¿Niños que comen verduras sin protestar? Un estudio reveló qué define las preferencias alimentarias infantiles

Experimentos con ecografías y observación de reacciones faciales en recién nacidos mostraron que la exposición a sabores durante el embarazo tendría un efecto más profundo del que se creía

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Un estudio observacional realizado en Reino Unido observó que los niños expuestos a sabores de verduras mediante la dieta materna mostraron mayor aceptación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mientras algunos padres recurren a estrategias para que sus hijos coman verduras, como disimular los sabores o recurrir a premios, un nuevo estudio apunta a una solución distinta: la exposición temprana. Según el periódico británico The Guardian, científicos de la Universidad de Durham, en Reino Unido, demostraron que la preferencia por ciertos vegetales puede desarrollarse antes del nacimiento, a partir de los sabores ingeridos por la madre durante el embarazo y percibidos por el feto a través del líquido amniótico. Esta investigación abre nuevas posibilidades sobre la influencia de la dieta materna en las elecciones alimentarias de los niños.

Cómo se realizó el experimento con madres embarazadas

En esa línea, el equipo encabezado por la profesora en psicología del desarrollo en Reino Unido, Nadja Reissland, llevó adelante un experimento en el que mujeres embarazadas recibieron cápsulas de polvo de zanahoria o col rizada durante las últimas semanas de gestación. Posteriormente, analizaron mediante ecografías las respuestas fetales ante estos sabores y, ya nacidos, observaron las reacciones faciales de los niños al ser expuestos a los mismos alimentos a las tres semanas y a los tres años de vida.

Los resultados indicaron que los bebés que tuvieron contacto prenatal con un vegetal específico mostraron mayor aceptación y agrado por ese sabor después del nacimiento, en comparación con quienes no estuvieron expuestos. De acuerdo con la publicación, la preferencia observada en el útero persistió durante la infancia temprana, sugiriendo que la exposición a ciertos sabores en el embarazo puede influir en las elecciones alimentarias futuras. “La exposición a un sabor en particular al final del embarazo puede generar recuerdos duraderos de sabor u olor en los niños”, explicó Reissland.

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Una investigación de la Universidad de Durham sugiere que la exposición a sabores como la zanahoria y la col rizada durante el embarazo puede influir en las preferencias alimentarias de los niños tras el nacimiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A su vez, los investigadores consideran que estos hallazgos podrían tener impacto en la salud pública. La especialista planteó que bastaría con administrar cápsulas de polvo vegetal durante el embarazo para favorecer mejores hábitos alimentarios en la niñez. La profesora señaló que la investigación todavía es preliminar y requiere estudios más extensos, pero propuso adaptar la estrategia a diferentes culturas y patrones de alimentación, como el caso de dietas ricas en pescado en Japón.

Más voces del estudio y el futuro de la investigación

Paralelamente, la Dra. Beyza Ustun-Elayan, de la Universidad de Cambridge, destacó que los hallazgos abren nuevas perspectivas para intervenciones dietéticas en el embarazo, influyendo en la alimentación infantil a largo plazo. El Dr. Benoist Schaal, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, confirmó que los fetos humanos pueden percibir los sabores de los alimentos maternos y que esto podría modelar sus preferencias durante años.

Sin embargo, el estudio incluyó una muestra pequeña y necesita replicarse a mayor escala, según señalaron los propios autores. El artículo, titulado “¿Los fetos humanos forman recuerdos quimiosensoriales duraderos?”, fue publicado en la revista Developmental Psychobiology. En el estudio, los autores señalan que, si bien los resultados iniciales se centraron en verduras como la zanahoria y la col rizada, el fenómeno podría extenderse a una amplia gama de sabores y olores presentes en la dieta materna.

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Científicos encontraron que fetos expuestos a sabores vegetales a través del líquido amniótico recordaron y aceptaron mejor esos alimentos durante la infancia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores manifestaron su interés en evaluar cómo la exposición a otros alimentos, especias, hierbas o incluso componentes artificiales como los edulcorantes, puede influir en la memoria sensorial del feto y condicionar sus preferencias al crecer.

Esta línea de investigación busca comprender si ciertos hábitos alimentarios, tanto saludables como perjudiciales, pueden arraigarse desde el embarazo y si la intervención en la dieta materna podría utilizarse como herramienta de prevención en salud pública.

El equipo también expresó la necesidad de abordar posibles efectos de sustancias comunes en la dieta moderna, como los aditivos y los sabores artificiales, y cómo estos podrían afectar el desarrollo sensorial y metabólico de los niños.