Lucas Barrios: la enseñanza que le dejó Klopp, su encuentro con Messi en un avión y el asado virtual con Maradona

En Citados, el ex goleador recordó sus experiencias jugando en destinos tan diversos como Alemania, Rusia, China y Brasil. Sus anécdotas con Leo y Diego

Guardar
Google icon
Citados - Lucas Barrios

Lucas Barrios nació en San Fernando, provincia de Buenos Aires, el 13 de noviembre de 1984. Se inició futbolísticamente con la camiseta de Argentinos Juniors y luego llevó a sus goles a diversos destinos a lo largo del mundo. En Chile jugó en Deportes Temuco, Cobreloa y Colo Colo. También lo hizo en Alemania (Borussia Dortmund), Rusia (Spartak Moscú), Francia (Montpellier), México (Atlas), China (Guangzhou Football Club), Brasil (Palmeiras y Gremio) y Paraguay (Sportivo Trinidense y Sportivo Luqueño). En Argentina vistió los colores de Tigre, Tiro Federal, Huracán, Gimnasia y Esgrima La Plata, Defensa y Justicia y Patronato.

A nivel selecciones, el ex goleador adoptó la nacionalidad paraguaya. Con la selección guaraní disputó Eliminatorias, el Mundial 2010 y dos ediciones de la Copa América (2011 y 2015). Ya retirado, comenzó su carrera como entrenador y su primer club fue Sportivo Luqueño de Paraguay, el mismo con el que disputó sus últimos partidos como futbolista profesional.

Citados - Lucas Barrios
Lucas Barrios tuvo una extensa trayectoria como futbolista (Foto Maximiliano Luna)

-¿Sentís que en Argentina no tenés el mismo reconocimiento que tuviste en otros países?

-La verdad que acá en Argentina no he jugado por ahí en clubes donde tuve la posibilidad de decir “fui campeón”, como me pasó con Gremio, con Palmeiras, que tengo una identificación, o con Colo-Colo mismo. Sí estuve en Argentinos Juniors, que para mí es la cuna de jugadores que ha sacado Argentina, un semillero. También jugué en Huracán, estuve en Gimnasia, en Defensa y Justicia, que también tengo relación. No me puedo quejar de la carrera que hice. Sí, por ahí capaz que me tocó hacerle goles a la Argentina en su momento (NdR: jugando para Paraguay). Pero siento que acá se me tiene un respeto, siempre la gente me ha dado cariño, porque siempre manifestó que le hubiese gustado verme también en la selección argentina. Sí hay un respeto por todo lo que yo he representado también al fútbol sudamericano. Y sí, por ahí no hay ese reconocimiento a nivel clubes, pero a nivel de mi carrera, a nivel de lo profesional que uno ha sido todos estos años, lo siento.

-¿Cómo fueron tus inicios? ¿Dónde naciste?

-Nací en un barrio muy humilde, en San Fernando. Éramos ocho hermanos, mi viejo laburaba y casi no lo veíamos. No era fácil y en ese momento teníamos que darnos la mano entre todos para que se pueda dar la posibilidad de que lleguen esos cinco pesos para que yo pueda viajar. Me tomaba el 21, el 47...

-¿De esos ocho hermanos jugó algún otro al fútbol?

-No, no jugó ninguno después. Mi papá apostó para que yo pueda hacer esa carrera. Después, obviamente con los representantes uno tenía ayuda en ese sentido, pero hasta llegar era un tema. Pero por eso yo les digo a los chicos de barrio que soy de San Fernando y por ahí soy muy reconocido ahí, que confíen, que se puede. A mí no me tocó ir a un colegio que era bilingüe, que tenía esa posibilidad de formarme. Lo terminé, porque el fútbol me ayudó también después a terminar la secundaria para recibirme de entrenador. Pero en el fútbol encontrás un montón de cosas. Y la cultura que te da el fútbol también a nivel internacional es muy buena, porque de empezar en un lugar humilde terminé volviendo con cuatro o cinco idiomas.

-¿Eso es una excepción o es una regla? Porque hay muchos jugadores que la rompieron en Europa o en distintos lugares del mundo y por ahí no hablan otros idiomas. Incluso Messi dijo hace poco que se arrepentía de no haber estudiado inglés. ¿Vos qué idiomas sabés?

-Alemán, que para Klopp era una regla, no una opción. Trabajamos muy bien en conjunto varios años y me exigía (el idioma), para la comunicación con mis compañeros, con él mismo. Y después yo me di cuenta que el trato era diferente cuando vos te comunicás directo, porque cuando te comunicás a través de una tercera persona no sabés cómo le llega. Entonces ya después me comunicaba y era espectacular.

-¿Vos llegás a Alemania, al Borussia Dortmund, está Klopp y te dice: “Escuchame, para jugar tenés que aprender el idioma”?

-Sí, y un día obviamente que me da indicaciones y yo iba para cualquier lado. Iba para adelante, iba para atrás o así...una puteadas me comía, en alemán, no entendía nada todavía (risas).

Citados - Lucas Barrios
Lucas Barrios se lanzó el año pasado como entrenador (Foto Maximiliano Luna)

-Pero te dabas cuenta

-Me puteaba, hasta que me adapté y el tipo me dijo: “Tenés que ir por acá, elegí ese camino”. Porque como decís vos, uno toma la opción de no y otro de sí. Y terminé dando entrevistas (en alemán) al tercer año que me voy. Me acuerdo que Beckenbauer me había hecho una última entrevista en el último partido mío, que Klopp me dice: “Por la carrera que hiciste en el club, por los goles que nos diste, por los títulos que ganamos, vos merecés -yo ya estaba vendido al fútbol chino- despedirte de tu gente”. Ahí ya estaba jugando Robert Lewandowski. Porque ese último año empezó a jugar Robert, cuando yo me lesioné en la Copa América. Al principio jugábamos los dos juntos, pero después se ganó él la titularidad. Y ese último día me dice Klopp: “Vas a despedirte de tu gente. Por más que sea visitante, la gente va a venir y quiero que vos te despidas jugando”. “Está bien, muchas gracias”, le dije. No me lo esperaba, porque venía sin ritmo. Una suerte ese día... me llevé la pelota, hice un hat-trick. Parecía soñado. El técnico de la selección no me había citado, todo el mundo diciendo: “¿Cómo no lo citan? Hizo tres goles". Claro, nadie sabía, estaba sin continuidad. Nosotros teníamos un equipazo. Entonces, hago tres goles y me dice, a propósito, Beckenbauer: “Lucas, ¿por qué no estás jugando? Hiciste tres goles.. “. Nadie sabía que yo me iba. Entonces, después del partido, me agarra Klopp y me dice: ”Tenés que declarar que te vas, porque es un problema para nosotros".

-¿Esto estamos hablando no en un programa, sino en el estadio?

-Ahí hice tres goles de visitante. Después me hicieron la despedida de local, que me despidieron, los saludé a los hinchas. Ahí me venden al fútbol chino y me quedó esa situación, que la última entrevista la hice con Beckenbauer. Ahí él trabajaba en un programa de la señal Sky. Ahí sentí que aparte de haber realizado lo que hice en el deporte, que la gente nos reconoce mucho por eso, también le puedo dar algo cultural al club. Porque hoy voy y puedo hablar con el presidente, con los jugadores.

-El alemán es un idioma jodido, ¿cómo lo aprendiste allá?

-Con un traductor. Después fui a Francia, a China, a Rusia. Ahí ya no aprendí. Dije: “No, voy a aprender el inglés, que se maneja en todos lados”. Después sí el portugués, y algunas poquitas cosas por respeto para el presidente chino, el ruso, sí. Pero después dije: “Basta” (risas).

-Contame un poco cómo fue lo de China

-Yo venía de Jürgen (Klopp), que era muy estructurado al cien y llegaba a China y por ahí nos costaba tener vestuarios, había un proceso de cambio. Había venido Marcello Lippi, el italiano, como entrenador. Fue Darío Conca, estaba yo, había dos brasileños más, y se estaba armando el proyecto. Fuimos campeones, nos fue rebién. Pasa que duré un año y medio, no quise estar más. Me adapté, pero estaba solo. Imaginate que tenés que llamar, hay once horas de diferencia. Acá en Argentina era de noche y allá yo estaba viviendo el día. Entonces cuando quería hablar con alguien, acá recién se despertaban, y yo ya me tenía que ir a dormir, porque al otro día entrenaba temprano.

-Cuando decís “tenía que hablar”, ¿qué apoyo tenías acá, a quién llamabas?

-Llamaba a mis hermanos, mi familia. A mi hijo no le podía hablar en ese momento, porque ya se iba al colegio al otro día, se iba a dormir. Era muy jodido. Pero todo el mundo te dice: “Bueno, sí, no nos quejamos, porque nos da una posibilidad de estar bien económicamente”, pero emocionalmente cuesta. Después te dicen: “Bueno, andá a mirar home banking”. No, no es así, cuando estás allá, lejos de todo, no es fácil. Pero no me quejo, porque he venido de una familia muy humilde, que hoy, gracias a Dios, por el esfuerzo que uno ha hecho y, y mucha gente de mi familia me acompañó en este proceso, hoy estamos bien y gracias a Dios las cosas van mejorando. Entonces, eso quiere decir que el esfuerzo valió la pena.

-¿Con cuántos años de contrato te fuiste a China?

-Cuatro años. Cobré hasta donde trabajé, después me compran los rusos. Seguí con el contrato en Rusia. En Rusia jugábamos la Europa League, estaba cerca de Europa... Ahí estuve un año y medio más y después me fui a Francia. Pero China era cambiar todo. Aparte me dio la posibilidad de conocer a Lippi, y hoy que estoy en esta profesión de entrenador, tuve la posibilidad de ver cómo trabajaba, cómo se manejaba... es un campeón del mundo (NdR: con Italia en 2006). La única mala fue cuando llegué, que me dijo: “Lucas ustedes fueron los que nos dejaron afuera” (risas). Se refería al Mundial 2010 (NdR: el partido entre Paraguay e Italia), y venían de ser campeones en 2006. Y ahora era mi entrenador. Imaginate, llegar y cuando me recibe me dice eso... Igual Marcelo muy bien, muy buena gente, un señor.

-¿Y en Rusia cómo lo pasaste? ¿Tenés alguna historia?

-Tengo una historia que te vas a morir, con (Héctor) Bracamonte. Vamos a comer un día a un restaurante argentino y miro a alguien tocando la guitarra, no se si estaba con el Chaco Insaurralde, y vemos ahí, y ¿quién estaba? Bracamonte, un fenómeno, la verdad. Son esos locos lindos que te cruzabas. Y la otra que me pasa es cuando empieza la guerra entre Ucrania y Rusia. Estábamos más o menos por mayo, voy a comer a un restaurante con mi gente y de repente vemos camiones, con bombas, tanques, todas estas cosas. No sabés el susto que me pegué. Lo llamo al traductor y le digo: “Escuchame, ¿qué está pasando acá?“. Porque encima te mandaban, así como en Europa ahora, alertas de guerra todo el tiempo. Y me dijo: ”No pasa nada en Moscú. Es porque mañana es el Día de la Victoria, entonces van a desfilar y todo esto". Pero a unos cuantos kilómetros está Donetsk, entonces ahí cerca está la guerra. Entonces, yo me cagué todo. Dije: “Mañana no vamos, nos vamos a la mierda”. Pero me tranquilizó, me dijo: “Tranquilo, no pasa nada”. Y no pasó nada. Pero mirá lo que pasa hoy. Después me terminé yendo a Francia. Otra vida, obviamente.

-Hablemos de Messi, vos jugaste contra él, contame un poco de eso

-Leo es un fenómeno. A mí siempre me dio un respeto muy grande en la cancha, porque lo he enfrentado muchas veces y he cambiado camiseta con él. Tengo dos camisetas de él. Cuando yo jugaba en Francia, me iba de Argentina a Barcelona. Y un fin de año, después de las fiestas, me lo cruzo a él en el avión. No lo quise molestar, pero cuando me levanto a la mañana y lo veo en el baño dije “esta es mi oportunidad”. Lo saludé y me dijo: “Lucas, ¿cómo estás?”. Ahí respiré, me reconoció por lo menos, la puta madre (risas). Y ahí nos sacamos una foto con mi hijo. Después de ahí siempre quedó buena onda. Y lo enfrenté en la Copa América y hubo una situación ahí en el empate 2 a 2 entre Paraguay y Argentina. Hago el segundo gol y medio como que después el partido se picó. Y después, ¿con quién nos toca la semifinal ese año, en 2015?: con Argentina. Íbamos 5 a 1 y le digo: “Leo, dale, boludo, paralos a los pibes, que ya está“, le digo. Y me dice: ”No, no, nosotros jugamos siempre igual". Re competitivo. “Nosotros no cargamos a nadie”, me dice. No sé qué pasó el partido anterior que alguien lo había cargado. Entonces, ¿sabés cómo estaba? Arriba de la moto. Y gracias a Dios nos perdonó, porque se nos habían desgarrado dos a nosotros y nos habían expulsado a uno.

Citados - Lucas Barrios
Barrios conoció a Maradona en Emiratos y después Diego lo dirigió en Gimnasia y Esgrima La Plata (Foto Maximiliano Luna)

-Contame tus experiencias con Diego, ¿hubo una en Dubai?

-Me acuerdo que fuimos con los rusos, el presidente del equipo lo quería conocer. Me querían usar de puente para conocerlo. Yo tenía al profe, Claudio Borges, que lo entrenaba (NdR: cuando Maradona estaba en Emiratos Árabes). Entonces le digo: “Claudio, por favor, haceme la reunión con Diego, que lo quiere conocer el presidente, no sé qué”. Teníamos que ir de Abu Dabi a Dubái, era una hora y media, y el presidente no iba a ir. El tipo era dueño de un banco, a Moscú llegaba en helicóptero. Pero era “Diego, Diego, Diego, Diego”... todos querían conocerlo. La cuestión es que fuimos nosotros, le regalamos una camiseta del Spartak al Diego. Pero en ese transcurso de ir a verlo, de hablar con él, ya no hablaba con el profe yo, hablaba con él, un cagazo... mandarle un mensaje a Diego por WhatsApp era... “Diego, ¿cómo estás?“, ”¿Qué hacés, Luquitas? Me dijo Claudio que hablaste con él"... un fenómeno. Te juro, cuando llegué ahí, nos atiende primero el chofer, que estaba ahí afuera, y dice: “Ah, ahí lo llamo a Diego”. Bajamos, viene, ahí me saco una foto en la puerta de la casa con Diego. El tipo me atendió en chancletas, no le importó nada. Después nos mostró todo, la cancha de futbol tenis, todo lo que tenía. El presidente no fue al final, porque estábamos en Abu Dabi, fui yo con Tino Costa y un kinesiólogo de Diego. El tipo dijo “no, no voy a ir hasta allá”. A nosotros nos atendió re bien. Nosotros estuvimos máximo cuarenta y cinco minutos, una hora, y nos fuimos, no lo queríamos molestar. En 2019, yo estaba acá en Argentina, en Huracán, y me llama. “¿Cómo estás, Lucas?“. Me quedaban seis meses en Huracán. Yo había dado vuelta una situación, que había errado un penal y después la doy vuelta en un clásico, que le hago un gol a San Lorenzo. Me llama: ”¿Me vas a decir que no de vuelta? Estoy en Gimnasia, venite". Para qué... me mató.

-Tuviste que ir

-Y gracias a Dios que fui. La última etapa, que no estaba bien, pero con nosotros se sentía pleno. Para mí lo que lo jode a él ahí es la pandemia, que lo alejó.

-¿Y terminaste teniendo un vínculo con él?

-Sí. En la historia con Diego, estando en pandemia, domingo, nos mandaba fotos que se estaba haciendo un pescadito, algo a la parrilla, él siempre bien arreglado. El pibe que estaba con él siempre nos mandaba (las fotos). Entonces, domingo al mediodía, sonaba el teléfono: Diego. Uh, la puta madre. Claro, él quería que lo acompañemos. Yo un día estoy así, haciendo un matambre a la pizza. Y me dice: “¿Y qué estás tomando vos? No me digas que estás tomando agua". “No, Diego, estoy acá haciendo el fuego”, y me responde: “Soy tu entrenador, pero a mí no, eh” (risas). “Traete una copa de vino, vamos a brindar”, le dije. Estábamos con otros compañeros, Fatura Brown, Paolo Goltz, el Bocha Licht... varios jugadores que compartíamos así, y de esa manera estábamos con él. Y después, cuando iba a venir un día de la semana, nos dice el doctor: “Che, va a venir Diego”. Claro, a nosotros nos había agarrado el COVID en un momento a quince. Nos había liquidado. Y veníamos bien, ¿viste? Y viene Diego y dice el doctor: “Reunión, media hora”. Que no lo podemos tocar, que esto, que puñito a Diego, nada de contacto con él. Ustedes saben que si lo tocamos o le hacemos algo, somos boleta todos acá. O sea, imaginate, se contagió acá y le llega a pasar algo. Vos imaginate, te juntás con él y lo contagiaste, salís en todos lados, te matan acá. Llega el tipo en una camioneta, todos con barbijos. Hace así, a los abrazos empezó, a los besos (risas). Media hora nos estuvieron explicando lo del COVID, lo del contacto y él llegó a los besos. Eso es lo que tenía Diego.

Últimas Noticias

Adriana Brodsky abre su historia más íntima: el fenómeno de la fama, las propuestas indecentes y la paz que encontró a los 70

En Desencriptados, la actriz repasó el camino que la llevó de una infancia de carencias a convertirse en una de las grandes figuras de la televisión argentina. Habló del impacto de la popularidad, de los aprendizajes que le dejó su carrera y explicó por qué hoy prioriza el bienestar, la familia y una vida más tranquila

Adriana Brodsky abre su historia más íntima: el fenómeno de la fama, las propuestas indecentes y la paz que encontró a los 70

Saula Benavente revivió su historia de amor con Luis Brandoni y los prejuicios por la diferencia de edad

Infobae Studio presenta el cuarto episodio de Proyecto 86, conducido por Fernando Marín. En un mano a mano conmovedor a dos meses de la muerte de Luis Brandoni, su última pareja, la guionista, productora y directora, Saula Benavente rompe el silencio: el amor sin importar los 33 años de diferencia, los prejuicios que tuvo que vencer, el pacto de fidelidad con Solita Silveyra en las tablas y la imperdible anécdota de por qué el actor le plantó un almuerzo al mismísimo Robert De Niro

Saula Benavente revivió su historia de amor con Luis Brandoni y los prejuicios por la diferencia de edad

Ailin Tokman: “Me costó entender que no había sido mi culpa, fui muy manipulada”

Una de las cocineras más populares de las redes sociales se anima a hablar públicamente del abuso sexual que sufrió a los 15 años. Por qué sentía vergüenza y por qué le daba miedo contarlo. Los años que no pudo hablarlo con su familia. Cuáles fueron las consecuencias físicas y psicológicas, las migrañas y la inseguridad. El secreto de sus videos que atrapan y el éxito que construyó junto a su novio. ¿Cómo es una papa hegemónica?

Ailin Tokman: “Me costó entender que no había sido mi culpa, fui muy manipulada”

“¿Por qué a este nene que acabo de conocer y le estoy cambiando los pañales por primera vez lo amo igual que a mis hijos biológicos?”

Julián se preguntó durante varios días qué era ese amor absoluto que estaba sintiendo por alguien que no tenía su mismo sangre, su mismo ADN. Quería entender por qué sentía lo mismo que le había pasado con sus dos hijos biológicos. En un capítulo más de Voces, la historia de una adopción y de una familia que eligió. “Esto tiene que ser más conocido como un plan A, nosotros lo descubrimos”, afirman

“¿Por qué a este nene que acabo de conocer y le estoy cambiando los pañales por primera vez lo amo igual que a mis hijos biológicos?”

Diego Santilli: “Para que la Argentina no vuelva atrás, Milei tiene que reelegir”

En diálogo con Infobae, el jefe de Gabinete defendió la eliminación de las PASO y habló de las listas colectoras. Criticó a Kicillof y se refirió a Macri, las universidades, el aumento de la morosidad y su declaración jurada. “La batalla cultural sigue”, advirtió

Diego Santilli: “Para que la Argentina no vuelva atrás, Milei tiene que reelegir”
MÁS NOTICIAS