Steve Jobs odió tanto esta película de Marvel que llamó al CEO de Disney para quejarse

Una de las cintas de Ironman no fue del gusto del cofundador de Apple, pese a ser una de las que inició el auge de la filmografía de Los Vengadores

La influencia de Steve Jobs en Disney comenzó luego de que la empresa adquiriera Pixar, fundada por Jobs. (Fotocomposición Infobae)

La reacción de Steve Jobs, cofundador de Apple, al ver ‘Iron Man 2’ fue tan negativa que no dudó en comunicarse de inmediato con Bob Iger, el entonces CEO de Disney, para expresar su decepción, hecho que adquirió una relevancia particular dado su posición en la junta directiva tras la adquisición de Pixar por Disney en 2006.

Jobs, lejos de limitar su descontento al plano personal, sentó un precedente sobre la influencia de las voces creativas en la dirección de grandes compañías, en un momento en el que Disney acababa de adquirir Marvel y la estrategia de la compañía se enfrentaba a escrutinio.

Qué le dijo Steve Jobs al CEO de Disney sobre una de sus películas

En su libro de memorias ‘The Ride of a Lifetime: Lessons Learned from 15 Years as CEO of the Walt Disney Company’, Bob Iger compartió el episodio en el que Jobs, tras acudir al estreno de la película con su hijo Reed, no escamoteó su opinión: “Llevé a Reed a ver Iron Man 2 anoche. Es una mierda”, relató Jobs en la llamada telefónica.

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La secuela de Ironman estuvo integrada por varios personajes que luego fueron claves en el MCU. (Foto: captura de la película)

Este gesto —imposible para cualquier otro espectador— tuvo un peso especial en la dinámica corporativa: sus palabras eran percibidas como una inquietud creativa sobre el rumbo de la empresa.

Iger, quien tampoco se contaba entre los admiradores de la secuela protagonizada por Robert Downey Jr., optó por una respuesta pragmática fundamentada en cifras.

Según se relata en el libro, Iger argumentó ante Jobs que las cifras de taquilla no daban lugar a dudas: la película recaudó 621 millones de dólares, un dato que consideró suficiente para justificar la estratégica adquisición de Marvel por parte de Disney en 2009.

El CEO de Disney justificó el éxito de la cinta por las cifras que alcanzó en taquilla. (Foto: REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo)

Con esos resultados, incluso una obra considerada menor por sus propios responsables consolidaba el interés en la saga y aseguraba el retorno de la inversión.

Cómo era la filosofía de trabajo de Steve Jobs en las empresas que fundó

Más allá de aquel episodio, la trayectoria de Jobs en el ámbito empresarial estuvo marcada por una filosofía de trabajo en grupo que contrastaba con modelos convencionales.

En una charla impartida en el MIT en 1992, el cofundador de Apple defendió la importancia de los equipos ejecutivos capaces de pensar con autonomía y cuestionar los planteamientos estratégicos. “No pagas a la gente para que haga lo que tú le dices que haga. Pagas para que te diga qué debería hacerse”, afirmó Jobs durante esa intervención.

Steve Jobs rechazaba imponer puntos de vista y evitaba la lógica de ganar discusiones dentro de los grupos de trabajo. (Foto: REUTERS/Beck Diefenbach)

El enfoque de Jobs rechazaba la imposición de puntos de vista dentro de los grupos de trabajo y desaconsejaba la lógica de “ganar” la discusión, pues consideraba que esto conducía a conflictos y desmotivación de los profesionales más valiosos.

Su alternativa consistía en reunir únicamente a los expertos directamente involucrados en la ejecución de las decisiones clave y propiciar un debate profundo que derivase en un consenso genuino.

De qué forma Steve Jobs organizó la toma de decisiones en sus compañías

Durante su etapa en NeXT, el empresario institucionalizó este método a través de un “Equipo de Normativa” conformado por ocho personas, encargado exclusivamente de abordar las decisiones más críticas para la empresa.

Solo las cuestiones de máxima trascendencia recibían la atención del Grupo de Normativa, mientras los temas menores se resolvían con rapidez para mantener la eficiencia organizacional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según detallaba, solo aquellas cuestiones consideradas de máxima trascendencia, alrededor de unas 25 por año, merecían el escrutinio y la deliberación exhaustiva de este grupo, mientras que los asuntos menores se despachaban con mayor agilidad, priorizando así la energía de la organización en lo verdaderamente esencial.

En cuanto al manejo de contratiempos, en lugar de intervenir de inmediato para corregirlos, Jobs prefirió adoptar una perspectiva a largo plazo, centrada en el desarrollo del grupo operativo.

Este método implicaba tolerar ciertos errores en el corto plazo para permitir que el grupo aprendiera de sus propios errores, convencido de que ese aprendizaje sería beneficioso en el futuro.

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