“A mí me gusta estar arriba. El guerrero nunca va a estar en el sótano. Terraza, siempre terraza. Y al hombre le gusta que le manejés la situación. Además, yo cuando tengo un touch and go es colágeno, olvidate”, afirmó Adriana Aguirre durante su paso por Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae.
Adriana es actriz, vedette y figura mediática. Con una extensa trayectoria en el espectáculo, comenzó su carrera en el teatro a fines de los años 60 y alcanzó gran popularidad en las décadas siguientes gracias a su participación en cine, televisión y, especialmente, en el teatro de revista, donde se consolidó como una de las figuras más reconocidas del género. Trabajó junto a íconos de la comedia argentina como Alberto Olmedo y Jorge Porcel, y formó parte de más de ochenta obras. En los últimos años, mantiene vigencia mediática por sus apariciones televisivas, su actividad en redes sociales y proyectos recientes vinculados a la música y la cultura pop.
La artista repasó con naturalidad los momentos clave de su carrera, sus vivencias afectivas y su filosofía de vida. La conversación osciló entre recuerdos, confesiones y anécdotas que la definen en la actualidad, y dejó en claro que vive el presente con intensidad y autenticidad.

Inicios de su carrera artística
Aguirre relató que su vocación artística surgió desde muy joven, aunque su familia tenía otras expectativas para su futuro. Su padre, de formación universitaria y carácter exigente, deseaba que fuera abogada; de hecho, ella inició esa carrera por presión familiar. Sin embargo, la atracción por el arte terminó prevaleciendo. “Siempre quise ser artista”, recordó.
Adriana Aguirre utilizaba la facultad como pretexto para salir de su casa y recorrer agencias de modelos, llevando fotografías para presentarse. “La facultad la usaba como chivo expiatorio”, confesó sobre esa etapa en la que combinaba sus estudios con los primeros pasos en el mundo artístico.
El inicio de su carrera como modelo se produjo tras un encuentro casual en las escaleras de la Universidad de Buenos Aires. Un fotógrafo de la revista Clarín la abordó y le propuso realizar una sesión de fotos para la portada dominical. Aguirre aceptó y la publicación de esas imágenes impulsó su trayectoria en los medios. “A los 15 días me llamaron y me hicieron un book de fotos para presentar en las principales agencias de modelos”, relató sobre el comienzo de una etapa decisiva.
La familia, valores y cambios generacionales
Al recordar su infancia y su entorno familiar, la actriz remarcó que su hogar fue un espacio marcado por los valores tradicionales. Su padre priorizaba la educación y el alimento, y la familia se reunía cada domingo, costumbre que, según analizó, ya no es habitual en estos tiempos. “Las familias de antes eran verdaderas familias”, afirmó al comparar el pasado con la actualidad.
Para Aguirre, el concepto de familia ha cambiado. “Es que ya no hay más concepto de familia integrada como había antes, que los domingos nos juntábamos. Mi mamá hacía las pastas y todo ese tipo de cosas”, señaló.
Sin embargo, Adriana aceptó la idea de que su camino estaba marcado por el arte y no por la consolidación de un hogar tradicional. “Mi destino era lo artístico, ¿entendés? Y tal vez Dios no me dio hijos porque dijo: ‘Lo tuyo es por acá y no es por acá...’”, reflexionó.

Vida amorosa y separación de Ricardo García
—¿Quiénes fueron los grandes amores de tu vida?
—Bueno, tuve cuatro amores. El gran amor de mi vida fue Ricardo García, el último. Él sigue siendo mi familia aún después de 32 años. No digo mi pareja, porque ya no es mi pareja...
—¿Hace cuánto se separaron?
—El año pasado, el 30 de octubre. Empezamos con conflictos en 2019, se profundizaron en 2020, cuando él se va a vivir con la que entendía que era su chica, su mujer. Ahí explotó todo.
—¿Cómo fue que te enteraste de la infidelidad?
—Estábamos trabajando en las termas de Río Hondo y venían transformistas, todos estos chicos que siempre me amaron, porque yo he sido un ícono gay, y me decían: “¿Vos no notás algo raro entre fulana y Ricardo? Porque los vimos agarraditos de la mano por las calles”.
—¿Pero eran una pareja abierta?
—¡No! Éramos fieles. Bueno, fieles… con lo que te estoy contando no tanto… Yo también me mandé alguna macana. En 30 años, tuve un par (risas). Pero ya él dormía en otra cama. Teníamos dos cuartos en el hotel. Ya eso me parecía raro, pero él me decía: “Es por los ronquidos”. Que qué sé yo, que puede ser. Sí, los ronquidos molestan y yo se lo había dicho varias veces. Yo le dije: “Me parece bien, por los ronquidos está perfecto”. Pero ¿qué ronquido? Era que las estaba colocando en otro lado. Así terminó la cuestión.
—¿Te pidió el divorcio?
—El venía y me decía: “A lo mejor esta noche no vengo o alguna que otra noche tampoco vengo”. “¿Por qué a dónde vas? ¿Dormís en otro lado?” “Fijate porque entre nosotros mucho no pasa”. De a poquito, fui haciendo que cantara. Entonces, le digo: “Mirá, Ricardo, pasa esto, esto, esto y esto, porque los transformistas me contaron esto y esto y esto. Es más, por Instagram, me dejaban mensajes por privado diciéndome que te habían visto con fulana de tal caminando por las calles a la hora de la siesta, agarraditos de la mano. ¿Y ahora qué hacemos? Porque yo no estoy para que vos tengas tu esposa y un amante”. “No, no es una amante”, me dice. “¿Y qué es?”, le pregunté. “Es una chica con la cual tengo muy buena onda, me estoy llevando bien”. Le digo: “Pero Ricardo, la vida no es así. Vivimos en una sociedad que tiene sus leyes”. Ahí hablé con un abogado y después le dije: “Quiero el divorcio y quiero que hagamos la división de bienes”. Y me dice: “Ni divorcio ni división de bienes”. “¿Por qué? Si esta situación se terminó”, le retruqué. “Es que yo no sé si se terminó. Es que yo no sé que va a pasar con esta chica. Esperame un tiempo y vemos qué es lo que pasa”, esa fue su respuesta (risas). La cuestión es que desde el 2020 hasta el 2025, el año pasado, recién pudimos llegar a un acuerdo. Ahora nos llevamos divino.
—¿Cómo es la relación actual?
—Estamos separados, pero todavía tenemos los bienes en común. ¿Él qué hace? Me dice: “La llave de mi departamento no me la podés quitar. Cuando yo estoy cerca, vengo. Total tenemos tres cuartos”. Mete la llave y se quedo a dormir, porque le resulta cómodo. Igualmente yo no llevo a ningún hombre a mi casa. A veces viene y lo que es peor es que no avisa para venir a cenar (risas).
—¿Pero después de que se separaron tuvieron intimidad?
—No, no. Por mi madre muerta, no. Esto es una separación real, pero para mí él es mi familia. En definitivas, doctor, ¿qué le puedo decir? ¿Qué puedo hacer eu con esta situación? (risas). Depende de mí estado de ánimo a veces me molesta y a veces no. Pero creo que sino me voy a sentir sola. Él me lleva y me trae al canal porque el auto es en conjunto, también. Él tiene la obligación de llevarme y traerle sino lo tiene que vender.

Relaciones, deseo y vínculos con hombres jóvenes
—En esta época de separada, ¿tuviste una relación con Paco Amoroso? ¿Qué te dijo Ricardo de eso?
—Yo cuando tengo un touch and go es siempre colágeno. Él nunca manifestó celos con eso, nunca me preguntó nada.
—¿Y cómo fue lo de Paco?
—Lo de Paco fue... ¡Wow! Nace en la filmación que hicimos Paga Dios con Ca7riel y Paco. Como yo les dije: “Chicos, la luz que yo tengo se las comparto un poco”. A partir de ahí empezaron ellos con una etapa grandiosa juntos. Cuando hicimos el videoclip, había una escena en la cual yo me tenía que acercar a él en la piscina. Entonces, yo agarré y me metí una uva en la boca. Se me acercó y yo le pasé la uva. Después creo que se la tragó. Y vino un beso que no te puedo explicar. A él cuando le preguntas dice: “Había fuego en esa boca” (risas).
—¿Fue con lengua o sin lengua?
—La lengua está adentro de la boca (risas). Era un beso de verdad, al director le gustó y la dejó. Era una escena improvisada y quedó en el video.
—¿Qué rango de edad es para vos el colágeno?
—Hay un rango entre 30 y 50 años.
—Porque Paco en ese momento tenía 25, te quiero contar...
—No, 27 tenía. Casi tocando los 30 en ese momento. Le faltaba poco para los 30.
—¿Tu último amante qué edad tenía?
—Él último, que fue el año pasado, tenía 37.
—¿Qué tienen los pibes jóvenes que no tienen los tipos más grandes?
—Son muy criticones los tipos más grandes. Se sienten viejos, ¿viste? Piensan que uno es viejo. Es una cuestión espiritual, no es una cuestión genética. Entonces, tiene una mentalidad de viejos chot*s.
—¿Y qué busca un pibe joven con una mujer como vos?
—Pasarla bien. Una aventura, una cosa nueva. Viste que ahora a los chicos jóvenes les gustan las mujeres mayores. Es normal en esta época que estamos viviendo.
Filosofía de vida, sexualidad y autenticidad
—Tengo una sección que se llama Lo dijiste o no lo dijiste. Te leo algunos textuales y vos me decís si los dijiste o no, ¿va?
—¡Ay! Dije tantas cosas en mi vida. No sé si puedo sostener un archivo, pero vamos.
—“Yo sexualmente soy una máquina, a mí me gusta estar arriba y hacer de todo”.
—Sí, confirmado. Lo dije. Soy así. A mí me gusta estar arriba. El guerrero nunca va a estar en el sótano. Siempre terraza, terraza.
—¿Por qué? ¿Te gusta manejar a vos el goce?
—La situación. Y al hombre le gusta que le manejes la situación. Yo soy guerrera para la vida, para todo. Algunos videos en Instagram estoy vestida de guerrera. Con inteligencia artificial me transformo de estar en una bikini en una playa, por ejemplo, en una guerrera. Hago un baile de una guerrera con la lanza y con todo. Esa soy yo, una guerrera de la vida.
—¿Cuál es el mejor regalo que te hicieron en la vida?
—El mejor regalo fue la felicidad.
—¿Te la dio Ricardo?
—Sí. Tuvimos momentos maravillosos con Ricardo.
—Decime el top dos de momentos de felicidad.
—El dos fue cuando me pidió casamiento. Te hablo 1998. Ahí estábamos en la cresta de la ola, en el cariño, en el amor, en el sexo, en la atracción de todo tipo que te puedas imaginar. Nos habíamos conocido en el ’95. Él enseguida, muerto de calentura, me dice: “Alquilé un departamento en Recoleta, quiero que te vengas conmigo”. Le digo: “Pero nos conocemos hace dos meses, ¿cómo me voy a ir a vivir con vos?”. “Probemos”, me dijo. Y así probamos, probamos, nos quedamos y después nos casamos.
—Él tuvo bastante visión.
—Él es audaz, es un tipo muy lanzado.
—¿Qué buscás en una relación?
—Para mí si no hay piel, no hay nada.
—¿Estás abierta a nuevas experiencias, a probar con una mujer?
—Sí. ¿Por qué no? Sí, pasa, avanti.
—Siento que hablas como si fuese el comienzo de tu carrera todos los días.
—El comienzo de la vida. Es que lo único seguro que tenemos en este mundo es la muerte, no hay otro seguro que te puedan dar, así que disfrutás la vida, ¿entendés? Hay momentos de amplio disfrute y hay momentos de cascarrabia y al final transitamos todo tipo de momentos. Es así la vida.




