Las llamas avanzan sobre Cafayate, en la provincia de Salta, donde un incendio de grandes dimensiones afecta zonas de dunas y bosques protegidos. El siniestro ya arrasó más de 200 hectáreas de vegetación nativa, obligando a un despliegue de brigadistas, bomberos voluntarios y recursos aéreos para intentar controlar los focos activos. El impacto ambiental y la incertidumbre meteorológica marcan el pulso de una emergencia que sigue abierta.
El ministro de Seguridad y Justicia de Salta, Gaspar Solá Usandivaras, recorrió el campamento de bomberos en el área afectada. “El daño ambiental es cuantioso y sumamente importante para nosotros los cafayateños porque estos bosques son protectores del avance de los médanos, reguladores de temperatura, de lluvia, en fin, es parte del ecosistema muy finito que tenemos acá”, expresó.
Gaspar Solá detalló que el avión hidrante, con una cisterna de aproximadamente 3.000 litros, realizó descargas estratégicas para apoyar el combate del fuego desde el aire, en una tarea que estimó se extenderá durante varios días. “Hoy se realizaron más de 23 vuelos, las dotaciones de bomberos, el agua que fluye constantemente… estamos trabajando de manera coordinada con los brigadistas en tierra”, afirmó el funcionario.
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El viento zonda, con ráfagas superiores a los 70 kilómetros por hora, favoreció la propagación de las llamas y generó nuevos focos fuera de control. Gabriel Domingo, presidente de los Bomberos Voluntarios de Cafayate, en diálogo con Radio Lup 94.7 informó que el incendio alcanzó áreas que no se habían visto afectadas anteriormente. “Es un desierto”, describió el jefe de bomberos, al referirse a la devastación en sectores del este de la Ruta 68 y el monte virgen entre los kilómetros 7 y 5.
La Ruta 68 continúa habilitada al tránsito, la zona ya había sido regenerada con especies nativas tras un incendio en 2005. Se recomienda a los conductores extremar la precaución debido a la presencia de equipos que trabajan en el lugar. Desde los equipos de emergencia advierten sobre la necesidad de mayor conciencia en la población para evitar quemas no controladas, que pueden derivar en situaciones como la actual y poner en riesgo tanto a personas como al patrimonio ambiental.
La recuperación de las áreas afectadas no será inmediata. La alta temperatura del incendio produce esterilidad del suelo y una capa de ceniza que dificulta el retorno de nutrientes. “Para reforestar necesitaríamos planificar un sistema de riego, porque el recurso más escaso que tiene Cafayate es el agua”, subrayó Gabriel Domingo.
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Hasta el momento, las autoridades no reportaron daños materiales en viviendas ni pérdidas de animales. Sin embargo, el jefe de Bomberos Voluntarios detalló que brigadistas sufrieron lesiones por el fuego: “Fueron quemaduras leves, pero quemaduras al fin, una gran inhalación de humo”. Las ráfagas de viento zonda sorprendieron a los brigadistas y favorecieron la propagación del fuego, lo que elevó el riesgo para quienes combaten el incendio.
El operativo de emergencia integra tareas de enfriamiento, remoción y control de puntos calientes, apoyadas por cámaras térmicas aéreas. En este marco, la meteorología aparece como un factor decisivo que podría ayudar el fuego. El descenso de la temperatura y la disminución de las ráfagas de viento facilitaron el accionar del avión hidrante y el avance del operativo -que continuará mientras persista riesgo de reactivación-.
El Concejo Deliberante de Cafayate declaró el Estado de Emergencia Ambiental por Incendios Forestales en todo el departamento por un plazo inicial de 18 meses, ante la magnitud del desastre y el impacto sobre los bosques nativos y recursos naturales. Según la ordenanza aprobada en sesión especial, la gravedad de la situación supera la capacidad técnica y financiera del municipio, lo que llevó a solicitar al Gobierno provincial fondos extraordinarios, asistencia técnica y recursos logísticos para enfrentar la emergencia y avanzar en la remediación ambiental.
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