Lucía, de 85 años, sufrío un ACV el 17 de octubre del año pasado. Y en este caso fue de tipo hemorrágico, que se produce cuando un vaso sanguíneo de una parte del cerebro se debilita y se rompe. Esto provoca una hemorragia en el cerebro que daña sus células, matándolas. Es menos frecuente (15% de los casos de ACV), pero más letal.
La anciana llevaba una vida sedentaria porque sufría de artrosis. Antes del accidente ya contaba con una chica que la acompañaba en la mañana y la ayudaba a vestirse.
"Ese día, entre 10 y 11 de la mañana, empezamos a notar síntomas extraños: se quiso levantar sola y no pudo hacerlo, se hizo pis, no reconocía a sus familiares y decía cosas incoherentes. Llamé a su médico clínico y me dio dos opciones: observar un poco más los síntomas o llevarla directamente a atender. Escogimos la segunda opción. A la 01:30 de la tarde recibió atención. Le diagnosticaron un ACV hemorrágico y al día siguiente la operaron", relató Mónica, su hija.
Lucía inició la rehabilitación y estuvo hasta el 27 de noviembre internada. "Mi papá, de 86 años, la pasó mal. Decayó al ver a mamá así. Ese fue uno de los motivos por los que decidimos optar por la internación domiciliaria. Ya teníamos la habitación hecha abajo, en la sala de la casa, y quitamos las puertas porque como secuela del accidente quedó en silla de ruedas y perdió un poco de movilidad del lado izquierdo. También le originó un poco de Alzheimer y tiene que usar pañales, sin embargo te reconoce", contó.
Y agregó: "Cuando vino a la casa fue una felicidad plena, tanto para ella como para mi papá y para nosotros. Ver la cara de felicidad de mamá y papá al estar juntos es una imagen que no se borrará de mi mente".
"Yo fui la que tomé la decisión de internarla en casa y eso me trajo problemas con mis hermanos, pero al final me ocupo yo y no me arrepiento de haber tomado esa decisión. Creo que a veces es necesario más apoyo al familiar que al paciente mismo. Para mí fue difícil, los primeros días sobre todo, porque se me caía. No tenía ayuda de otras enfermeras. Pasó durante mucho tiempo que me llamaban y tenía que dejarlo todo para ir. Luego complementamos con otra enfermera, una que la atiende en la mañana (que ya tenía antes) y otra que la atiende a la tarde", precisó Mónica.
Su rutina también mejoró cuando volvió de la clínica. Le dan desayuno, almuerzo, merienda y cena; antes no quería comer, pero ahora lo lleva mejor. "Ella está en su mundo, mientras la cuidan está bien, contenta. De hecho, cambió su carácter para mejor. Creo que debe existir un equilibrio entre los familiares. Una vez que ya sucede el ACV es necesaria mucha contención a la persona y a la que está al lado de ella. A los familiares, hacerles entender que no es lo mismo de antes, que hubo cambios y hay que adaptarse. Darles mucho cariño y estar encima", indicó.
Y concluyó: "Para mí el estrés es una de las causas principales por las que se produce el ACV. Vimos mucha gente joven que quedaba con secuelas graves, sé que dentro de todo a mí me tocó uno de los más fáciles. Yo intento alimentar mi parte espiritual, hacer reiki, yoga, meditación. Creo que eso alivia el estrés y puede ayudar a prevenir".
El caso de Nilda
El martes 7 de agosto la vida de Nilda cambió drásticamente. Comenzó a sentir el brazo izquierdo adormecido y decía que tenía el "brazo bobo".
El miércoles a la noche el adormecimiento pasó a ambas piernas, hasta un punto en que cae al piso acompañada por su hija Lorena, quien ya había observado los síntomas de cerca y estaba pendiente de lo que le estaba pasando a su mamá.
"Yo lo veía palpitando desde el martes y lo seguí para ver cómo se va produciendo el cuadro. También tuvo una subida de la presión. Ahí detecté que lo que tenía mamá era un principio de ACV".
Los accidentes cerebrovasculares (ACV) son la segunda causa de muerte en Argentina y la primera causa de discapacidad permanente en adultos. Tiene una incidencia cercana a 126.000 casos al año en el país, lo que significa que ocurre un ACV cada 4 minutos. El dato oficial que se desprende de la cartera de Salud nacional es que en la Argentina mueren 18 mil personas por año a causa de un ACV.
El jueves a la mañana Nilda fue trasladada al médico donde se le confirma el diagnóstico: ACV isquémico, el más común, que afecta al 85% de quienes padecen un ACV. Según los médicos, se produce cuando un vaso sanguíneo que irriga sangre al cerebro resulta bloqueado por un coágulo de sangre, produciendo un infarto cerebral.
A Nilda le detectaron algunas neuronas muertas, también por la edad avanzada, con partes del lado izquierdo del cuerpo dormido. La internaron para suministrarle los tratamientos necesarios para salvarle la vida y el 22 de agosto le dieron el alta, que consiste en una internación domiciliaria con Medihome.
Optaron por internarla en la casa (una vez estabilizada, dado que en el episodio agudo se necesita internación nosocomial sí o sí).
Nilda pertence a una familia muy unida, por lo que las hijas consideraron que iba a estar mejor en un ambiente donde pudiera haber interacción familiar: en su casa. Los médicos le indicaron que estaría de 3 a 6 meses en esa condición.
En casa, a Nilda le hacen masajes en las zonas afectadas para estimular el movimiento. La enfermera va en el turno noche, en el día se encargan las hijas. Esta situación ha generado gran sensibilidad en la paciente porque siempre se manejó sola hasta el accidente, así que se siente un poco frustrada al respecto.
Además de la inmovilización del lado izquierdo tiene un rictus en la boca casi imperceptible. "Puede hablar pero prefiere no hacerlo, también puede tragar. Se comunica con señas o a través de notas. A veces también se niega a comer, pero luego de insistir lo hace. Está en cama y usa pañales, ya que no puede levantarse para ir al baño", manifestó Lorena.
Acondicionaron el comedor de la casa para que ella estuviera, así no quedaba aislada en su cuarto y puede estar siempre mirando gente. En la tele suelen ponerle cosas que la relajen y le den tranquilidad, como música y programas de cocina. A pesar de la inmovilidad, se le ha aguzado el oído y escucha muy bien.
"Es una situación difícil de llevar. Ella es una persona independiente y aún no cayó en lo que le está pasando". La internación domiciliaria le permite "tener todo un poco más bajo control", contó Lorena.
En el marco del mes del ACV y de su concientización, Lorena cree que es necesario que "estemos atentos a los familiares más cercanos. Sobre todo los de edad avanzada, pero también a los más jóvenes. Cómo se van moviendo, si sienten un adormecimiento o les sube la presión. La clave es agarrarlo a tiempo".
¿Cómo actuar en el momento en que sucede? ¿Cuáles son sus síntomas?
"La aparición brusca de cualquiera de los siguientes síntomas requiere de una consulta médica urgente. La demora empeora el pronóstico. Mientras más temprano sea el tratamiento del ataque, mayores serán las posibilidades de sobrevivir y menores las secuelas que se produzcan", explicó Eduardo Silvestre, médico pediatra, divulgador científico de Grupo Medihome.
Síntomas de alarma (en el caso de que se presenten, se debe realizar una consulta médica inmediata):
– Dificultad para coordinar o articular la palabra
– Confusión mental
– Dificultad para tragar la saliva (babeo)
– Piernas o brazos adormecidos o con menos fuerza
– Entumecimiento o adormecimiento de alguna parte de la cara
– Dolor de cabeza muy intenso que no calma con analgésicos comunes
– Trastornos parciales o totales de la visión
– Dificultad para coordinar los movimientos.
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