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El invierno puede aumentar el riesgo de deshidratación: síntomas y cómo evitar complicaciones

La sequedad del ambiente, la disminución de la sed y el uso de calefacción dificultan la reposición de líquidos y elevan los riesgos en personas mayores y quienes realizan actividad física. Consejos para incorporar agua y alimentos ricos en líquidos a la rutina diaria

El invierno aumenta el riesgo de deshidratación debido a la reducción de la sensación de sed y el uso de calefacción - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El descenso de las temperaturas no elimina la posibilidad de perder líquidos. Es que el invierno puede favorecer la deshidratación debido a factores como la menor sensación de sed, el uso de calefacción y la sequedad ambiental.

Especialistas, consultados por Euronews, advierten que muchas personas no perciben la posibilidad de deshidratarse durante la estación fría, lo que puede afectar funciones vitales y el bienestar general. Asimismo, el aire seco y las bajas temperaturas ocasionan una pérdida de agua a través de la respiración y la piel.

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A su vez, la tendencia a reducir la ingesta de líquidos en invierno se ve reforzada por una disminución de la sed, que, en algunos casos, podría caer hasta un 40% en comparación con el verano, según un estudio publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise. Esta situación empeora en ambientes calefaccionados, donde la humedad del aire disminuye y la evaporación se acelera.

El hospital universitario estadounidense Massachusetts General Hospital (MGH), perteneciente a Harvard, informó que la deshidratación puede afectar tanto a niños como a adultos mayores, dos grupos con menos percepción de la sed y mayor vulnerabilidad a los cambios ambientales. En ese tono, destaca que la deshidratación leve puede provocar fatiga, sequedad en la piel, dolor de cabeza y dificultad para concentrarse, además de aumentar la probabilidad de infecciones respiratorias y urinarias.

Mantener la hidratación adecuada ayuda a preservar funciones vitales como la cognición, la inmunidad y la resistencia física en invierno - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los expertos consultados por Euronews destacaron la importancia de mantener la hidratación durante todo el año. Recomiendan beber agua con regularidad, incluso cuando no exista la sensación de sed, e incorporar alimentos ricos en agua como frutas, verduras y sopas. El color de la orina es uno de los indicadores más efectivos para detectar un déficit de líquidos: una tonalidad oscura puede alertar sobre la necesidad de aumentar la ingesta de agua.

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El MGH señaló que quienes practican actividad física durante el invierno deben prestar atención al consumo de líquidos, ya que la ropa abrigada puede generar sudoración sin que la persona lo note. Además, el consumo de bebidas alcohólicas y con cafeína incrementa la eliminación de líquidos, por lo que se aconseja un consumo moderado.

Factores que inciden en la deshidratación invernal

Los expertos consultados por Euronews, junto con Mayo Clinic, detallan que el ambiente seco, las bajas temperaturas, junto con los sistemas de calefacción, pueden elevar la sequedad ambiental y acelerar la evaporación del agua a través de la piel y la respiración, situación que se conjuga, según el hospital universitario estadounidense Massachusetts General Hospital, con la baja percepción de sed.

El ambiente seco y las bajas temperaturas favorecen la pérdida de líquidos corporales a través de la piel y la respiración - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Expertos también recomendaron incorporar alimentos con alto contenido de agua y señalaron la necesidad de monitorear los síntomas iniciales de la deshidratación, de la misma forma que ocurre durante los meses de calor.

Prevención de la deshidratación en grupos de riesgo

Euronews indicó que anticipar y prevenir la deshidratación en invierno contribuye a evitar complicaciones en la salud, en especial en niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y quienes tienen menor capacidad de percibir la pérdida de líquidos.

Consultar a profesionales y prestar atención a los cambios en el color de la orina permite ajustar la ingesta de líquidos a las necesidades individuales. La adecuada hidratación ayuda a mantener funciones como la cognición, la inmunidad y la resistencia física durante la temporada fría.

En tanto, entre las recomendaciones brindadas por el MGH, se destacan: programar recordatorios en dispositivos electrónicos y utilizar botellas con marcas de medición; esto permite mantener un control más preciso sobre la cantidad de líquidos ingeridos a lo largo del día. Aromatizar el agua con ingredientes naturales como menta o cáscara de cítricos, así como optar por infusiones sin cafeína y postres a base de agua, facilita el consumo regular de líquidos incluso cuando la sensación de sed es baja.

Incluso, resaltan que ventilar los ambientes y mantener una humedad adecuada en el hogar ayuda a reducir la sequedad ambiental, mientras que controlar el consumo de sal contribuye a evitar la pérdida excesiva de agua. Enseñar a niños y adultos mayores a reconocer señales tempranas de deshidratación y utilizar bálsamos y cremas hidratantes para la piel y los labios refuerza la prevención en los meses fríos.

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