Vendió alfileres de gancho en los trenes hasta que encontró su vocación: la vida de un escritor que quedó ciego a los 28 años
Eduardo Podestá tiene 60 años y un hijo, y es un novelista premiado. Se volcó a la escritura cuando se compró una computadora. “La falta de vista me trajo muchas frustraciones, pero también me llevó a experimentar mi costado creativo”, reconoció. Su niñez, su rol como padre, sus sueños y su definición de la felicidad