“¿A quién metí en mi vida, bajo el mismo techo?”: se enamoró, ensambló una familia “perfecta” y las amenazas encendieron las alarmas
Sandra lo conoció en la embajada donde trabajaba, cuando él fue a hacer un trámite. Detrás del vidrio ocurrió el milagro de la alquimia. Ambos apenas habían pasado los cuarenta y creyeron haber encontrado la felicidad que les había sido arrebatada. La vida parecía perfecta hasta que aparecieron cartas, dinero en efectivo, amenazas y episodios inquietantes que empezaron a revelar que Diego podía ser alguien muy distinto del hombre del que ella se había enamorado