El mercado internacional de granos atraviesa una etapa de presión bajista por el avance de la cosecha estadounidense, las perspectivas de una mayor oferta y la toma de ganancias de los fondos de inversión. En Argentina, este contexto lleva a los productores a postergar operaciones a la espera de mejores precios, aunque con diferencias entre cultivos. Según Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el maíz conserva un desempeño comercial relativamente sólido, mientras que la soja muestra un ritmo d
e ventas más lento.
PUBLICIDAD
En maíz, , la siembra temprana cubre el 39,8% de las 8,4 millones de hectáreas previstas, con un avance semanal de cinco puntos porcentuales y seis puntos por encima del registro de la campaña anterior. Las bajas temperaturas generaron emergencias desparejas y amarillamiento en algunas zonas, mientras que las lluvias pronosticadas podrían mejorar la humedad de los suelos, aunque también demorar las labores. En el plano comercial, los negocios con precio representan el 65% de la producción y la originación alcanza el 75%, nueve y ocho puntos por encima de sus respectivos promedios históricos.
La situación de la soja es menos favorable en términos comerciales. Al 14 de octubre, las operaciones con precio de la campaña 2025/26 sumaban 211.000 toneladas semanales, frente a un promedio superior a las 350.000 toneladas para esta época. Así, las ventas con precio cubren el 50% de la producción y la originación llega al 62%, ambos niveles tres puntos porcentuales por debajo de los registros históricos. Si bien las compras chinas sostienen parte de la demanda internacional, el avance de la siembra brasileña —que en Mato Grosso ya alcanzó el 76% del área prevista— agrega un factor relevante para la evolución de las cotizaciones.
En el mercado del trigo, la proximidad de la cosecha argentina coincide con una oferta global abundante y expectativas de una posible reanudación de las negociaciones entre Rusia y Ucrania, explica Romano. Y agrega que las estimaciones privadas sitúan la producción nacional entre 22 y 23,8 millones de toneladas, aunque la proporción de cultivos en condición buena o excelente cayó al 61,7%, frente al 88% registrado un año atrás, debido al impacto de las heladas. Por el momento, este deterioro no se traduce en una previsión de menor producción total.
PUBLICIDAD
Otro factor de presión para el trigo es el volumen de mercadería de la campaña anterior que todavía permanece sin vender. A unos 15 días del ingreso de la nueva cosecha, quedan entre cuatro y cinco millones de toneladas pendientes de comercialización, mientras que el espacio disponible para recibir la nueva producción equivale al 21% de la cosecha estimada, por debajo del promedio histórico del 28%. La demanda brasileña podría contribuir a absorber parte de la oferta, aunque el ritmo de las ventas será determinante para la formación de precios.
En el escenario externo, los mayores stocks proyectados en Estados Unidos presionan sobre el maíz, mientras que la demanda china y el avance de la siembra en Brasil condicionan las perspectivas de la soja. Para el trigo, las restricciones logísticas rusas en el mar Negro conviven con la expectativa de una mayor disponibilidad de mercadería y con las necesidades de importación de los mercados compradores. En este contexto, el ingreso de las cosechas, la evolución de la demanda internacional y la capacidad de los productores argentinos para sostener o acelerar las ventas serán claves para definir el rumbo comercial de los tres granos en las próximas semanas, concluye el profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
PUBLICIDAD