La revelación de un amor a destiempo: del abrazo de 10 minutos y sexo apasionado en la clandestinidad al “me siento usada”
Para Alejandro, Rosa había sido una compañera del secundario inalcanzable, “un sueño”. En su adolescencia escribió paredones cercanos a la casa de ella con frases como “Ni el tiempo ni la distancia cambiaran mis sentimientos”. Nunca imaginó que 30 años más tarde, cuando tenía una familia constituida, lo que el destino tenía preparado para él. La confesión que lo hizo estremecer