Uno de los grandes desafíos en la diabetes tipo 2 no es solo encontrar tratamientos eficaces, sino lograr que puedan sostenerse en el tiempo. Diversas revisiones muestran que la adherencia a la medicación suele ser subóptima y que las terapias inyectables presentan mayores dificultades de continuidad.
En ese contexto, los primeros resultados del ensayo internacional SOLSTICE, presentados por Vanita Aroda, directora de Investigación Clínica en Diabetes de Mass General Brigham, sugieren que el elecogliprón oral puede cambiar esa ecuación: reduce el azúcar en sangre y el peso corporal con una pastilla de toma libre, sin las restricciones de otras opciones.
El fármaco actúa imitando el GLP-1, una hormona que el intestino libera después de comer y que le indica al páncreas que produzca insulina y al cerebro que reduzca el apetito. Hasta ahora, los medicamentos que funcionan de esa misma manera —conocidos como análogos del receptor GLP-1— eran casi todos inyectables, lo que llevaba a muchos pacientes a abandonarlos o directamente a no iniciarlos.
PUBLICIDAD
“Los resultados de nuestro estudio subrayan el potencial en crecimiento de los medicamentos análogos del receptor GLP-1 orales para las personas con diabetes tipo 2”, señaló Aroda, según recogió Mass General Brigham.
Cómo se diseñó el estudio y qué lo diferencia de otros tratamientos
El ensayo clínico SOLSTICE, coordinado por Mass General Brigham, incluyó a 406 adultos con diabetes tipo 2 de nueve países, entre ellos Estados Unidos. Los participantes fueron asignados de forma aleatoria a distintas dosis del fármaco o a un placebo, y se evaluaron los resultados a las 26 semanas.
Ya existe una versión oral de semaglutida aprobada para la diabetes tipo 2, pero debe tomarse en ayunas y obliga a esperar al menos 30 minutos antes de ingerir cualquier alimento o bebida. El orforgliprón, otro compuesto en pastilla, fue aprobado en Estados Unidos para bajar de peso, pero no para tratar la diabetes. El elecogliprón apunta a cubrir ese espacio con menos exigencias para el paciente.
PUBLICIDAD
“Ensayos clínicos rigurosos como SOLSTICE nos permiten evaluar medicamentos orales que pueden ser igual de efectivos para las personas con diabetes, a la vez que superan estas limitaciones”, indicó Aroda ante la prensa de Mass General Brigham.
Qué mostraron los resultados
El indicador central que miden los médicos para evaluar el control de la diabetes es la hemoglobina glucosilada: refleja el promedio de azúcar en sangre durante los últimos tres meses. El objetivo recomendado es mantenerla por debajo del 7%. En el ensayo, 89,6% de los pacientes tratados con elecogliprón —casi 9 de cada 10— alcanzaron esa meta, frente a solo 24,9% en el grupo placebo, es decir, apenas 1 de cada 4.
En cuanto al peso, 72,3% de quienes tomaron el fármaco —casi 3 de cada 4— perdieron al menos el 5% de su peso corporal, un umbral considerado clínicamente relevante para mejorar el control de la enfermedad. En el grupo placebo, solo lo logró 1 de cada 5 (20,2%). La seguridad y tolerancia del compuesto fueron equivalentes a las de otros fármacos de la misma familia en este nivel de desarrollo.
PUBLICIDAD
“El potencial de los medicamentos GLP-1 administrados por vía oral crece con resultados como estos, que demuestran su eficacia y aportan alternativas más cómodas para quienes viven con la enfermedad”, resaltó Aroda.
Qué puede significar esto para los pacientes
El avance podría ampliar el acceso a tratamientos eficaces para quienes hoy no pueden o no quieren inyectarse, y para quienes las rutinas de los fármacos orales existentes resultan difíciles de mantener.
De forma paralela, el ensayo REIMAGINE 1 —centrado en una combinación inyectable de dos fármacos, cagrilintida y semaglutida (CagriSema)— refuerza la tendencia hacia terapias adaptadas a cada perfil de paciente, con hasta 87% de participantes alcanzando el objetivo glucémico.
PUBLICIDAD
Aunque los resultados son alentadores, el ecogliprón todavía se encuentra en investigación y no debe interpretarse como un tratamiento disponible para la práctica clínica. Los autores señalaron que faltan estudios más amplios y prolongados para confirmar su eficacia, seguridad y tolerabilidad a largo plazo.
Como ocurre con otros fármacos de la familia GLP-1, los efectos adversos más frecuentes fueron gastrointestinales, principalmente náuseas, diarrea, estreñimiento y vómitos. Según los investigadores, no se detectaron eventos graves inesperados durante esta etapa del ensayo.