El año pasado visité el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts, por sus siglas en inglés), la universidad tecnológica más prestigiosa y destacada del mundo. Lo primero que nos contaron nos dejó a todos con la boca abierta.
En 2017, el MIT recibió a la primera generación de alumnos universitarios con conocimientos previos en Programación y Robótica. Es decir, jóvenes de 18 o 19 años pero con diez años de experiencia en esas tecnologías.
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Al cabo de unos meses comenzaron a comparar el rendimiento de esos alumnos con el de otros jóvenes de la misma edad pero con poca o nula experiencia en programación. Los resultados fueron demoledores.
Quienes aprendieron a programar desde pequeños tenían un rendimiento dos o tres veces superior al otro grupo. Y estos resultados no eran únicamente en carreras tecnológicas, sino que se daba en todas las carreras por igual.
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Estudiar programación a edades temprana no es (solamente) para chicos que quieran ser programadores. Aprender a programar hace que cualquier persona alcance su máximo potencial, independientemente de lo que vaya a hacer el resto de su vida. Un arquitecto, un cheff y un cadete, todos van a ser mejores profesionales.
¿Por qué pasa esto? Si yo me pongo a levantar pesas y a ejercitarme todos los días, al cabo de un año mis bíceps van a ganar mucha fuerza. Y esa fuerza nueva me va a servir para muchas tareas y no solamente para levantar pesas. Me será más sencillo subirme a un árbol, empujar un auto o levantar una valija pesada.
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Sucede lo mismo en nuestros cerebros. Cuanto más lo ejercitamos, más se desarrolla, más crece, más conexiones neuronales forma y programar es el mejor ejercicio que existe para nuestros cerebros.

Con esto en mente, Matchbook Learning, la reconocida ONG dedicada a la inclusión educativa, realizó un estudio para ver si este desarrollo se podía trasladar de forma directa en el resto de las materias de las escuelas. Otra vez, los resultados fueron impactantes.
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En chicos de edad primaria, que estudiaron programación durante sólo cuatro meses, aumentaron su rendimiento en Matemáticas un 63% y un 71% en Lengua. Estamos hablando de la revolución educativa más importante de la historia. Y con un agregado muy significante: a los chicos les encanta programar.
Los países más desarrollados lo entendieron hace tiempo y Programación es la materia con mayor carga horaria para chicos de cuatro a 16 años. Argentina está dando los primeros pasos en este sentido, pero se está avanzando poco y se está avanzando lento, aunque hayan ganas.
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Es por ello que Argentina necesita entrar en la revolución educativa. Necesita un plan a largo plazo urgente que marque el camino y profesionales comprometidos con formación en el tema.
Leandro Swietarski es fundador y CEO de TecnoKids, academia de Programación y Robótica para chicos.
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