“Cuando estaba adentro de la casa me gustaba mucho Danelik, compartir, verla, y nunca me puse a pensar: ‘Ay, no, es una chica trans. Fue hombre y ahora es mujer’. Nunca se me pasó por la cabeza porque fue genuino. Nos gustábamos y sucedió”, contó Brian Sarmiento en Casino Deluxe, el ciclo de entrevistas de Infobae.
Brian es un exfutbolista argentino nacido en Rosario, Santa Fe. Se desempeñó como mediocampista ofensivo y desarrolló una extensa carrera tanto en el fútbol argentino como en el exterior, con pasos por clubes como Racing Club, Banfield y Newell’s Old Boys, además de equipos de España, Brasil, Perú, Grecia y Bolivia. Reconocido por su talento, su personalidad extrovertida y su fuerte presencia mediática, también ganó popularidad en redes sociales con frases virales como “Tamo activo”.
Tras retirarse del fútbol profesional, comenzó a participar en programas de televisión y realities, y en 2026 fue uno de los participantes de Gran Hermano Argentina, donde volvió a convertirse en tendencia por su perfil polémico y carismático.
Durante la charla, habló abiertamente sobre sus problemas económicos, la depresión que atravesó tras el retiro y el impacto que tuvo la fama en su vida personal. Además, reveló detalles de sus decisiones más íntimas, la importancia de la exposición pública, su deseo de volver a Gran Hermano y su historia con Danelik.

Ante la pregunta de qué haría con un millón de dólares, Brian explicó que lo dividiría en partes iguales. Destinaría 500 mil dólares al crecimiento personal y a inversiones, con el objetivo de no verse obligado a trabajar todos los días en empleos tradicionales o en tareas físicas como las que realizó su padre. Este monto representaría una forma de asegurar un futuro más estable y menos dependiente del esfuerzo cotidiano.
La otra mitad sería para sus hijas. Explicó que en su infancia y adolescencia no pudo disfrutar de experiencias como viajes de egresados o actividades propias de esa etapa, ya que desde pequeño debió enfocarse en el fútbol para salir adelante junto a su familia. Por eso, sueña con que sus hijas tengan la libertad de elegir su propio camino, estudiar, viajar o dedicarse a lo que deseen, contando siempre con el respaldo económico necesario para hacerlo.
Reconstrucción personal y balance de una carrera marcada por la autenticidad
—Tuviste una carrera con mucho potencial y varios éxitos. En algún momento atravesaste problemas que hicieron que tu recorrido no fuera lo que vos o mucha gente imaginaba. ¿Cómo evaluás hoy el saldo de tu vida profesional en relación con tu paso por el fútbol?
—Yo soy un ganador de la vida. Por mis propios medios y sin andar pisando a nadie y sin perjudicar a nadie. Yo salí solito del barrio. los 14 años me fui de mi casa. Hice mi carrera siempre basándome en lo que yo deseaba, en lo que quería y a mi forma. Cuando me dicen: “Pero vos hubieses jugado en el Real Madrid, hubieses hecho esto si no te comportabas así”. Y yo les digo: “¿Saben lo difícil que es estar solo en el exterior cuando te compran?" Yo discutí con mi padre porque me tuve que ir. Así todo duré 20 años en primera división. Entonces algo bueno habré hecho. Y lo más loco es que siempre cuando me ven a mí, por mis formas, porque soy auténtico, porque digo las cosas que siento en la cara y no voy por atrás, la gente se lo toma a mal porque por ahí no está preparada a ese estilo de personas. Todo lo que hice fue desde el corazón, desde el amor, tanto de lo acertado como lo que no y aprendí de los errores, que es lo que hoy me está haciendo hoy mejor persona. Así que si hago un balance, hoy me siento muy cómodo conmigo. Aprendí a quererme, a amarme y a valorarme. Todos los años anteriores te llevan a que vos sos un producto y todo el mundo te utiliza; y cuando hice ese cambio, el embudo de la gente que está a mi lado se hizo muy chiquito. Yo estoy muy feliz con la vida que tengo. Obviamente, aprendiendo de muchos errores, muchas cagadas que me mandé en toda mi vida. Pero cuando cometo errores, tengo el valor también de pedir disculpas.
—¿En algún momento estuviste peleado con vos mismo por tu vida?
—No sé si peleado, pero sí entré en un momento… Cuando siento que todo mi amor no era correspondido, tanto con la gente que me tenía alrededor, con mis parejas, con los dirigentes de un club o cuando fui a Newell’s, que me rompi el tobillo y pase de ser lo más importante en el club a no ser nadie, no estuve peleado conmigo. Pero sí me dejé estar y me di cuenta que había entrado en un estado de depresión. A mí me rescata mi perra, que en un momento empecé a sentir que me estaba ladrando mucho. Yo estaba tirado en una cama durante cinco días y si bien nunca tuve pensamientos de matarme, sí me había dejado estar. Cuando me miré al espejo no me reconocí y ahí se me vino a la cabeza todo lo que yo había hecho de chiquito con mi vida y que siempre fui para adelante a pelearla. Eso me sacó a flote. Decidí dejar de jugar un año, me fui a México y me recuperé solito. Después sabía que necesitaba terapia. Hice mucha terapia para poder perdonar y perdonarme a mí por todas las cosas. Cuando logré eso, pude recuperarme.

Gran Hermano, vínculos familiares y una historia de amor sin prejuicios
—¿Por cuánta plata volverías a Gran Hermano? Por ejemplo, decís: “Yo pagaría equis cantidad de dinero por volver a la casa porque tiene algún tipo de valor para mí”.
—Yo pagaría un montón de dinero por estar ahí. Yo quiero volver.
—Y podés volver a entrar todavía...
—Sí, el 17 se abre el repechaje y el 20 creo que se entra.
—Tirame una cifra de cuánto pagarías por eso.
—Y yo pagaría, no sé, de los 500 que me quedan a mí. Pondría ahí la mitad: 250 mil dólares. Porque yo salí de la casa y lo que se habló de mí fue sobre los problemas personales que yo tenía, que por suerte se están solucionando. Lo único que yo quería era poder tener contacto con mis hijas y se va a lograr. Pero estamos en una sociedad que lo que te muestra la tele es todo pelea, discusiones y que está todo mal. Que más o menos fue lo que se vio de mí aunque también se vio alegría. Entonces, pagaría para que la gente vea también ese lado divertido mío. Nosotros hicimos una encuesta dentro de la casa con los participantes y salí votado el más gracioso. Quisiera que me sigan conociendo en el día a día. La verdad que a mí me gusta que me vean. Mostré todas mis facetas, pero se ve que lo que más vieron o lo que más quisieron ver la gente fue que yo discutía. El tema es que yo me quedo con lo divertido, porque cuando salí me mostraron un montón de videos y dije: “Che, loco. Cuando hice esto, cuando hice lo otro, ¿no lo mostraron? ¿Por qué la gente no vio eso?”. Me gustó estar ahí adentro, me sirvió para un montón de situaciones, como por ejemplo, convivir con personas que yo no me tomaría ni un café. Y eso te ayuda como persona a lidiar con un montón de situaciones que la vida te puede poner, tanto en un trabajo, como en la vida personal.
—Pero vos, ¿querés volver a entrar a la casa para reivindicarte, para que la gente te conozca desde otra faceta y por la popularidad que podés ganar ahí adentro, o lo hacés más por el dinero y la posibilidad de resolver tus problemas?
—Yo creo que si lo gano no me va a devolver la mitad que pondría por entrar. Creo que el premio es alrededor de 80 o 90 mil dólares. Pero me va a dar en el tiempo para que se abran puertas a conducir programas, a conducir en streaming, a estar en la tele y a divertir. Me encanta el teatro, me gustaría hacer series...

—¿Pensás que tus hijas ven el programa?
—Yo cuando estuve en el Bailando y hablaba con mis nenas, la versión que tenían ellas era otra. Ellas practican baile, porque la madre es bailarina, y me decían: “Qué mal que bailás, no me gusta que estés ahí porque bailás mal”. Entonces, se ve que me veían. Pero la campana era todo malo para mí y lo único que espero es que no le dejen ver esas cosas desde ese lado. Porque si se lo dejan ver desde un lado del amor, está buenísimo. Pero si se lo dejan ver del lado de un odio o de hacerme mal a mí, no está bueno.
—¿Hace cuánto tiempo que no las ves?
—Y hace bastante, hace mucho...
—No podés verlas.
—No me dejan verlas por un tema de... Yo no quiero decir esta palabra, pero lo siento como una extorsión por dinero, ¿viste? “Vos pagás, te dejo verla y no pagás, no te dejo verla”.
—Pero no es que no podés verlas por una cuestión legal. ¿Vos podrías pedir verlas legalmente?
—Sí, pero no me dejan. Cuando hago videollamadas y le digo que me las traigan, se exigen un montón de cosas. Pero cuando terminó mi carrera futbolística yo no podía solucionarlas porque no tenía dinero.
—¿Vos no tenés el dinero para poder estar al día con la cuota alimentaria?
—No lo tenía cuando me retiré. Pero hoy en día, el finde de semana de esta semana o la que viene, ya termino de pagar las cuotas de mi nena, de la más chiquita. Y después el tema que más me duele de todo es que la madre de mi nena más grande quiere que yo renuncie a mi derecho como padre sacándole el apellido. Y si no, le tengo que pagar. Si le saco el apellido, ella me perdona la deuda, que son 80 mil euros, que eso era lo que yo estaba peleando. Yo no podía pagar más esa cuota de cuando jugaba al fútbol. Entonces, vi que hay malicia hacia mí. Hay maldad.
—¿Y qué harías como para recomponer el vínculo con ellas?
—Yo le dije que mi derecho como padre yo no lo voy a perder. Y si yo tengo que poner la mano y me la cortan para poder pagar eso, yo no tengo problema de hacerlo. Por eso, entrar a Gran Hermano en esta segunda parte, si tengo la posibilidad, a mí me va a servir un montón porque voy a poder solucionar ese tema. Esa es mi prioridad. Mi prioridad es que poder hablar con Frida, porque es un tema de dinero que ya se va a solucionar en una semana. Y la otra prioridad más grande es que ellas sepan que se debe ese dinero por un tema que yo no podía pagarlo porque había dejado de jugar al fútbol y ya no se gana lo mismo que cuando jugaba al fútbol. Pero que le quede bien claro que yo mi derecho como padre no lo voy a perder y que voy a trabajar día a día para poder juntar el dinero que ella me pide y poder tener ese contacto con mis hijas.
—¿Y qué le dirías a tus hijas?
—Que todo lo que hice y hago, es por ellas. Pero jamás le hablaría mal a ellas de la madre, como ella hace conmigo. Por más que a mí me hayan hecho mucho daño este tiempo exponiéndome. Yo no quise hacer lo mismo. Y las quise cuidar, porque si yo tuve familia con ellas es porque hubo amor desde mi parte. Lo único que quiero es que sea todo para bien de las nenas.
—¿Me hablás de Danelik? ¿Qué pasó?
—Cuando yo estaba ahí adentro me llegó una situación de que me gustaba esa persona, me gustaba mucho Danelik, compartir, verla y nunca me puse a pensar: ay, no, es una chica trans. Fue hombre y ahora es mujer. O nunca se me pasó por la cabeza porque fue genuino, nos gustábamos y sucedió. Me preguntaban: “Che, dudábamos de que sea verdad”. “Seguramente ustedes tienen mucho que sanar por dentro”, les contestaba yo. Porque el amor o el cariño hacia alguien, sale desde adentro y creo que se veía que era real y para mí fue muy lindo. Nos acompañábamos, nos divertíamos juntos, había mucha atracción y siempre decíamos: “Afuera cuando nos veamos vamos a hacer cosas juntos”. Porque ella es muy chica y yo me olvidaba de las cámaras. Como soy yo, que ya me vieron en un montón de situaciones, no me importaba mucho. Pero ella sí estaba preocupada por eso y fue como: “Che, te acompaño en esa situación”.
—Claro, te respeto...
—Y te entiendo. Fue hermoso. Y creo que va a seguir siendo lindo porque los otros días le preguntaron qué onda y ella dijo que sí, que está enamorada, que me extraña y demás. Y a mí me pasa lo mismo estando afuera.
—¿Tendrías ganas de volver a entrar a la casa para verla o que ella salga para poder empezar una relación?
—Sí, obvio. Pero que salga. Porque le queda mucho tiempo ahí. Ojalá que siga y que dure porque le viene bien. Pero sí me gustaría que no duden más de mi amor hacia una persona. A mí no me interesa lo que me digan o lo que no me digan. Yo voy a morir con la mía y si se alejan de mí por esa situación, es problema de ellos. Si opinan así no se merecen estar al lado mío y no tengo ningún problema en que se alejen.
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