El presidente de República Dominicana, Luis Abinader, anunció que su Gobierno busca negociar un acuerdo recíproco de tarifas con Estados Unidos en el menor tiempo posible para mantener condiciones favorables a sus exportaciones y asegurar un flujo sostenido de inversiones externas.
La declaración se produjo durante la apertura del Segundo Foro Internacional de Inversión y Nearshoring en Santo Domingo, donde el mandatario subrayó la urgencia de alcanzar un pacto que permita a la nación sortear los nuevos aranceles impuestos por Washington.
Según informó la Agencia EFE, Estados Unidos incluyó a República Dominicana dentro de un grupo de 66 países sujetos a aranceles de entre 10% y 12,5%.
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Las autoridades estadounidenses argumentaron que estas naciones no implementan medidas suficientes para evitar la entrada de bienes elaborados con trabajo forzoso en sus mercados.
Esta situación afecta de manera directa a uno de los sectores económicos del país caribeño: el de las zonas francas.
Durante su intervención, el presidente resaltó que el “principal objetivo” del nuevo canciller dominicano, Víctor “Ito” Bisonó, será negociar ese acuerdo tarifario recíproco en el menor plazo posible.
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“Como tiene que ser y como se merece la República Dominicana”, manifestó Abinader, de acuerdo con el comunicado difundido por la Presidencia de República Dominicana.
El jefe de Estado insistió en que la diplomacia dominicana debe actuar con agilidad para proteger los intereses del país en el escenario internacional, caracterizado por desafíos crecientes para las economías abiertas.
De acuerdo con datos oficiales citados por la Agencia EFE, el intercambio bilateral de bienes entre Estados Unidos y República Dominicana superó los USD 18.900 millones en 2025. Estados Unidos se consolida como el principal socio comercial del país, una relación que otorga a las decisiones de la administración estadounidense un impacto inmediato sobre la economía nacional y, en especial, sobre sectores generadores de empleo y divisas.
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La apuesta por nuevas inversiones
El mandatario reconoció que el entorno global plantea retos complejos y llamó a la colaboración entre Gobierno, industria e inversionistas. En su discurso, Abinader defendió la importancia de las zonas francas, motor de la economía local y plataforma para la atracción de capital extranjero. El presidente sostuvo que, pese a las crisis internacionales de los últimos años, República Dominicana logró mantener y ampliar la inversión extranjera directa.
Según el reporte de la Agencia EFE, el Gobierno dominicano trabaja en la diversificación de su matriz productiva y apuesta por atraer industrias de mayor valor agregado. Abinader enfatizó que la meta es captar inversiones en sectores como tecnología, manufactura de dispositivos médicos y ensamblaje de semiconductores. Estas áreas, señaló, ofrecen mejores condiciones para el desarrollo económico sostenible y la integración al comercio global de cadenas de alto valor.
“Hay que atraer industrias tecnológicas, de manufactura avanzada y de semiconductores”, sostuvo Abinader durante el foro, ante representantes de empresas nacionales e internacionales. El presidente destacó que estos sectores permitirán a la nación caribeña fortalecer su posición en el contexto de la relocalización de cadenas de suministro, fenómeno conocido como nearshoring, que cobra impulso ante la reconfiguración del comercio internacional.
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El frente regulatorio y diplomático
El comunicado de la Presidencia de República Dominicana señala que el país enfrenta el desafío de adaptarse a regulaciones cada vez más estrictas en materia de comercio exterior, tanto en Estados Unidos como en otros mercados relevantes. El mandatario subrayó la necesidad de trabajar de forma coordinada para asegurar que la industria local cumpla con los estándares internacionales y mantenga el acceso preferencial a los mercados estratégicos.
El Gobierno dominicano, a través de su equipo diplomático y de comercio exterior, mantiene contactos con autoridades estadounidenses para avanzar en la negociación de un mecanismo bilateral que permita a República Dominicana conservar ventajas competitivas y proteger los sectores clave de su economía frente a la nueva política arancelaria aplicada por Washington.
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