo en que han aprendido a utilizar herramientas como Excel, para mejorar su empleabilidad y productividad.
En línea con este compromiso, Microsoft planea invertir 80.000 millones de dólares en la construcción de centros de datos de IA, destinando el 50% de esa inversión fuera de Estados Unidos. Esta estrategia busca impulsar el acceso global a las capacidades de procesamiento necesarias para el despliegue de la inteligencia artificial.
El planteo de Satya Nadella en Davos se convierte en un llamado de atención sobre la necesidad de orientar la revolución de la IA hacia resultados concretos y perceptibles, bajo el riesgo de que pierda su legitimidad social y el respaldo para continuar consumiendo recursos a escala global.