República Dominicana se propone consolidar su posición regional como referente en servicios digitales al anunciar un ambicioso plan integral de inversión extranjera enfocado en la digitalización sanitaria a lo largo de la próxima década.
El proyecto, presentado por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) con respaldo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tiene como objetivo fundamental impulsar la transformación tecnológica de los sistemas de salud, atrayendo capital internacional y generando nuevas oportunidades laborales de desarrollo en el país.
El Plan de Atracción de Inversión Extranjera Directa (IED) para Empresas TIC 2026-2036, presentado por el ministro Eduardo Sanz Lovatón, constituye la hoja de ruta operativa para que República Dominicana se incorpore plenamente en las cadenas globales de valor de la economía digital.
El diseño estratégico concentra la atención en cuatro áreas de alto rendimiento: la producción de semiconductores, el desarrollo de soluciones de software, la expansión del ecosistema Healthtech mediante inteligencia artificial, telemedicina y dispositivos inteligentes con gestión de datos, y la transformación de los centros de contacto en proveedores de servicios avanzados de Business Process Outsourcing (BPO).
Durante la presentación, Sanz Lovatón subrayó la importancia del contexto internacional de relocalización de cadenas de suministro, destacando que el país deja atrás el papel unicamente de receptor de inversiones tradicionales y se plantea ahora como un hub tecnológico global.
El ministro del MICM afirmó: “República Dominicana marca la diferencia por ser un país confiable con instituciones sólidas; competitivo por nuestra ubicación geoestratégica, conectividad y talento humano; visionario, porque contamos con una estrategia a largo plazo que nos integra a las cadenas globales de valor”.
Uno de los factores determinantes del plan es la fortaleza macroeconómica del país. Según proyecciones del Banco Mundial, el crecimiento económico local alcanzaría el 4.0 % en 2026, una cifra que coloca a República Dominicana en una posición de liderazgo respecto al promedio de América Latina, proyectado en apenas 2.3 %.
Este entorno estable y predecible constituye un argumento central para captar inversiones de largo plazo, en línea con la ambición nacional de lograr una economía basada en el conocimiento e innovación.
La digitalización de la salud como motor de desarrollo tecnológico
Un aspecto clave del plan es la apuesta por digitalizar el sistema sanitario, impulsando la adopción de inteligencia artificial, soluciones de telemedicina y dispositivos inteligentes capaces de recopilar y analizar datos médicos en tiempo real.
La estrategia pone el foco en mejorar tanto la eficiencia operativa como la accesibilidad, posicionando al país como un entorno favorable para inversionistas globales interesadas en el sector Healthtech.
La hoja de ruta prevé que la integración de estas tecnologías tendrá un efecto multiplicador en el tejido productivo nacional, al tiempo que mejorará el bienestar de la población y reducirá desigualdades en el acceso a la salud.
Sobre este punto, Ana María Díaz, representante residente del PNUD, enfatizó el potencial del plan para favorecer el desarrollo humano sostenible. Díaz afirmó: “No toda inversión genera el mismo impacto en el desarrollo humano sostenible del país.
Este documento plantea atraer inversión tecnológica de calidad y con potencial impacto en el bienestar de la gente: inversiones que fortalezcan las capacidades nacionales para innovar, competir y generar valor, contribuyendo a construir un modelo de desarrollo más dinámico, que pueda generar prosperidad para todas las personas, en equilibrio con el planeta”.
La iniciativa concibe la atracción de capital foráneo como un catalizador de la modernización industrial, la generación de empleos en áreas STEM y la transferencia de conocimientos que permitan replicar mejores prácticas internacionales.
Un modelo basado en benchmarking internacional y sinergia institucional
Consultores internacionales como Isabel Vinagre y Adolfo Romero sostienen que el plan cumple con los más altos estándares globales. En la consulta y diseño técnico de la estrategia, se analizaron los ecosistemas de innovación de Hong Kong, Irlanda y Costa Rica, adoptando y adaptando a la realidad dominicana sus lecciones en política fiscal, formación de talento e infraestructura digital. La hoja de ruta se estructura en fases de Diagnóstico, Acción y Promoción para asegurar tanto la planificación rigurosa como su implementación efectiva.
El éxito del proyecto depende de una colaboración estrecha entre el sector público y privado. La sinergia generada permite procedimientos ágiles de instalación empresarial, el acompañamiento continuo a multinacionales y el despliegue efectivo de iniciativas que abarcan desde la educación técnica hasta la reducción de brechas territoriales. El plan envía, de este modo, una señal clara a los mercados internacionales sobre la capacidad de República Dominicana para recibir y expandir inversiones en tecnología y salud digital.
Al convertir la digitalización sanitaria en el eje central de su estrategia para atraer inversión, República Dominicana asume el desafío de redefinir su inserción en la economía global, apostando por la consolidación de un ecosistema digital robusto y competitivo que beneficie tanto a inversores como a la ciudadanía.