Adriana Brodsky abre su historia más íntima: el fenómeno de la fama, las propuestas indecentes y la paz que encontró a los 70

En Desencriptados, la actriz repasó el camino que la llevó de una infancia de carencias a convertirse en una de las grandes figuras de la televisión argentina. Habló del impacto de la popularidad, de los aprendizajes que le dejó su carrera y explicó por qué hoy prioriza el bienestar, la familia y una vida más tranquila

Guardar
Google icon
Desencriptados - Adriana Brodsky

“Para mí el tema de los hombres fue algo natural, porque lo padecí siempre. Se padece cuando es con tanta insistencia y tanta gente. No es de vez en cuando: es todos los días, todo el día”, recordó Adriana Brodsky al repasar su vida, la fama y sus vínculos en Desencriptados, el ciclo de Infobae.

Actriz, exvedette y bailarina, Brodsky alcanzó una enorme popularidad durante la década de 1980 como “La Bebota” o “La Nena del Manosanta”, el recordado personaje que interpretó junto a Alberto Olmedo. Se convirtió en una de las históricas “Chicas de Olmedo” y en uno de los rostros más emblemáticos de la televisión argentina de esa época. También integró el elenco de Jorge Porcel y participó en los exitosos programas creados por Gerardo Sofovich.

Con más de cuatro décadas de trayectoria en televisión, teatro y cine, supo reinventarse sin alejarse por completo del mundo artístico. En los últimos años combinó sus participaciones en los medios con un emprendimiento gastronómico familiar en Buenos Aires, pero comenzó a elegir con mayor libertad los proyectos de los que quería formar parte.

Hoy atraviesa una etapa de mayor equilibrio personal y profesional. Prioriza el bienestar, disfruta de una vida más tranquila y prepara su regreso al teatro en Punta del Este. En esta entrevista repasó el costo de la popularidad, habló de los excesos de una época, de sus relaciones sentimentales, de la familia y de las decisiones que la llevaron a encontrar una paz que, asegura, ya no está dispuesta a perder.

Desencriptados - Adriana Brodsky
Adriana Brodsky: "Nunca quise ser actriz, ni modelo, ni famosa. Yo quería tener una familia". (Gustavo Gavotti)

—¿Hablas de tu edad vos?

—Sí.

—¿Qué edad tenés ahora?

—70 y en diciembre ya cumplo años.

—¿Qué tipo de vida estás llevando ahora? ¿Estás trabajando o estás jubilada ya?

—A esta edad me gustaría tener una vida mucho más tranquila. Pero siempre estoy con sueños y proyectos porque a veces aparecen los proyectos cuando menos te imaginás. Hace un tiempo era el restaurante, ahora es una obra, una comedia que voy a hacer. Voy a debutar en Punta del Este en agosto. Y después aparecen propuestas y esas propuestas la verdad es que son lindas. Además aparecen propuestas que no tienen nada que ver con el medio porque viste que este medio te abre las puertas para un montón de cosas. Aparecés en lugares o en niveles sociales donde nunca te podrías imaginar y te requieren para cosas que tampoco te podrías imaginar. Y están ahí las propuestas servidas en bandeja.

—¿Pero seguís aceptando?

—Algunas sí y otras no. Antes, por ejemplo, aceptaba todo por temor a quedarme sin trabajo. Y ahora, bueno, estoy un poquito más selectiva, porque priorizo mucho el tema del descanso, de disfrutar con mi familia o disfrutar con amigos. Eso requiere también de que no me puedo acostar a las tres de la mañana después de un asado, unos vinitos y todo eso (risas).

—¿Vos seguís trabajando por necesidad o porque te gusta?

—Las dos cosas. Yo tengo que trabajar porque yo sola me pago todo.

—Sos autosuficiente.

—Sí, hace muchos años. Te diría que desde los seis años, más o menos. Porque a los seis años aprendí que hay que trabajar, hay que ayudar. Conviví en una situación de familia donde se necesitaba aportar. En esa edad, ¿qué aportás? Cuidar a tu hermanito, hacerle la comida, limpiar la casa. Después, a medida que van pasando los años, te das cuenta que las necesidades de tu casa implica que vos te vayas a trabajar a una corta edad. Ya a los 13 años empecé a trabajar de cualquier cosa.

—Además de que arrancaste de muy chiquita, has hecho una carrera impresionante. Y fuiste dueña de una fama muy importante en Argentina porque no podías ni salir a la calle. ¿Cómo fue que arrancaste?

—Yo empecé a los 13 años, casi 14, a trabajar en donde podía, en un bazar, en una agencia de turismo. Por supuestos, que eran trabajos acorde a mi edad. Acorde a esa edad, ¿qué es? Sos un che pibe. A medida que iba pasando el tiempo, veía que podía tener otro tipo de trabajos, hasta que fui promotora. Y cuando empecé a ser promotora empezaron a ofrecerme trabajos que estaban relacionados con la publicidad. Entonces, empecé a ser modelo. Hacía comerciales y ganaba una plata impresionante. Yo que estaba, no te digo muerta de hambre, pero necesitaba de todo. No tenía zapatillas, no tenía por ahí una rica comida... Siempre todo lo compartíamos mamá, mi hermano y yo. Y empezaron a aparecer todas esas propuestas donde yo podía regalarle algo a mi mamá o comprarme ropa. Pero sobre todo ayudar a mi mamá. Y de pronto aparece una propuesta sin buscarlo, te digo sinceramente, porque mi sueño no era ser modelo, ser actriz ni ser famosa. Yo quería tener una familia, ese era mi sueño. Después cambió todo. Pero bueno, ese era mi sueño (risas).

—¿Después cambió tu sueño?

—El tema es que la vida te va mostrando otros caminos. En un principio pensás que por ahí la vida es solamente un objetivo y después te das cuenta que tenés dos millones de objetivos en la vida.

—Aparte vos lograste cosas que tal vez no habías ni siquiera imaginado en tus comienzos. Trabajaste con los número uno de la Argentina en lo que es teatro y televisión.

—Con los mejores. He tenido la dicha de trabajar con los mejores y con esos personajes donde por suerte es una bendición sentir que soy conocida en otros países por la gente que trabajó conmigo. Mejor dicho, que yo trabajé con ellos. La gente me reconoce en otros lugares y decís: “Gracias a estos grosos, a estos comediantes o capos cómicos, yo llego a un país y me reconocen”.

—¿Tenías fanáticos que hacían locuras por vos?

—Sí, había muchos locos que a veces me daban miedo. Era una época donde el periodismo se subía a los árboles, pasaba los muros. Me pasaba mucho en las temporadas, si alquilaba una casa, detrás del muro estaba todo lleno de fotógrafos. Era una cosa...

Desencriptados - Adriana Brodsky
"Hace 10 años que no salgo con nadie", admitió Adriana. (Gustavo Gavotti)

—¿Cómo fuiste vos con los hombres en general y cómo sos actualmente? Porque siempre fuiste un ícono sexual, estabas en la tele con Olmedo. ¿Cómo fue eso?

—Mira, fue muy raro porque cuando era chiquita a los 12 años nadie me miraba. Yo tenía mis amigas que tenían chicos que querían salir con ellas, pero a mí nadie me daba bolilla y yo sufría mucho por eso. De verdad te lo digo, amigas y primas…

—Sos como la historia de Patito Feo, que después se vuelve diosa.

—Más que Patito Feo, creo que era una urraquita fea, porque ni siquiera existía dentro de un baile. Antes se estilaba mucho el tema de ir a bailar a la casa de una...

—Los malones.

—Claro, tal cual. Y realmente yo padecía mucho de eso, hasta que de pronto dije: “Bueno, va a tener que ser así toda mi vida”. Y de los 13 a los 14 años hubo un cambio en mí físicamente. Que ni yo me reconocía.

—Te desarrollaste, digamos.

—Sí.

—Si tuvieses que describirte, ¿qué tenías? ¿Pechos prominentes, buena cola? ¿O todo?

—No, para mí era un conjunto de todo. Porque nunca fui de tener lolas ni tampoco un trasero que digas: “¡Guau, qué cosa increíble!”

—Eras armoniosa. Pero algo tenías, Adriana.

—Doctor Rulo. Yo le voy a explicar algo (risas). Nunca lo supe. ¿Por qué? Porque siempre fui bastante objetiva y me daba cuenta que había chicas que eran divinas. Divinas de verdad. Pero evidentemente, después de tantas décadas, hoy pienso que evidentemente lo mío no pasaba tanto por la belleza, sino por el carisma quizás o por algo que tiene que ver con lo energético o la armonía. No lo sé. Yo me crie con mujeres hermosas, porque siempre fui modelo, estuve con mujeres hermosas y admiro la belleza.

—¿Te encaraban mucho?

—Las 24 horas. Todo el tiempo. De cualquier edad, de cualquier extracto social, de lo que sea.

—¿Te iban a buscar al teatro, te esperaban en la salida del teatro?

—Antes de ser famosa, mucho más, te diría. Porque cuando fui famosa me seguía el público y los que por ahí querían salir conmigo tenían más cuidado.

—¿Te hacían regalos? Porque se estilaba en esa época. Viste que el hombre siempre le gustó billetear.

—Sí, pero por ahí aparecían flores en el camarín o te avisaban: “Mira, tal persona quiere salir con vos”.

—¿Nunca ligaste, por ejemplo, un diamante?

—No, la verdad que no (risas). Pero te puedo asegurar que los pretendientes que he tenido eran sumamente importantes. Ni te imaginás. Y no te lo voy a decir...

—¿Hay algún presidente entre esos pretendientes?

—Te dije muy importantes.

—¿Vicepresidente?

—No. Te dije que no te lo voy a contar.

—¿De la farándula? ¿Famosos?

—Muy, pero muy, muy famosos. Muy famosos. Lo que pasa que cuando estás en un lugar así te aparece la propuesta de este país y de otros países también. Y te sorprende eso. Yo no estaba preparada para tanto.

—Pero te has divertido, me imagino. ¿Lo disfrutaste? ¿Eras una mujer que te gustaba salir con hombres y tener aventuras?

—No, la mayoría de las veces he estado de novia. Para mí el tema de los hombres fue como algo natural, porque lo padecí siempre. O sea, no tuve que ser famosa para tener pretendientes.

—¿Por qué decís: “Lo padecí”?

—Porque se padece cuando es con tanta insistencia y tanta gente. O sea, no es que de vez en cuando, es todos los días y todo el día.

—¿Te encaraban todas las personas con las que tratabas?

—Sí, exactamente.

—Ahora, ¿estás de novia ahora?

—No. Hace 10 años que estoy sola.

—¿Y cómo te va ahora con los hombres?

—Me va bien en la medida que no tenga nada que ver con ellos. O sea, siempre tuve problemas cuando me puse en pareja. No es que esté en contra de la pareja, ¿eh? Pero lo que pasa es que ya a esta edad las cosas también van cambiando. No es lo mismo tener 20, 30, 40, incluso 50, ¿entendés? A los 70 es como que... Al menos a mí.

—Pero cada tanto, ¿chongueás un poquito con alguno o no?

—Hace 10 años que no salgo con nadie porque la persona con la que salga me tiene que llegar mucho. No sé si estar enamorada, pero me tiene que gustar.

—¿Y no extrañás un poquito salir con alguien?

—No, no extraño.

—Te retiraste, Adriana, ¿cómo te vas a retirar?

—No, ¿qué es retirarse? Yo la paso bárbaro, Rulo. Yo estoy muy bien en esta vida, porque además, hago lo que siento y lo que tengo ganas, ¿entendés? Yo no voy a estar saliendo con una persona porque me gusta más o menos. Yo voy a salir con una persona y le voy a sacar jugo por donde sea. Pero tiene que gustarme. No puedo estar con una persona de la que diga: “Está bueno, pero no sé”, “Esto no me gusta tanto”. No, me tiene que gustar todo. Nada de lo que apareció durante todo este tiempo fue así. No encuentro hoy lo que me gustaba hace 30 años atrás. Antes me gustaba una cosa y ahora me gusta otra cosa.

—¿Qué te gusta?

—Tiene que haber un contacto, una cosa milagrosa, ¿entendés? De pronto que hay algo con esta persona que me une, que tengo ganas de hablar, ganas de estar, ganas de seguir la conversación. Decir: “Me gusta”, “¡Qué buena mirada!”, “¡Ay! A ver esto o lo otro!”

—De a poquito, progresivo, va despacio...

—Sí. Bueno, pero no me pasa. Avanzo hasta ahí.

—¿Beso, sí?

—No, tampoco. Porque todo me parece como muy importante. Antes le daba un beso a… Decís: “¡Ay! Me gusta, sí, mua, mua, mua”. Ahora no. Estoy muy tranquila.

—Para mí ahora cuando hagas la obra en Punta del Este nace el amor nuevamente.

—Me encantaría. O sea, no es que estoy cerrada a la idea. El tema es que no aparece la persona indicada.

—Para mí te tenés que poner ese chip. ¿Viste que se ponen ahora?

—Sí, lo tengo el chip.

—¡¿Y?!

—Y no te puedo contar, Rulo, cosas tan íntimas. Hay cosas que no las vas a saber. No corresponde (risas).

—¿En cualquier momento damos la noticia a los medios que Adriana está de novia?

—No, para tanto no. Porque eso significaría que en este momento tendría que estar teniendo una relación y no está sucediendo. De verdad no la tengo. Pero ya pasará. Tengo una vida tan linda, estoy tan feliz. ¿Y sabés qué? Tengo algo que hacía años que no me pasaba. Tengo una paz interior, pero una paz que me acaricia todo el día esa paz.

—¿Sentís que los hombres un poco te quitan esa paz cuando estás en pareja?

—Totalmente. Me vuelven loca.

—¿Qué te hacen?

—Nada, me vuelven loca. “¿Y qué hacés?" “¿Dónde vas?" Es como marcar tarjeta. “Hay que hacer esto, hay que hacer lo otro”, “¿Y por qué esto?" Y no. Se terminó.

—¿Son celosos cuando están con vos?

—Sí.

—¿Pero vos le das motivos?

—Mira, yo no doy motivos porque soy muy consciente de lo que significa estar en pareja y no ando con ese tipo de tonterías de dar celos o todo lo contrario. Siempre trato de ponerme un poco en el zapato del otro. Entonces, por eso, no pido perdón porque no hago cosas como para pedir perdón.

Desencriptados - Adriana Brodsky
"Me respetaron mucho más en este medio que en la vida", confesó la actriz en diálogo con Rulo. (Gustavo Gavotti)

—¿En ese momento ganabas buen dinero?

—Sí, mucho.

—¿Pudiste comprarte tu casa?

—Sí.

—Recién me contaste que necesitabas seguir trabajando.

—Sí, claro. Yo no me quejo para nada, pero tengo que seguir trabajando. Pero no como antes, que no paraba un segundo. Fue una época donde yo trabajaba de lunes a lunes. No tenía un solo día de descanso y me la bancaba, porque tenía 20, 30, 40 años. Pero a esta altura de la vida elijo un poco de tranquilidad y lo necesito. Trabajo y me gusta, me gusta interactuar con la gente, conocer gente. Pero tampoco me gusta ya la locura que viví durante tanto tiempo. O sea, estoy tratando de tener una especie de equilibrio como para seguir con buena onda y también mimarme un poco mi edad, mi cuerpo y mi psiquis.

—¿Alguna vez dijiste: “Las cosas fáciles nunca las tuve, por eso soy agradecida”?

—Sí. Voy a estar en el cielo tocando el arpa y voy a estar cantando: gracias, gracias a todos. Porque es un agradecimiento eterno, Rulo.

—¿Dijiste públicamente: “Yo nunca quise ser actriz ni modelo. El medio casi me eligió mágicamente”?

—Sí, es verdad. Totalmente. Fue servido en bandeja. Como te dije hace un ratito, no es que era la más linda, es que estaba en el lugar perfecto. Y la gente que me llevó a este programa de Gerardo, que fue fantástico el personaje que me dio, se juntó justo con un comercial que había sido todo un tema... Fue un problema nacional porque lo censuraron el comercial. Entonces, se armó todo un lío…

—¿Por qué lo censuraron?

—Porque estábamos con traje de baño.

—¿Mostrabas la cola?

—Sí, pero no era como ahora, que ahora por ahí se usa un hilito. Antes era un bikini normal, ¿entendés? No era tampoco… Entonces, se juntaron esas dos cosas.

—Igual Olmedo era bastante zarpado, ¿no?

—Para mí no. Lo que pasa es que la gente nunca lo conoció como nosotras lo conocimos al Negro. Nosotras conocimos la interna, el ADN de él. Y te digo que muy poca gente tuvo el don de gente que tuvo el Negro con respecto a las mujeres. Ha respetado muchísimo a todas las mujeres, nos consta. Y hablo por todas porque yo sé que todas van a decir lo mismo.

—¿Y no te respetaron en algunos lugares a vos en algunos trabajos?

—Me respetaron mucho más en este medio que en la vida. Por eso separo lo que fue mi vida antes y después del trayecto que tuve en este medio hermoso. Acá me respetaron muchísimo más. Antes, cuando no era famosa, era todo un delirio.

—¿Has tenido propuestas indecentes?

—Sí, siempre.

—¿Te ofrecieron sexo por dinero?

—Sí, siempre. Antes de ser famosa y después también. Pero también es un tema normal, que yo lo tomo con mucha normalidad porque aparecen esos personajes que no los puedo crucificar porque es un tema de ellos. No es un tema mío.

—¿Te genera nostalgia pensar en todo eso que viviste? Porque había pocos canales, las obras eran exitosísimas, todos eran megaestrellas. Ahora hay muchos tipos o escalas de famosos. En ese momento, si eras famoso, eras uno de los personajes más importantes de la Argentina.

—No te creas, había y muchos. Cuando yo empecé a trabajar en el programa Sofovich, La peluquera de Mateo, todos eran grosos. Estaba Darín, Susana, Mirtha. Lo que pasa es que todos tenemos 100 años ahora, pero había mucha gente re grosa.

—¿Y te genera nostalgia?

—Me genera mucha nostalgia porque hay un montón de cosas que me hubiera gustado cambiar en mi vida. Hay cosas que me arrepiento de haberlas hecho y otras que me arrepiento de no haberlas hecho. Es que los años te dan experiencia y de pronto te das cuenta que a veces metiste la pata en algo y decís: “Qué lástima que no me di cuenta en ese momento y no lo pude arreglar”. Y después de muchos años empezás a darte cuenta que hay cosas que si las hubieras arreglado en ese momento, si te hubieras dado cuenta... Te estoy hablando en lo profesional y en la vida personal. Cuántas cosas hubieran cambiado. Porque la gente piensa por ahí que como una es conocida, de pronto toda su vida fue perfecta. La mía no fue perfecta.

Últimas Noticias

Lucas Barrios: la enseñanza que le dejó Klopp, su encuentro con Messi en un avión y el asado virtual con Maradona

En Citados, el ex goleador recordó sus experiencias jugando en destinos tan diversos como Alemania, Rusia, China y Brasil. Sus anécdotas con Leo y Diego

Lucas Barrios: la enseñanza que le dejó Klopp, su encuentro con Messi en un avión y el asado virtual con Maradona

Saula Benavente revivió su historia de amor con Luis Brandoni y los prejuicios por la diferencia de edad

Infobae Studio presenta el cuarto episodio de Proyecto 86, conducido por Fernando Marín. En un mano a mano conmovedor a dos meses de la muerte de Luis Brandoni, su última pareja, la guionista, productora y directora, Saula Benavente rompe el silencio: el amor sin importar los 33 años de diferencia, los prejuicios que tuvo que vencer, el pacto de fidelidad con Solita Silveyra en las tablas y la imperdible anécdota de por qué el actor le plantó un almuerzo al mismísimo Robert De Niro

Saula Benavente revivió su historia de amor con Luis Brandoni y los prejuicios por la diferencia de edad

Ailin Tokman: “Me costó entender que no había sido mi culpa, fui muy manipulada”

Una de las cocineras más populares de las redes sociales se anima a hablar públicamente del abuso sexual que sufrió a los 15 años. Por qué sentía vergüenza y por qué le daba miedo contarlo. Los años que no pudo hablarlo con su familia. Cuáles fueron las consecuencias físicas y psicológicas, las migrañas y la inseguridad. El secreto de sus videos que atrapan y el éxito que construyó junto a su novio. ¿Cómo es una papa hegemónica?

Ailin Tokman: “Me costó entender que no había sido mi culpa, fui muy manipulada”

“¿Por qué a este nene que acabo de conocer y le estoy cambiando los pañales por primera vez lo amo igual que a mis hijos biológicos?”

Julián se preguntó durante varios días qué era ese amor absoluto que estaba sintiendo por alguien que no tenía su mismo sangre, su mismo ADN. Quería entender por qué sentía lo mismo que le había pasado con sus dos hijos biológicos. En un capítulo más de Voces, la historia de una adopción y de una familia que eligió. “Esto tiene que ser más conocido como un plan A, nosotros lo descubrimos”, afirman

“¿Por qué a este nene que acabo de conocer y le estoy cambiando los pañales por primera vez lo amo igual que a mis hijos biológicos?”

Diego Santilli: “Para que la Argentina no vuelva atrás, Milei tiene que reelegir”

En diálogo con Infobae, el jefe de Gabinete defendió la eliminación de las PASO y habló de las listas colectoras. Criticó a Kicillof y se refirió a Macri, las universidades, el aumento de la morosidad y su declaración jurada. “La batalla cultural sigue”, advirtió

Diego Santilli: “Para que la Argentina no vuelva atrás, Milei tiene que reelegir”
MÁS NOTICIAS