Las playas turísticas de República Dominicana atraviesan estos días una llegada masiva de sargazo que cubrió la orilla en zonas como Boca Chica y Guayacanes, alteró el paisaje de aguas limpias y afectó la actividad de comerciantes y visitantes por el olor y la acumulación de algas, según destacó una nota publicada en Listín Diario.
De acuerdo a la información, las autoridades y los comerciantes locales constataron el alcance del fenómeno.
El sargazo, una macroalga que flota y llega a las costas del Caribe, formó montañas en la orilla y generó olor por su descomposición. Aunque se trata de un proceso natural, el volumen de este año sorprendió a residentes y visitantes.
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En municipios turísticos como Boca Chica y Guayacanes, los comercios que dependen de la llegada de turistas ya sienten el impacto. Vendedores de alimentos, alquileres de equipos y prestadores de servicios en la playa aseguran que la afluencia de visitantes disminuyó.
El impacto en comerciantes y visitantes
“El sargazo nos afecta mucho, pero si cooperamos siempre con la limpieza, cada uno de los que tiene negocios aquí, nos afecta menos; por eso en mi negocio está limpio”, comentó Félix González, conocido como Bomba, propietario de un local de pescados y mariscos en Guayacanes y citado en la publicación.
La menor cantidad de visitantes hace caer la venta de productos y servicios. Santiago Sosa Pérez, que desde hace seis décadas alquila pedalones para turistas, explicó que la gente prefiere no ir cuando se entera de que las playas están cubiertas de sargazo.
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El mal olor y la presencia de las algas alejan a los bañistas y golpean los ingresos de quienes viven del turismo.
“Venía directamente para acá a bañarme, pero nos tendremos que mover a otro lugar, porque es imposible que una persona adulta se bañe ahí. Solo los niños se bañan así, pero esto es algo peligroso si te cae en los ojos y también pica”, relató David Tolentino, quien viajó con su familia desde Monte Plata y buscó otra playa ante la situación.
Durante el reciente festivo de Corpus Christi, muchas familias que visitaron Guayacanes y Boca Chica encontraron montones de sargazo en la orilla. Algunos padres permitieron que sus hijos se bañaran, aunque muchos adultos desistieron por la picazón y el olor.
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Qué efectos provoca el sargazo en la costa
El sargazo se origina de manera natural en el Atlántico. Históricamente, su llegada a las costas del Caribe ocurría en ciertas temporadas y en volúmenes manejables. En los últimos años, esos arribos aumentaron y generaron complicaciones ambientales, económicas y sociales.
La acumulación excesiva de sargazo reduce la calidad del agua, asfixia la fauna marina y produce un hedor al descomponerse en la orilla. Su presencia masiva también aleja a turistas y afecta la economía de las comunidades costeras.
Limpieza y medidas ante la llegada de algas
Frente al problema, comerciantes y autoridades respondieron con labores de limpieza diarias. Francisco Cuesta Pérez, encargado de aseo en Boca Chica, explicó que hay un programa coordinado junto al Ministerio de Turismo para retirar el sargazo. “Estamos aquí de 7:00 a 11:00 de la mañana limpiando todo el sargazo con palas, con el objetivo de que los visitantes puedan venir a bañarse y puedan disfrutar de todo lo que tenemos a la venta, desde pescados, camarones y tomarse su piña colada con su familia y amigos”, sostuvo Cuesta Pérez.
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Los esfuerzos no siempre alcanzan para mantener las playas libres de algas, ya que la llegada del sargazo es constante y en grandes volúmenes. En algunas zonas, la acumulación rodea embarcaciones y dificulta la navegación, lo que suma problemas para quienes dependen del mar para trabajar.
El desafío ambiental y social
El Ministerio de Medio Ambiente de República Dominicana señaló que el sargazo cumple una función ecológica como refugio y alimento para especies marinas. También advirtió que su presencia masiva representa un desafío para el turismo y el entorno costero.
La institución plantea acciones como la instalación de barreras flotantes en el mar, el uso de maquinaria para la limpieza, el monitoreo de las corrientes de sargazo y la búsqueda de alternativas para aprovechar el alga en productos sostenibles. También remarca la necesidad de educar a la población sobre el fenómeno y sus implicaciones.
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Una minoría de las playas dominicanas permanece libre de sargazo y permite que algunos visitantes disfruten del mar.