Durante décadas, la neumonía fue considerada una única enfermedad con distintas causas infecciosas. Sin embargo, un nuevo estudio internacional plantea un cambio profundo en esa mirada: científicos identificaron siete subtipos biológicos diferentes que presentan mecanismos propios de inflamación y lesión pulmonar. Esto implica que la patología no actúa igual en todos los pacientes, sino que puede desarrollarse de distintas maneras dentro del pulmón.
El trabajo fue realizado por científicos de la Boston University School of Medicine, liderados por el profesor Joseph P. Mizgerd. Los especialistas muestras de tejido pulmonar humano mediante técnicas avanzadas de histopatología, la disciplina que estudia los cambios microscópicos provocados por las enfermedades.
Examinaron tejido pulmonar de 276 personas fallecidas por esta infección respiratoria y detectaron diferencias claras entre los casos estudiados. Encontraron patrones particulares de lesión, actividad inmunitaria y respuestas inflamatorias que podrían ayudar a explicar por qué algunas personas atraviesan cuadros leves mientras otras desarrollan complicaciones severas o secuelas prolongadas.
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La neumonía sigue siendo uno de los principales problemas sanitarios del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de una infección respiratoria aguda causada con mayor frecuencia por bacterias o virus. Aunque puede manifestarse de manera leve, también puede poner en riesgo la vida, especialmente en niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades preexistentes.
El organismo internacional advierte además que representa la principal causa infecciosa de muerte infantil a nivel global. Solo en 2017 provocó más de 808.000 muertes en menores de cinco años, una cifra equivalente al 15 % de todos los fallecimientos registrados en ese grupo etario.
Nuevas perspectivas sobre la lesión pulmonar
Hasta ahora, el diagnóstico tradicional se basaba principalmente en síntomas, radiografías y estudios microbiológicos orientados a identificar el virus o la bacteria responsable. Ese abordaje resulta útil para detectar el origen de la infección, pero ofrece información limitada sobre los procesos biológicos que ocurren dentro del pulmón.
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Los autores sostienen que analizar el tejido pulmonar a nivel microscópico permite comprender mejor cómo reacciona el organismo frente a la enfermedad y qué tipo de lesión se desarrolla en cada paciente.
Los pulmones están formados por millones de pequeños sacos de aire llamados alvéolos. Su función consiste en captar oxígeno y trasladarlo hacia la sangre. Cuando aparece una neumonía, estas estructuras pueden llenarse de líquido o pus, dificultando la respiración y reduciendo el ingreso de oxígeno al cuerpo.
El trabajo mostró que ese daño no ocurre siempre de la misma manera. Por el contrario, existen distintas combinaciones de inflamación, destrucción celular y participación del sistema inmunitario.
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Inteligencia artificial para clasificar patrones biológicos
Para llevar adelante el estudio, los investigadores evaluaron 20 tipos diferentes de alteraciones histológicas presentes en las muestras pulmonares. Entre ellas aparecían fenómenos como necrosis —la muerte de células o tejidos— y proliferación celular, un crecimiento anormal de ciertas células.
La enorme cantidad de datos obtenidos llevó al equipo a utilizar inteligencia artificial para detectar similitudes entre los casos analizados. Gracias a esas herramientas computacionales, lograron agrupar a los pacientes en siete categorías con características biológicas diferenciadas.
Cada grupo presentó una combinación particular de inflamación, daño tisular y actividad inmunitaria. Algunas variantes mostraban una fuerte presencia de neutrófilos, células que actúan como una primera línea de defensa frente a infecciones. Otras estaban asociadas con macrófagos o linfocitos T y B, componentes fundamentales del sistema inmunológico.
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Según explicó Mizgerd, el objetivo era determinar si las alteraciones observadas en el pulmón podían revelar patrones biológicos que hasta ahora permanecían ocultos para la medicina clínica convencional.
El equipo también comparó los resultados con modelos animales infectados. Aunque encontraron similitudes importantes, ciertas alteraciones aparecieron exclusivamente en humanos, lo que sugiere que la enfermedad podría ser más compleja de lo que se pensaba.
Implicancias clínicas: hacia tratamientos personalizados
Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es su potencial aplicación clínica. Actualmente, gran parte de los tratamientos contra la neumonía se concentran en eliminar el microorganismo responsable mediante antibióticos u otros antimicrobianos. Este nuevo enfoque, en cambio, propone prestar atención también a la respuesta del propio organismo.
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Los investigadores consideran que, en el futuro, podrían desarrollarse biomarcadores específicos capaces de identificar rápidamente qué subtipo biológico presenta cada paciente. Un biomarcador es una señal medible del cuerpo —como una proteína o una característica celular— que ayuda a diagnosticar enfermedades o anticipar su evolución.
Eso permitiría avanzar hacia terapias más personalizadas. En lugar de utilizar el mismo esquema para todos los casos, los médicos podrían adaptar las intervenciones según el tipo de lesión pulmonar y la respuesta inmunitaria detectada.
El descubrimiento también podría ayudar a entender por qué algunas personas continúan con problemas respiratorios incluso después de superar la infección inicial. Entre las secuelas más frecuentes aparecen cicatrices pulmonares, reducción de la función respiratoria y agravamiento de enfermedades previas.
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Un posible cambio en la clasificación de la enfermedad
Para los autores, el hallazgo marca el comienzo de una nueva forma de entender la neumonía. La identificación de múltiples variantes biológicas dentro de una misma enfermedad cuestiona los modelos diagnósticos tradicionales y plantea la necesidad de replantear el abordaje clínico.
Los próximos pasos de la investigación buscarán identificar los mecanismos específicos detrás de cada subtipo y evaluar si las terapias dirigidas a modular la respuesta inmunitaria pueden mejorar la evolución de los pacientes.
Mientras tanto, la OMS recuerda que la prevención sigue siendo clave. Las vacunas ayudan a reducir el riesgo de desarrollar neumonía y el diagnóstico temprano continúa siendo fundamental, sobre todo en los grupos más vulnerables.
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Aunque todavía faltan estudios para trasladar estos hallazgos a la práctica médica cotidiana, el descubrimiento abre una nueva perspectiva sobre una enfermedad que cada año afecta a millones de personas en todo el mundo.