“Si no me das plata, le corto el dedo a uno”: un joven que no soportó más, una madre desesperada y la pérdida que parió una ayuda
Santiago tenía 32 años cuando decidió no seguir viviendo. Su vida había quedado atravesada por el consumo de cocaína. No pudo salir y su familia no supo cómo ayudarlo. “Era vivir con desesperación, con el miedo a que se muera”, cuenta su mamá Mercedes Frassia, quien logró resignificar el fallecimiento de su hijo: creó una fundación destinada a potenciar talentos en personas de bajos recursos socio-económicos