El tratamiento del tabaquismo en personas con diagnóstico reciente de cáncer constituye uno de los desafíos sanitarios persistentes de la medicina moderna. Un nuevo programa de cesación tabáquica, basado en la atención virtual y sostenida, demostró duplicar las tasas de abandono del cigarrillo en pacientes oncológicos.
Este avance, impulsado en entornos de atención comunitaria con acompañamiento profesional a distancia y provisión gratuita de reemplazo de nicotina, se posiciona como una herramienta costo-efectiva con potencial transformador para la atención oncológica en Estados Unidos.
La magnitud del problema global se refleja en las cifras difundidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estima que el 25% de los decesos por cáncer a nivel planetario están vinculados al consumo de tabaco. Hasta ahora, la integración de la asistencia para dejar de fumar en la oncología comunitaria presentaba un vacío: el 15% de quienes reciben un diagnóstico de cáncer sigue fumando.
PUBLICIDAD
La evidencia sobre una herramienta eficaz llegó con la publicación de un ensayo clínico aleatorizado conducido entre 2019 y 2022, bajo la coordinación de la ECOG-ACRIN Cancer Research Group (ECOG-ACRIN), el Mass General Brigham Cancer Institute —principal afiliado docente de la Facultad de Medicina de Harvard— y el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.
Los resultados, publicados en la revista Journal of Clinical Oncology, mostraron que el acceso a teleconsultas y tratamiento farmacológico aumentó de forma significativa el éxito en la cesación tabáquica a seis meses.
La intervención virtual en pacientes oncológicos
El programa ofreció hasta 11 consultas virtuales con consejeros especializados, distribuidas entre sesiones semanales, quincenales y mensuales, junto con “terapia de reemplazo de nicotina gratuita en parches y pastillas”, según detalló el comunicado institucional del Mass General Brigham Cancer Institute.
PUBLICIDAD
La doctora Elyse R. Park, directora del Smokefree Support Service en el Mass General Brigham Cancer Institute, sostuvo: “El tratamiento del tabaquismo es esencial para una atención integral y de calidad en oncología, y nuestro estudio demuestra que una intervención virtual y sostenida es un modo eficaz de lograrlo”.
Desde el punto de vista cuantitativo, la diferencia fue clara: el 28,4% de quienes accedieron a la intervención virtual logró la abstinencia tabáquica a los seis meses, frente al 14,7% del grupo que utilizó métodos habituales.
El trabajo científico agrega: “Los participantes que completaron más de 8 sesiones presentaron mejores tasas de abandono que quienes asistieron a menos de 5”, y resalta que más del 80% de los pacientes del grupo experimental accedió efectivamente al reemplazo de nicotina. La intervención fue considerada además “bien recibida y satisfactoria para los pacientes”, como documentaron los investigadores en el comunicado.
PUBLICIDAD
El alcance en 37 centros comunitarios
El acceso desigual a los tratamientos eficaces incidía históricamente en los resultados. La intervención se aplicó en 37 centros de todo Estados Unidos, todos ellos parte del NCI Community Oncology Research Program (NCORP), lo que, según el equipo, prueba su aplicabilidad amplia.
Jamie S. Ostroff, jefa del Departamento de Ciencias del Comportamiento del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, subrayó: “Los pacientes están dispuestos a comprometerse con tratamientos virtuales y sostenidos para dejar de fumar y que este enfoque puede mejorar de manera significativa las tasas de abandono en la atención oncológica comunitaria”.
A nivel sanitario y económico, los investigadores destacaron que el costo incremental por paciente que logra la abstinencia es de USD 7.724, una cifra considerada razonable para sistemas de salud modernos, y señalaron que se trata de un “modelo práctico, costo-efectivo y escalable”, especialmente en contextos con baja oferta presencial.
PUBLICIDAD
El impacto del tabaquismo en la salud oncológica trasciende estadísticas individuales. Según comunicó el Mass General Brigham Cancer Institute, “persistir en el hábito tras el diagnóstico se asocia a peores desenlaces y mayores complicaciones clínicas”. El estudio Smoke-Free Support Study 2.0 analizó, además, variables como la proporción de pacientes que fuman a los 30 minutos de despertar (superior al 70%), el tipo de tumores y la eficacia similar de la intervención independientemente del tipo de cáncer, evidencia que —según se detalla en Journal of Clinical Oncology— “los hallazgos respaldan la adopción de programas de tratamiento sostenido del tabaquismo en centros oncológicos comunitarios”.