Coscu, el streamer más popular de la Argentina
Coscu, el streamer más popular de la Argentina

Dos de la mañana de un miércoles cualquiera de mayo. Coscu se está cortando el pelo en su casa de Nordelta y 3212 personas lo están mirando. Tiene puesta una bata de esas de peluquería y un estilista trabaja en su nuevo corte. El número sube y pronto ya son 3500 los espectadores. Ninguno de ellos está con Coscu sino en sus casas viéndolo desde la computadora o el teléfono. Es que Coscu es el streamer más popular del país. Hoy tiene 125 mil seguidores, pero el número no es representativo porque hace poco cambió de plataforma: pasó de Twitch a Mixer. Con él, migraron miles de chicos y chicas que siguen sus transmisiones en vivo. Pero para entender de este universo es necesario hacer un pequeño repaso.

Hace años surgió un nuevo término: gamers. La traducción lineal explica lo que son: gente que se dedica a los videojuegos. Juegan en línea al FIFA, al Fortnite, al Counter, entre otros. No lo hacen solos sino en red, conectados a internet. A partir de entonces, algunos de los gamers más famosos empezaron a filmarse jugando. Transmitían largos videos con cámara fija en los que solo se los veía a ellos mirando la pantalla donde estaban jugando (y esa misma pantalla aparecía replicada en un cuadrado más pequeño para que se entendiera la acción).

Lo sorprendente es que esos videos, inicialmente subidos a YouTube, tenían miles de vistas. ¿Hay cosa más aburrida que ver a un amigo divertirse jugando a la Playstation si uno no participa del juego? Bueno, eso que puede sonar tedioso en la vida real, en el mundo virtual se hizo furor entre los más chicos, que empezaron a dedicar horas de sus vidas a mirar a otros jugando. Pronto, los centennials adoptaron el hábito.

Los primeros “streamers” fueron los gamers, aquellos que se destacan por jugar online a diversos videojuegos y tienen miles de seguidores
Los primeros “streamers” fueron los gamers, aquellos que se destacan por jugar online a diversos videojuegos y tienen miles de seguidores

Así surgieron los streamers. En principio eran gamers que transmitían sus partidas. Pronto dejó de hacerse en YouTube y surgió primero Justin.tv y luego Twitch, que es hoy la más famosa red social de streamers (https://www.twitch.tv). Funciona así: se entra a la web y se busca el nombre del streamer preferido. Una vez en su perfil se puede ver lo que está haciendo en el momento o buscar streams destacados. Una diferencia sustancial con YouTube: no se pueden subir videos editados sino que todo se trata de transmitir tal cual sucede, de hacer "vivos".

El más famoso de la Argentina es Coscu, Martín Pérez Disalvo. Quien más seguidores tiene a nivel mundial es el estadounidense Ninja (Tyler Blevins): tiene más de 14 millones de seguidores en Twitch y un promedio de 80 mil vistas por transmisión.

Coscu en acción

Por supuesto, son muchas las marcas que quieren pegarse a ellos. Sobre todo las productoras de videojuegos. Cuando sacan un nuevo título al mercado, pueden pagar a los streamers líderes entre 25 y 50 mil dólares la hora para que lo jueguen. Se supo por ejemplo que Ninja cobró más de 1 millón de dólares por transmitirse jugando al Apex Legends.

¿Hay cosa más aburrida que ver a un amigo divertirse jugando a la Playstation si uno no participa del juego? Bueno, eso que puede sonar tedioso en la vida real, en el mundo virtual se hizo furor entre los más chicos, que empezaron a dedicar horas de sus vidas a mirar a otros jugando. Pronto, los centennials adoptaron el hábito

Pero no solo se trata de gamers. Las variables fueron floreciendo con el crecimiento de la tendencia. Así, se pueden ver transmisiones de personas que solo se dedican a ver partidos de fútbol: se enfocan a ellos mientras miran un partido. El Boca-River en Madrid, por ejemplo, fue seguido por cientos de miles a través de Twitch.

Otra tendencia es la que se llama IRL: in real life ("en la vida real"). Es allí donde entra la transmisión de Coscu cortándose el pelo. Se trata de una transmisión de imágenes de la vida cotidiana que a los seguidores les parece atractiva. Pueden ir caminando por la calle, estar mirando una película o incluso estar leyendo un libro y compartiendo pensamientos. Coscu por caso hizo transmisiones con un psicólogo invitado para hablar de depresión y demás cuadros que pueden sufrir sus seguidores.

Los primeros streamers fueron “gamers” que se dedicaron a mostrar su habilidad con los videojuegos ante los demás
Los primeros streamers fueron “gamers” que se dedicaron a mostrar su habilidad con los videojuegos ante los demás

Es sin dudas una celebridad entre los centennials argentinos. Tiene 27 años. En Instagram acumula más de 1 millón de seguidores. Gracias a lo que factura, vive cómodamente en una casa en Nordelta junto a su novia y varios amigos, también streamers. Y no está solo: alrededor de él surgió la Coscu Army, un grupo de chicos y streamers que lo siguen o son parte de su círculo. Y otro amigo ícono del caso: Duki, el número uno entre los traperos que siguen los chicos, también es parte del círculo de Coscu.

Algunas de sus actitudes, como las de Duki, suelen ser anti-sistema. ¿Por qué dejó Twitch? Porque denunció que la plataforma le debe cerca de 25 mil dólares. No es poca cosa dejar la casa madre. Desde 2014, Twitch pertenece a Amazon, que la compró por 970 millones de dólares. Dentro de ella hay un sistema propio de pagos. Uno puede ser suscriptor por 5, 10 o 25 dólares. Los streamers reciben el 50% de cada suscripción y del dinero de las publicidades (cuyos montos van de 500 a 10 mil dólares). También se permiten donaciones, que van enteramente al creador del video.

Son muchas las marcas que quieren pegarse a ellos. Sobre todo las productoras de videojuegos. Cuando sacan un nuevo título al mercado, pueden pagar a los streamers líderes entre 25 y 50 mil dólares la hora para que lo jueguen. Se supo por ejemplo que Ninja cobró más de 1 millón de dólares por transmitirse jugando al Apex Legends

La referencias para los millennials o las generaciones más grandes son inmediatas. Algunos dirán que se trata de la puesta en práctica de lo que sucede en la película The Truman Show, donde la vida de Truman (interpretado por Jim Carrey) era transmitida las 24 horas al día (con la diferencia de que aquel personaje no lo sabía). Otras pensarán en Gran Hermano, aquel reality show que era justamente un stream permanente dentro de una casa. Hay, evidentemente, algo ahí con la posibilidad de verlo todo. ¿Pero qué?

Duki, el ídolo del trap local, también forma parte del fenómeno de los streamers
Duki, el ídolo del trap local, también forma parte del fenómeno de los streamers

De a poco, algunas costumbres o palabras bajan ya no desde la academia sino desde un stream. Es normal escuchar a los adolescentes decir la palabra "épico". Es uno de los latiguillos que impuso Coscu. El año pasado fue el turno del Modo Diablo, de su amigo Duki, o del Skere. Son anécdotas, al final del día, que van formando el habla de una generación.

Para Mateo, adolescente de 15 años, el éxito radica en la sensación de ver a un par. "Creo que muchos se sienten identificados con muchas de las cosas que dicen los streamers", explica. Para Francisco, de 18, hay un aspiracional: "Es re piola ver lo que hacen, cómo viven, ver que se están llenado de plata con las transmisiones". Para Beltrán, de 13, se trata de la cercanía: "Lo que más me gusta es que la gente pueda interactuar a través del chat con el streamer. Cuando no tengo nada que hacer entro a pasar el rato".

Para Lucho, de 18, no hay mucha ciencia: "Lo admiro y me gusta su contenido". ¿Se siente amigo de Coscu? "No. Es re estúpido eso. Como persona no lo conozco", responde. Y aún así, es capaz de prender su computadora a las dos de la mañana para ver cómo se corta el pelo.

¿A quiénes se llega a conocer más en esta vida? ¿Qué forma de vínculo es la observación permanente de lo que hacen los streamers? Como todo fenómeno social, tecnología mediante, en éste también se descubre algo del alma humana.

Aunque no se termine de saber exactamente qué.

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