La prevalencia de métodos de disciplina violenta afecta a una franja mayoritaria de la infancia en la República Dominicana, según el más reciente informe de Unicef y la Organización Panamericana de la Salud, citado por EFE.
El dato más alarmante revela que el 63 % de los niños y niñas en el país ha experimentado violencia en el hogar o en la escuela. Esta proporción supera la media regional de América Latina y el Caribe, situada en el 60 %.
Unicef enfatizó que la violencia contra la niñez no es un hecho aislado, sino una “experiencia acumulativa”. El fenómeno comienza en las primeras etapas de la vida y mantiene repercusiones en la salud, el desarrollo y las oportunidades futuras de quienes lo padecen.
El grupo de tres a cuatro años es el más vulnerable, ya que el 70 % de los menores en ese rango fue sometido a prácticas que incluyen tanto maltrato físico como humillaciones, de acuerdo con datos de Unicef y la Universidad Iberoamericana.
La disciplina violenta, normalizada en muchas familias, produce consecuencias directas en la salud mental y el bienestar de la infancia.
En República Dominicana, la violencia contra la niñez persiste principalmente en el entorno familiar, abarcando desde golpes y gritos hasta negligencia. Este fenómeno afecta tanto a niños pequeños como a adolescentes y está respaldado por informes oficiales que muestran que la mayoría de los episodios de violencia ocurren en el hogar o la escuela.
Solo entre 2018 y 2022, se contabilizaron al menos 212 homicidios intencionales de niños y adolescentes. Las autoridades documentaron 33 muertes violentas de menores en 2022. Además, más de 3,400 niños y adolescentes fueron acogidos en casas de protección entre 2018 y 2023, una cifra que exhibe el vínculo entre la violencia intrafamiliar y el riesgo para los menores.
La disciplina violenta incluye golpes, bofetadas y azotes, así como formas de agresión psicológica como insultos, amenazas y humillaciones. Según Unicef, solo un 8.8 % de los adultos cuidadores defiende abiertamente este tipo de disciplina, aunque un 12 % considera necesario el castigo físico para la buena crianza.
A nivel regional, la República Dominicana se encuentra por encima del promedio latinoamericano, donde el 57 % de los niños ha sido sometido a disciplina violenta y el 46 % ha sufrido agresión física. El informe resalta que el país enfrenta desafíos urgentes en materia de protección y derechos de la infancia, lo que demanda respuestas integrales desde el Estado y la sociedad civil.
Violencia aceptada y entornos de riesgo
Unicef identificó como mayor obstáculo la aceptación social de la violencia como método de disciplina. Carlos Carrera, representante del organismo en República Dominicana, señaló una normalización de prácticas violentas en el entorno familiar, escolar y comunitario, generando temor y condicionando la vida diaria de niños y niñas.
La exposición a situaciones de violencia física, psicológica y sexual ocurre en distintos ámbitos de la vida cotidiana. Esta realidad deja una infancia y adolescencia marcada por riesgos persistentes, con consecuencias que se extienden mucho más allá del crecimiento físico.
Consecuencias sobre el desarrollo infantil
La Organización Mundial de la Salud ha documentado que la violencia temprana puede provocar “estrés tóxico”. Esta condición activa de forma prolongada el sistema de respuesta al estrés, con efectos perjudiciales sobre el desarrollo cerebral, la regulación emocional y la memoria.
A nivel global, la OMS calcula que el 40 % de los niños expuestos a violencia sufre afectaciones en la salud mental, el 35 % desarrolla conductas agresivas, el 30 % muestra bajo rendimiento académico y el 25 % experimenta deterioro en sus relaciones sociales. Estos impactos trascienden lo individual y afectan el desarrollo económico de los países, al limitar el crecimiento del capital humano.
Respuestas y desafíos pendientes
Unicef afirma que la violencia hacia la niñez es prevenible. Propone fortalecer los sistemas de protección y diseñar políticas públicas basadas en pruebas como estrategia prioritaria para abordar la magnitud del problema.
El 63 % de los niños en República Dominicana ha sido víctima de violencia en su entorno más cercano, lo que coloca al país por encima de la media regional y reitera la urgencia de transformar prácticas sociales y políticas públicas para garantizar el derecho de la infancia a ambientes seguros y libres de violencia.