Malena y Natalia a poco de recibir a Brunna, su primera hija.
Malena y Natalia a poco de recibir a Brunna, su primera hija.

Malena tiene 44 años y hace casi 20 que trabaja como empleada administrativa en ARBA, la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires. Natalia Pagano, su pareja, está embarazada de siete meses. Malena está a punto de convertirse en madre por primera vez pero, como no es ella quien está gestando a su hija, en su trabajo no la consideran "madre" sino "padre".

"Hace siete años que estamos juntas. Nati siempre supo que quería tener hijos, al principio yo estaba más indecisa. Quería esperar a que fuéramos una pareja más consolidada", cuenta Malena Díaz Reck a Infobae. Fue hace cuatro años que tomaron la decisión y empezaron una larga serie de tratamientos de fertilidad.

"Queríamos ser madres, no importaba quién fuera la que llevara el embarazo", sigue. Probaron de todo: el método ROPA, al que recurren cada vez más parejas de mujeres (se utiliza la donación de esperma pero una de las madres pone los óvulos y la otra gesta) y otros más sencillos, como la inseminación artificial y la inyección intracitoplasmática (ICSI), una técnica incluida en el tratamiento de fecundación in vitro.

Fue Malena la primera que quedó embarazada. "Pero tuve un aborto espontáneo a las 7 semanas de gestación. Fue muy duro, pero como nuestro deseo seguía firme decidimos seguir intentando". Después de cuatro años en los que les transfirieron embriones a las dos, fue Natalia (psicóloga, 39 años) quien quedó embarazada de Brunna.

Se enteraron en mayo pero la alegría se oscureció cuando Malena se hizo una pregunta: "¿Y qué va a pasar con mi licencia?". La ley 10.430 (Estatuto y escalafón para personal de la administración pública) habla de "personal femenino" y "personal masculino". Dice que al personal femenino le corresponde tres meses de licencia por maternidad y al masculino, 3 días. "Yo soy personal femenino y voy a ser madre, la ley no habla de ser madres gestante o no gestante".

Natalia, con su panza de siete meses de gestación
Natalia, con su panza de siete meses de gestación

En Recursos Humanos le pidieron que armara un expediente para que la Asesoría General de Gobierno tomara una decisión. Lo presentaron el 7 de agosto pero aún no le dieron una respuesta formal. "Lo que sé, porque vi el expediente, es que desde la Asesoría sostienen que no me corresponde la licencia por maternidad porque no soy la madre gestante sino la licencia por paternidad, con 'p' de papá".

Infobae accedió al expediente. Lo que dice es que "situaciones como la que plantea" Malena "no han sido contempladas por la normativa vigente" y que, por tanto, la licencia por maternidad "sólo es aplicable a la madre que cursa el embarazo. Ello toda vez que la propia norma hace referencia a la necesidad del descanso y recuperación que requiere la mujer con motivo del parto".  De no ser por eso, sigue, los hombres tendrían la misma licencia que las mujeres.

El sentimiento, dice Malena, es de "indignación": "Soy mujer y voy a ser madre pero me están considerando varón y padre. Además, se contradicen. No me dan la licencia porque no soy gestante pero la misma ley otorga licencia de tres meses para casos de adopción, y ahí nadie gesta. Brunna es hija de dos mamás, y aunque yo no la lleve en la panza, también soy su madre".

Fuentes de Arba dijeron a Infobae que el problema es que existe un vacío legal y están "analizando medidas para suplir esta falencia" y darle una respuesta.

Como el tiempo corre (el parto está previsto para el 22 de enero), el viernes harán una presentación judicial. "Planteamos que se está violando un derecho y que hay una situación de discriminación. Y que necesita una respuesta urgente porque falta poco para el nacimiento ", explica Luz Santos Morón, su abogada. "Existen formas diversas de ser madre, que no reconozcan la de Malena por no ser gestante es limitar su derecho y el interés superior del niño, porque la beba tiene derecho a estar con ella".

Ese fue el argumento que dio, a fin de octubre, la jueza Alejandra Petrella, cuando ordenó al Gobierno de la Ciudad darle 120 días de licencia a una docente de una escuela secundaria que había sido madre pero no había gestado al bebé. "La licencia por maternidad no tiene en miras si la mujer a la cual se le otorga resulta ser la madre gestante o no, sino el interés superior del niño o niña y su derecho a poder disfrutar de la familia los primeros meses de vida, sin importar si los une o no un vínculo biológico", fundamentó.

En mayo hubo un caso similar con una pareja de mujeres de Río Negro. La madre no gestante, docente, había tramitado su licencia por maternidad en el ministerio de Educación de General Roca pero también le habían ofrecido licencia "de padre". También le habían ofrecido que se tomara una licencia sin goce de sueldo o de adoptantes. Finalmente el ministerio provincial intervino y le dieron 120 días.

El 25 de octubre, la Ciudad de Buenos Aires aprobó una ley que habla de "progenitor gestante" y "no gestante": es decir, incorpora en las licencias para los empleados del gobierno de la Ciudad tanto a las parejas del mismo sexo como a quienes adoptan.

La nueva ley establece que para las personas "no gestantes" la licencia es de 15 días corridos a partir del nacimiento o adopción (era de 10 días). A eso, se suman 30 días que el o la persona "no gestante" puede tomarse durante el primer año de vida del bebé. Eso permite que ambas partes puedan organizarse y destinar más días para el cuidado compartido.