Vista del Barrio INTA de Villa Lugano, donde ocurrieron los ataques. (Diario del Vecino)
Vista del Barrio INTA de Villa Lugano, donde ocurrieron los ataques. (Diario del Vecino)

El auto le hizo señas de luces al policía de la Comisaría N°48. Segundos después, "Pipo" salió eyectado a patadas del asiento trasero, su cabeza envuelta en un trapo, la cara cubierta de sangre, golpes en el torso desnudo. Ocurrió el 15 de mayo de 2016 sobre la calle Martiniano Leguizamón, a metros de la dependencia de la Policía de la Ciudad. "Pipo", Nicolás Antonio González, en ese entonces de 20 años, había sido capturado por un vecino, en una mezcla de linchamiento y arresto ciudadano.

El policía, ante la situación, decidió detener a "Pipo" para resguardarlo, lo llevó hacia la comisaría mientras una pequeña turba comenzaba a acumularse en la puerta de la dependencia, decidida a lincharlo un poco más. No era el primer problema de "Pipo" con la ley. Dos años antes, en febrero de 2014, el Tribunal Oral de Menores N°3 lo había condenado a dos años y seis meses de prisión por el delito de robo con armas. El Juzgado de Garantías N°1 de La Matanza lo condenó tres meses después en abril de 2014 tras un juicio abreviado a un año y ocho meses de prisión, también en suspenso, por el delito de robo en grado de tentativa, un auto que intentó llevarse sin éxito. Sin embargo, "Pipo", oriundo del Barrio INTA, la ex Villa 19 de Villa Lugano, cayó en la N°48 por algo mucho peor que robar.

En la madrugada anterior, de acuerdo a la imputación del fiscal Martín Alfredo Mainardi, "Pipo" irrumpió en una casa en el Barrio INTA ocupada por una mujer mayor de edad, su hija de 16 años y la amiga de su hija, de 17. La mujer gritó espantada, sabía quién era "Pipo", lo reconocía del barrio, pidió a su hija que llame a la Policía.

González, armado con un cuchillo, maniató a la mujer, le cubrió la cabeza tras obligarla a acostarse boca abajo y amenazó a la menor y a su amiga. La hija de la mujer lo conocía, según declaró luego, "Pipo" había ido a su misma escuela, conocía a sus amigos. Todo eso no importó: "Pipo" la violó, a ella y a su amiga, sin protección, por la boca, la vagina y el ano, en turnos, poniéndoles el cuchillo en la garganta, amenazándolas también.

Luego de eyacular, González obligó a sus víctimas a entregarles cualquier objeto de valor en la casa. Se llevó 11 mil pesos en efectivo, una Playstation 2, algunos celulares. Pocas horas después, llegó a oídos de un amigo de las víctimas que "Pipo" intentaba vender uno de esos teléfonos en el Barrio INTA. Los vecinos hicieron el resto.

Ayer por la mañana, luego de dos años en una celda en el penal de Marcos Paz, González fue trasladado a la sala del Tribunal Oral Criminal N°8, para la primer audiencia del juicio en su contra. La calificación: abuso sexual con acceso carnal agravado por su comisión con armas, junto a robo agravado, también por el empleo del cuchillo. La acusadora del proceso tras la elevación a juicio firmada por el doctor Mainardi es la fiscal general Diana Goral que logró, por ejemplo, la condena a cadena perpetua del sommelier Luciano Sosto por asesinar a su madre.

Las pruebas en contra de "Pipo" de las que Goral dispone son fuertes, concretas. Ambas menores declararon en el Cuerpo Médico Forense, en el contexto de cámaras Gesell, sus relatos fueron detallados. "Un ratito cada una, sexo oral, anal y vaginal. Me pegaba cachetazos y me agarraba de los pelos. Buscaba plata y me exigía, me ponía el cuchillo acá en el cuello", aseguró la más joven ante el órgano dependiente de la Corte Suprema.

"Ambas realizaron un relato libre, describiendo haber sido objeto de maniobras compatibles con victimización de índole sexual", afirmó la psicóloga forense a cargo de la pericia. "Sentimientos de vergüenza", "mecanismos defensivos", "intelectualización" y "disociación ideo-afectiva" fueron los términos empleados por la especialista. Una médica revisó a ambas jóvenes en el Hospital Álvarez horas después del supuesto ataque y constató "lesiones agudas compatibles con penetración" con una data menor a 24 horas. 

Pero "Pipo" González no será enjuiciado por el TOC N°8 por solo dos hechos. "Reiterados" es el término que aparece en su calificación. Las violaciones que le imputan no son dos, sino cuatro. Los otros dos ataques ocurrieron de la misma forma: en Villa Lugano y a punta de cuchillo, con robos incluidos y con una denigración extrema a sus víctimas. Los dos ocurrieron con un año de diferencia, el 27 de marzo de 2015 y de 2016 respectivamente.

La primera víctima fue una joven de 20 años, vecina de su misma manzana, el ataque ocurrió a las 4:30 aproximadamente. "Pipo" necesitó un poco de agilidad esta vez; ingresó a la habitación donde la joven dormía a través de la terraza, trepando. La bebé de la joven, de apenas siete meses, dormía junto a ella en una cuna.

La supuesta amenaza de "Pipo" fue absolutamente brutal: "Sacate la ropa y no grites o mato a la bebé", le lanzó mientras le mostraba "un elemento corto-punzante", según aseguró la víctima en su testimonio posterior, reflejado en la elevación a juicio a la que accedió Infobae. 

Así, sin usar protección, "Pipo" se recostó sobre ella y la violó por la vagina, de acuerdo a la imputación del fiscal de instrucción del caso. Tras eyacular, le dijo: "No grites, gracias y chau". Antes de irse, González le habría robado dos pequeñas alcancías que tenían unos 500 pesos, una garrafa y una licuadora.

El segundo ocurrió cerca de las 2 de la madrugada, en plena vía pública, en la intersección de la colectora de la autopista Dellepiane y el pasaje Río Negro, no muy lejos del Barrio INTA. La víctima, de 19 años, oyó rápidamente la advertencia. "Callate o te mato", habría lanzado González mientras esgrimía el cuchillo, para obligarla a que se arrodille y le practique sexo oral. La víctima se negó, "Pipo" insistió con el filo en su garganta. Luego, la recostó sobre el suelo y la penetró por la fuerza. "¿Te gusta? ¡Besame!", decía González jadeando sobre su víctima. Antes de huir le robó el celular y unos 400 pesos que llevaba, para correr en dirección al Barrio INTA.

Lo cierto es que "Pipo" fue profundamente descuidado, con la forma de reducir lo robado a sus víctimas, con sus propios genes y con su afán de ultrajar mujeres de su propio barrio. 

La segunda víctima decidió denunciar el hecho tras enterarse que "Pipo" habría violado a dos menores, un año después; la Justicia consideró su relato como creíble. Con respecto al primer ataque, no solo los testimonios de la víctima y sus familiares complican seriamente a "Pipo", como el de la cuñada de la joven atacada, que oyó cómo González y su primo intentaron vender la garrafa y la licuadora robadas en el asentamiento de Villa Lugano. La Unidad Criminalística Móvil de la PFA recolectó una pieza elemental en la casa del Barrio INTA donde ocurrió la presunta violación, una sábana blanca que poseía cabellos y manchas. La división Laboratorio Químico de la misma fuerza también le practicó un hisopado vaginal a la joven. Se encontró semen, un ADN de origen masculino que por escasa cantidad era imposible de trazar.

La sábana, por su parte, contó otra historia. La pericia de la pieza de algodón estuvo a cargo de Gendarmería Nacional: "Pipo" fue identificado de manera positiva gracias a, otra vez, su semen.

Se espera que el juicio contra González con la fiscal general Goral como acusadora se extienda por dos audiencias. La madre de una de las menores y una de las víctimas mayores de edad declararon ayer en los tribunales de la calle Talcahuano. El pedido de pena será duro: fuentes alrededor del caso estiman que Goral le planteará al TOC N°8 no menos de 30 años de cárcel para "Pipo". La sentencia llegaría para fines de esta semana.