Chiara Mancuso es una modelo, bailarina y productora. Es hija del exfutbolista Alejandro Mancuso y hermana del también jugador Gianluca Mancuso. Se formó en arte dramático en la Universidad Nacional de las Artes y en la escuela de teatro Andamio ’90. Además de su carrera artística, dirige su propia empresa de eventos.
En 2024, ganó notoriedad al ingresar como participante suplente en la duodécima edición de Gran Hermano Argentina, tras la renuncia de otra concursante. Durante su estadía en la casa, se destacó por carácter fuerte y declaraciones polémicas.
Su paso por el reality estuvo marcado por controversias y momentos de tensión. Apodada “La Cobra”, fue nominada en 14 ocasiones y permaneció 155 días en la casa. En mayo de 2025, regresó al programa junto a otros exconcursantes, pero su retorno fue breve.

Pollo: — Saliste recientemente de la casa de Gran Hermano. Imagino que es mucha información de repente.
Chiara: — Sí, yo entré el 2 de diciembre a la casa y nadie me conocía. Ahora algunas personas me conocen y es muy loco que me saluden por la calle, que me den mucho amor por redes. También está el hate, pero ir de programa en programa, ir a eventos y que me conozcan es muy loco. La verdad que fue un cambio en mi vida.
Pollo: — Para tener una idea en números, ¿con cuántos seguidores entraste a GH? ¿Te acordás?
Chiara: — Tenía 24.000 seguidores.
Pollo: — Y cinco meses y pico después. ¿Con cuántos seguidores saliste?
Chiara: — 460 mil. De repente…
Pollo: — ¿Y qué onda con eso? ¿Cómo lo manejás?
Chiara: — Fue todo un flash. El estar encerrada cinco meses desconectada del mundo también implica volver a adaptarme a la realidad de a poco. Es volver a mis problemas reales porque en la casa estábamos ahí encapsulados y los problemas eran, por ejemplo, un canelón (risas).
Pollo: — ¿Es verdad que perdés la noción y te olvidás de que estás viviendo tu vida dentro de un programa de televisión?
Chiara: — Al principio me costó adaptarme a las cámaras. No podía dormir, no podía ir al baño. Pero después te adaptas. Por eso hacemos tantos papelones (risas).
Pollo: — Llega un momento que te mostrás tal cual sos al 100 por ciento...
Chiara: — Es que en todas las casas pasa, en todos los vínculos hay problemas, hay peleas, risas, llanto. Pero en la casa estamos 24 por siete con personas que a veces no nos bancamos. Y encima filmados. O sea, todo mal.
Pollo: — ¿Por qué decidiste entrar en hermano?
Chiara: — Hace varios años que lo vengo mirando el programa. La verdad que es un formato que me gusta mucho. El reality show me encanta. Estuve preparándome todos estos años a nivel interior, ¿viste? Buscando seguridad en mí misma, confiar en que lo podía lograr, porque hoy en día tengo 30 años. Mi papá jugaba al fútbol y le pedí muchas veces que me meta en los medios, pero él tenía una coraza con eso.
Pollo: — Tu papá es el ex futbolista, crac, Alejandro Mancuso.
Chiara: — Sí. Él tenía un mecanismo de defensa porque en su momento tuvo mucha exposición, fama y más allá de todo lo bueno de la fama, también está el lado malo. Él es sensible y sabe que yo soy súper sensible, entonces creo que siempre lo tomó como un mecanismo de defensa no facilitarme los contactos.
Pollo: — Igual por más que sea muy conocido, no hay manera de que alguien te meta a la fuerza. Te pueden hacer un casting, pero después tenés que gustar para quedar. ¿Tu viejo te decía: “Mejor que no te metas”?
Chiara: — Yo le decía: “Papá, ayúdame. Tenés contactos”. Yo en ese momento tenía una agencia de eventos y me iba bastante bien. Y me pasó que me fui a México con mi mejor amiga de vacaciones y se me abrió la cabeza. Volví y dije: “Es ahora”. Me anoté y fui al casting como cualquier persona, hice la fila...

Pollo: — ¿Y cuánto se enteró tu papá?
Chiara: — Se enteró que iba a entrar el día que me llamaron para aislarme. Había pasado mucho tiempo desde el último casting, yo pensé que no me iban a llamar más. Y un sábado estaba en mi casa, me llaman y me dicen: “Vos habías quedado preseleccionada, pero al final vas a entrar el lunes“. Era sábado, ¿entendés?
Pollo: — Pero tu primera sensación, más allá del apuro, fue de alegría.
Chiara: — Sí, obvio. Yo estaba emocionadísima. Dejé todo, no me importaba nada. Y bueno, ese sábado me tenía que aislar para entrar el lunes. A todos ya lo habían llamado. Pero una chica se cayó y me tocó a mí.
Pollo: — ¿Y cómo se lo dijiste?
Chiara: — Lo senté a mi papá y le dije: “Mirá papá, te tengo que decir algo”. “¡Estás embarazada!”, me dijo (risas).
Pollo: — ¡No te puedo creer!
Chiara: — Y le digo: “No, no. Nada que ver. ¡Quedé en Gran Hermano!”
Pollo: — Le cayó como una bomba...
Chiara: — Se puso blanco como un papel, pero bueno... Le costó un poco entenderlo porque me dijo: “Es mucha exposición, vas a estar 24 horas filmada, vos tenés un carácter fuerte. Te vas a pelear con la gente”.
Pollo: — De hecho, te peleaste. Te pusiste picante.
Chiara: — ¡Me peleé hasta con los perros! (risas). Tengo temperamento fuerte y tengo carácter. Pero el carácter en la vida lo tengo bastante domado. El temperamento es siempre igual, es sanguíneo. No me enojo con toda la gente en la vida porque tengo gestión emocional. Pero adentro de la casa me ha pasado de perder un poco el control. Igualmente no me arrepiento de la forma en que me impuse. Sí, un poco al final con respecto a las formas. Pero de la manera no porque me hice respetar adentro de la casa y así soy en la vida real.
Pollo: — Y ahora que saliste y no estás embarazada (risas), ¿a tu viejo le gustó el resultado final?
Chiara: — Sí, sí. Mi papá es mi fan número uno. Habla con los chicos del fandom que me re bancan. Mi mamá, también. Ella me apoyó desde el día uno y me dijo: “Sí te tenés que pelear, peleate, reíte. Sé vos que vas a gustar”
Pollo: — El apodo de La Cobra. ¿Te gusta?
Chiara: — Sí, me gusta. Me gusta porque representa lo que yo fui adentro de la casa. Mucha gente me dice: “Te creés La Cobra y sos una lombriz”. Me sacaron y es válido porque así es el juego. Yo me hacía un poco la canchera con el personaje de La Cobra, pero en realidad La Cobra es un significado mucho más profundo. Hubo un momento en la casa donde yo la pasé mal por lo de Nano y Jenny. No sé si te enteraste del triángulo amoroso. Y yo tuve que sacar la fuerza interior, resiliencia, así que la transformación que la serpiente me representa porque a mí me gusta mucho lo espiritual. Y un día me pusieron la canción La Cobra y dije: “Soy La Cobra que se cobra...” (risas).
Pollo: — O sea, te pusieron el tema de Jimena Barón y dijiste: “Esto es mío”.
Chiara: — Sí, dije: “Tengo que tomar la fuerza de La Cobra y sacar a estos dos”. Y lo saqué...
Pollo: — Cuando saliste de la casa, ¿pudiste hablar con Jimena, que es la creadora de La Cobra?
Chiara: — No, no hablé todavía. Pero la amo y la admiro. A mí Jimena Barón me representa como mujer porque yo fui La Tonta y después La Cobra.
Pollo: — Todo el álbum de Jimena. ¡Me vuelvo loco! ¿Y hoy en qué modo estás?
Chiara: — Sigo siendo La Cobra. Con Nano y Jenny está todo más que bien. Tema superado. Ya se fueron del juego y eso era lo que quería.

Millón
Con una valija llena de dólares, el Pollo invitó a Chiara a comprar todo lo que desee. El único requisito es que no se puede donar ni guardar como ahorro. ¿Qué eligió?
Pollo: — Nosotros tenemos 1 millón de dólares para vos. Son ficticios, obvio.
Chiara: — Yo siempre lo veía este segmento del programa y sabía dónde poner el dinero. Ahora no sé...
Pollo: — Y acá es otra cosa...
Chiara: — Primero me compraría una casa en Cancún, frente al mar.
Pollo: — Pero te tendrías que ir a vivir a Cancún.
Chiara: — La quiero tener ahí para irme un mes a desconectar y mientras tanto la alquilo para genere ingresos.
Pollo: — Separamos 400 lucas para eso.
Chiara: — El mar es lo más maravilloso que vi en la vida. Me encantaría despertarme y poder contemplar esa hermosura.
Pollo: — Te quedan 600 mil dólares.
Chiara: — ¿Cuánto sale un avión privado? (risas). Porque la vida de mis sueños es viajando. Entonces, todo tiene que ver con eso...

Pollo: — No tengo la menor idea. Vamos a buscarlo en Internet... ¡Ah no! Sale 3 millones de dólares.
Chiara: — Es mucho. No me alcanza. Entonces, llamo a una aerolínea y pido canje (risas).
Pollo: — ¡Para! La casa cuesta un millón. Así que la tuya va a ser una cabañita (risas).
Chiara: — Una choza (risas)...
Pollo: — Tal vez al lado de un hotel para no pagar expensas. Medio robado todo.
Chiara: — Nada declarado.
Pollo: — Un anafe y suerte. Tal vez tengas que ir al baño en la playa…
Chiara: — No, entonces vamos a gastarlo en viajes.
Pollo: — Pero bueno, tranquila que algo te vamos a conseguir por 400 lucas frente al mar. Seguimos con los 600 mil...
Chiara: — Le compraría un departamento a cada uno de mis hermanos. Serían 100 para cada uno.
Pollo: — Te quedan 400 mil.
Chiara: — Pondría una escuela de arte.
Pollo: — A ver, vamos a hacer cuentas. Alquilado y todo armadito, calculo unos 200 mil. ¿Qué te gustaría que tenga?
Chiara: — Teatro, expresión corporal, que sea un espacio para mujer donde puedan venir a expresarse libremente, constelaciones familiares. Me gusta que sea un mix.
Pollo: — Últimas 200 lucas. ¿Sos gastadora?
Chiara: — Me quema la plata (risas). No, en realidad yo ahorro porque siempre tengo que tener ahorros por cualquier cosa y para comprar a futuro. Pero trato de vivir la vida y gastar más que guardar.
Pollo: — ¿En qué gastamos lo último? Podés elegir lo que quieras.
Chiara: — Con esos 200 mil produciría un programa de viajes. Vamos a invertirla porque en realidad no invertí en nada. Padre Rico, padre pobre no debe estar orgulloso de mí (risas)
Pollo: — ¡¿El libro decís?!
Chiara: — Sí, porque en realidad estoy haciendo cag****. Voy a invertir en la producción de un programa que me lleve a viajar por el mundo con Ulises, mi amigo de GH, para conocer culturas, personas y cosas graciosas.
Pollo: — Igual estoy viendo que las casas en México salen carísimas, pero están en pesos mexicanos y no sé cuánto es el cambio.
Chiara: — Yo siento que con esa plata vamos a poder conseguir algo...
Pollo: — Yo siento que nos vas a deber un montón de guita porque gastaste demás, pero está bien (risas). Lo vale.
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