El peso de los pagos por intereses de la deuda pública en la República Dominicana ha superado el monto asignado al sector Educación, según registros de la Dirección General de Crédito Público citados por Diario Libre. Esta situación responde a un cambio en la estrategia de financiamiento estatal, en la que los bonos soberanos concentran la mayor parte de los compromisos crediticios del país.
Al concluir febrero de 2026, la deuda total dominicana en bonos, tanto internacionales como locales, alcanzó USD 38,027 millones, lo que representa el 58,6 % de la deuda pública vigente. Este predominio ha consolidado a los bonistas como los principales acreedores de la nación, en detrimento de los organismos multilaterales y los acreedores bilaterales, cuya participación en el saldo global se redujo de manera marginal en los primeros meses del año.
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En el ámbito internacional, la República Dominicana aumentó su deuda en bonos en USD 2,764.4 millones entre diciembre de 2025 y febrero de 2026. Mientras tanto, en el mercado interno, el saldo por bonos llegó a USD 13,852.9 millones, tras un incremento de USD 446,9 millones en ese mismo período. Esto muestra una clara preferencia por la emisión de bonos como mecanismo para obtener recursos, desplazando otras alternativas de crédito.
Durante los primeros dos meses de 2026, la deuda con organismos multilaterales tuvo una reducción de USD 18.1 millones. El saldo con el BID bajó en USD 10.5 millones, y con el CAF en USD 3,6 millones. Por su parte, el monto adeudado al Banco Mundial creció ligeramente en USD 600 mil, hasta llegar a USD 2,354.1 millones.
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En cuanto a los créditos bilaterales —aquellos gestionados directamente con otros países—, la disminución fue de USD 12.1 millones en el inicio de 2026. Los descensos más relevantes se observaron en las obligaciones con Brasil, España y Francia, mientras que los compromisos con Japón (USD 200.1 millones) y Venezuela (USD 214.3 millones) no registraron cambios.
La consecuencia de este esquema de financiamiento es el aumento de los desembolsos por intereses, que ya superan el presupuesto destinado a Educación. Esta diferencia refleja el mayor costo que implica la estrategia de emitir bonos, en comparación con los préstamos multilaterales y bilaterales, que suelen ofrecer mejores condiciones para el país.
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Hasta febrero, los compromisos del Estado con entidades financieras nacionales —bancos, asociaciones, puestos de bolsa y fondos de inversión— sumaban USD 67.1 millones, cifra que representa una baja de USD 4.1 millones respecto al año anterior. Esta reducción en la deuda interna contrasta con el crecimiento de los bonos y evidencia que la mayor parte del endeudamiento actual se canaliza a través de los mercados de capitales.
El nuevo perfil de la deuda pública dominicana se caracteriza por una mayor participación de los tenedores de bonos, mientras que la presencia de los organismos multilaterales y los acreedores bilaterales disminuye levemente. Esto condiciona la distribución del presupuesto estatal y obliga a priorizar el pago de intereses sobre otras áreas, como la Educación.
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La República Dominicana enfrenta una realidad en la que el financiamiento basado en bonos ha elevado los pagos por intereses y modificado la estructura de la deuda pública. Este cambio tiene un impacto directo en la asignación de recursos y en las obligaciones financieras que el país deberá afrontar en el futuro.