El trágica e insólito adiós de Isadora Duncan: un auto de lujo, una estola asesina, un amante y una enigmática frase de despedida
“¡Adiós, amigos míos, voy a la gloria!” fue, según su amiga Mary Desti, la frase con la que la bailarina se despidió la noche del 14 de septiembre de 1927 poco antes de que la estola que llevaba en su cuello se enredara en una de las ruedas del auto en que viajaba y la estrangulara. Tenía 50 años y una vida signada por la fama, las provocaciones y las tragedias. Muchos años después Desti reveló que había cambiado una palabra de esa despedida para proteger a Isadora de un escándalo