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El investigador de la UNLPam y CONICET, Martín Díaz Zorita, planteó una fuerte reflexión sobre los desafíos productivos en ambientes semiáridos y subhúmedos: “el manejo de la nutrición en estas regiones no puede pensarse únicamente desde la respuesta inmediata en rendimiento o desde una planilla de Excel”, remarcando la necesidad de una visión integral y de largo plazo para sostener los sistemas productivos.
Díaz Zorita, a partir de un concepto central: “hacer producir el agua”, explicó que la nutrición balanceada, junto con híbridos adaptados y un manejo eficiente de los sistemas, permite sostener el crecimiento de los cultivos incluso bajo condiciones climáticas extremas. “Veíamos que la nutrición balanceada con híbridos adaptados a ambientes permitía sostener mayor cantidad de grano y seguir creciendo aún en condiciones climáticas extremas, excepto cuando hay esterilización de polen”, afirmó.
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Según detalló el especialista, muchas de las respuestas productivas observadas no dependen de grandes cambios fisiológicos en las plantas, sino de mejoras estratégicas en el desarrollo radicular. “No cambió mucho la fisiología de la planta. Lo que tenemos son más raíces. Medio centímetro más de exploración nos da medio milímetro más de reserva de agua, suficiente para soportar medio día más de crecimiento”, explicó, al destacar la importancia de potenciar la capacidad de exploración del suelo para mejorar la eficiencia en el uso del agua.
Cuidar el sistema
Díaz Zorita insistió además en que las decisiones agronómicas no pueden analizarse únicamente por el resultado económico inmediato de una campaña. “La visión tiene que ser de mediano plazo. Muchas veces, por ahorrar hoy, me doy un tiro en los pies para el año que viene”, graficó. En esa línea, advirtió que incluso en sistemas con predominio de campos alquilados, el deterioro del suelo termina afectando al propio productor: “Acá no estamos cuidando solo el suelo del vecino: estamos cuidando el sistema”.
Durante el cierre del Simposio Regional de Fertilidad, realizado en Santa Rosa, La Pampa, el especialista destacó la necesidad de diversificar estrategias para reducir riesgos productivos en escenarios de alta variabilidad climática. “No es solamente cambiar de especie. También es diversificar estrategias: fechas de siembra, densidades, ambientes y manejo”, señaló. Además, remarcó que el diagnóstico agronómico no puede construirse únicamente desde herramientas de escritorio. “El ambiente no se ve en un Excel. Se ve caminando, conversando y entendiendo qué queremos hacer en cada rincón del lote”, sostuvo.
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Por otra parte, Díaz Zorita llamó a anticiparse a los escenarios climáticos, puntualizando que en muchos ambientes semiáridos las fertilizaciones tardías pierden efectividad porque el nutriente no llega a incorporarse a tiempo al cultivo. “Si se fertiliza tarde y llueve, queda muy poco tiempo para que el nutriente se incorpore realmente al cultivo”, describió.
“No soy ‘productivista’ pero tengo que hacer producir el agua”, subrayó el experto y agregó que “las decisiones que tomamos hoy sobre nutrición repercuten en el mañana. Todo empieza en las raíces, se sostiene en la cobertura del suelo y se consolida en la producción final”.