Su madre fue asesinada por la dictadura y 41 años después el hijo de un represor le envió dibujos que había hecho en su cautiverio
Susana Martinelli y Carlos Alberto “Calú” Oliva vivían en Mar del Plata junto a su pequeña hija, Mariana, cuando fueron secuestrados. Mariana, de cinco meses, fue dejada en una tintorería y rescatada por su familia. Creció con su identidad completa y una verdad tan omnipresente como fragmentada que aprehendía mientras unía los puntos de su historia. Dos décadas después se encontraría con piezas que no esperaba. De las manos de un mensajero imposible