La sensación de ser importante en el grupo social es un factor determinante en el bienestar y la salud de las personas y tiene un nombre: “mattering”.
La estadounidense Jennifer Breheny Wallace, autora de “Mattering: El secreto para una vida de profunda conexión y propósito”, plantea una cuestión urgente: sentirse importante (mattering)—la sensación de ser valorado y de tener la oportunidad de aportar valor— es una necesidad humana fundamental, en especial luego del retiro laboral.
“Existen ingredientes clave para la importancia personal: sentirse significativo, apreciado y valorado. Morris Rosenberg conceptualizó la importancia personal por primera vez en la década de 1980 y explicó cómo, después de la comida y el refugio, es la motivación para sentirse importante lo que impulsa el comportamiento humano, para bien o para mal", señaló en una entrevista en The Harvard Gazette.
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Según una investigación publicada en 2020 sobre envejecimiento y mattering, sentirse valorado influye de manera positiva en la salud y el bienestar de los adultos mayores. Sentirse que ya no se es importante o necesario para la familia no es un problema de afecto, sino que responde a un cambio estructural del vínculo familiar donde el rol de proveedor o guía principal se diluye ante la autonomía de los descendientes. Y otro temor que atormenta a muchos jubilados es “que uno ya no importa; los demás ya no dependen de nosotros”, según los investigadores.
Está demostrado que sentirse relevante en la familia y la comunidad ejerce un efecto directo en la calidad de vida, y que la carencia de este sentimiento puede profundizar la soledad, una condición que afecta a millones de personas en el mundo.
En 2023,Vivek Murthy, el Cirujano General de EEUU publicó un informe llamado “Nuestra epidemia de soledad y aislamiento” sobre el impacto de la soledad en todo, desde el estado de ánimo hasta la función cognitiva y la salud física.
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De acuerdo con el psicólogo académico Gordon L. Flett, de la Universidad de York en Toronto , “una gran parte de la epidemia de soledad es una epidemia de ‘no importar’”, afirmó en AARP.
Flett sostiene que los estudios demuestran un vínculo directo entre “la sensación de no importar” y episodios de “soledad extrema e insoportable” y que “las personas solitarias casi invariablemente se describen a sí mismas de maneras que coinciden con sentirse insignificantes y sin importancia”.
Los riesgos psicológicos de no sentirse relevante
De acuerdo a Wallace, cuando sentimos que importamos, nos comportamos de forma positiva: “Queremos participar, contribuir y conectar con los demás. Cuando sentimos que no importamos, podemos aislarnos, recurrir a sustancias o adormecer nuestras emociones con las pantallas", afirmó la experta en Harvard Gazette.
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O alguien puede actuar de forma destructiva, señaló: “La ira al volante, los extremismos políticos, los tiroteos masivos y el terrorismo son intentos desesperados de decir: ‘¿Que no importo? Pues les demostraré que sí importo’“.
Un estudio reveló que para los hombres con tendencias suicidas, las dos palabras más comunes para describir su sufrimiento son “inútil” y “sin valor”. “Esas son las palabras que expresan la sensación de no importar”, indicó Wallace.
El impacto emocional de no reconocerse como necesario es particularmente agudo entre quienes dejan el ámbito laboral. Wallace señala que muchas personas obtienen “pruebas sociales” de que importan a través de sus trabajos. Al retirarse o perder el trabajo, esa validación desaparece.
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La propia experiencia de Flett sirve como espejo para este fenómeno. El académico relata en AARP que, mientras se aproxima a su retiro, experimenta la pérdida del espacio físico y del entorno institucional que fundamentaban su identidad como investigador. Esta transición provoca en él una creciente percepción de prescindibilidad. Sin embargo, destaca que el retiro permite la creación de espacios valiosos para compartir con la familia, en su caso, con sus nietas.
Frente a este escenario, Flett recomienda a quienes inician esta etapa de la vida buscar maneras activas de mantenerse conectados y comprometidos con otros y planificar estrategias que aseguren un “ascenso positivo” una vez que se deja el trabajo.
Estrategias para superarse
Según Wallace, “para sentirnos importantes, debemos sentirnos valorados y, además, tener la oportunidad de aportar valor al mundo que nos rodea. Una de las mayores fuentes de autoestima es sentirse útil. Y cuando reconocemos nuestro valor, nos sentimos apreciados y sabemos que hay personas que dependen de nosotros, sentimos que hemos marcado la diferencia", recomendó.
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Por su parte, la terapeuta familiar Darla Gale, fundadora de Darla Gale Counseling en California, subraya la relevancia del “diálogo interno positivo” para transformar la autopercepción: “Repetir frases como ‘importo’, ‘tengo valor’ y ‘poseo sabiduría’ puede reconfigurar la respuesta habitual del cerebro y fortalecer la autoestima”.
“Los adultos mayores olvidan que poseen una gran cantidad de conocimientos y experiencia… y uno de los papeles más importantes que desempeñan es transmitir ese conocimiento y sabiduría a las generaciones más jóvenes a través de la narración de historias y el intercambio de experiencias”, afirma en AARP.
Wallace sostiene que durante las transiciones vitales, la autoestima puede verse afectada. “Quizás estemos pasando por un duelo, donde éramos muy importantes para alguien y ahora ya no está. Quizás nos hayamos jubilado, perdido el trabajo o nos hayamos mudado. Hablo de dos maneras de recuperar nuestra autoestima durante las transiciones. La primera es buscar modelos a seguir: ¿Quiénes son las personas que han pasado por transiciones vitales similares? Usa su ejemplo para crear un modelo para ti. Y la segunda es apoyarse en el poder de la invitación a relacionarnos con los demás“.
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Finalmente, recomienda: “Si piensas algo maravilloso de alguien, díselo en voz alta”, insta. “Ten el valor de hacerlo. La forma más rápida de sentirte valorado es reconocer la importancia que le das a otra persona”.