La maquinaria y los cascos amarillos no dan tregua en Boca Chica, donde la construcción de la central termoeléctrica Generadora San Felipe Andrés I avanza a un ritmo acelerado. La expectativa crece alrededor de este proyecto, cuya ejecución ya llega al 92%, según el reporte oficial de la Presidencia de República Dominicana. El interés no solo reside en las dimensiones de la obra, sino en lo que representa para el futuro energético del país y la vida cotidiana de sus habitantes.
La visita más reciente del presidente Luis Abinader, acompañado por el Gabinete Eléctrico, permitió observar de cerca los componentes que pronto transformarán la matriz eléctrica dominicana. Durante un recorrido junto a técnicos y ejecutivos del sector, tanto el mandatario como los responsables del proyecto destacaron la capacidad de la nueva planta para inyectar 467 megavatios (MW) al sistema nacional, una cifra que equivale aproximadamente al 13% de la demanda anual del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI). El dato fue confirmado por la oficina de prensa de la Presidencia.
De acuerdo con la información oficial, la Generadora San Felipe Andrés I está diseñada para operar con tecnología de ciclo combinado a gas natural, un avance que, según sus desarrolladores, representa un salto en eficiencia y sostenibilidad respecto a la generación tradicional. El rendimiento neto de la central alcanzará el 64%, con un heat rate de 6,307 BTU/kWh, situándola como una de las instalaciones más modernas de la región. Héctor Rizek y Javier Tejada, socios de Nexgen Capital y responsables del proyecto, acompañaron al presidente durante su inspección y subrayaron la importancia de este tipo de inversiones para garantizar la seguridad energética.
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La obra, ubicada en Punta Caucedo, no solo apunta a cubrir la demanda creciente del país, sino que promete asegurar una reserva energética de entre 15 y 20%, una cifra que, de acuerdo con estimaciones de la propia Nexgen Capital, facilitará la atracción de nuevas inversiones y reducirá los costos operativos para el sector productivo nacional. “Estamos orgullosos de haber convertido un servicio público en un valor estratégico”, expresó Rizek, quien también detalló que, al cierre del actual periodo presidencial, se habrá duplicado la capacidad termoeléctrica instalada desde 2020.
El proyecto ha sido adjudicado tras un proceso de licitación pública internacional, en el que se estableció que 400 MW de la capacidad total estarán comprometidos a contratos de suministro por un periodo de 15 años. El proceso fue coordinado por el Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED), en línea con los criterios de transparencia y respeto institucional, según recalcaron los desarrolladores y funcionarios que acompañaron la visita.
Durante el recorrido, el presidente Abinader y su equipo técnico pudieron observar de cerca los principales componentes de la central, entre ellos la turbina de gas, la turbina de vapor, la caldera de recuperación de calor, las torres de enfriamiento, la planta de tratamiento de agua, los transformadores, la subestación y el cuarto de control. Cada uno de estos elementos forma parte del entramado tecnológico que permitirá a la central operar con altos estándares de eficiencia y confiabilidad.
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La entrada en operación de la Generadora San Felipe Andrés I está prevista para mayo de 2027. El impacto de este proyecto trasciende el ámbito energético, pues se espera que contribuya al crecimiento económico y social a través de la generación de empleos, inversiones asociadas y una mayor estabilidad en el suministro de electricidad. Según las autoridades, la obra contribuirá a mejorar la calidad de vida de la población y a sentar las bases para una transición energética más moderna y competitiva en República Dominicana.