Lola del Carril: por qué decidió irse a México, la relación de pareja que está iniciando y su deseo de ser madre

En Citados, la relatora y periodista contó por qué decidió emigrar a tierras aztecas para continuar su carrera. Cómo transitó la enfermedad de su padre, su visión crítica sobre las redes sociales y por qué “el amor es lo más importante”

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Lola del Carril contó en Citados habló sobre los desafíos profesionales que se vienen y contó que está iniciando una relación

Lo que para Lola del Carril comenzó como un juego en la adolescencia -relatar goles de su equipo de hockey o en asados con amigos- se terminó convirtiendo en su profesión y su pasión mucho antes de lo que esperaba. Tras ganar el reality Relatoras Argentinas 2021, Lola logró un contrato profesional con la TV Pública y, en base a su voz y su talento, inició su camino en los medios, que la llevó a narrar competencias futbolísticas de relevancia mundial.

Luego de un paso por ESPN, Lola decidió encarar otro desafío en su carrera, mudándose a México para trabajar para el gigante Televisa. Instalada en tierras aztecas, se prepara para relatar los partidos de la próxima Copa del Mundo. Más allá de lo laboral, en este mano a mano también aborda temas personales. Entre otras cosas, Lola, que es licenciada en Comunicación Social, cuenta que hace poco inició una relación sentimental y expresa su deseo de ser madre.

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Lady M, mujer de cabello castaño, vestida de negro con joyas de plata y brazalete rojo, manos en las caderas, fondo de tela verde oscuro
Lola del Carril está trabajando actualmente en México y se prepara para relatar los partidos del Mundial (Foto Adrián Escandar)

-Se que estás trabajando en México y te enganchamos acá en Argentina un tiempito. Estás ahí yendo y viniendo. Mucha gente que se va no tiene la posibilidad de venir cada tanto. Me parece que esa combinación, mientras la puedas hacer, es fantástica, porque es como venís, cargás energía de los tuyos y seguís rompiéndola allá.

-Sí, están los que te dicen que no está tan bueno, que tenés que anclar en un lugar y no estar diversificando tanto, pero a mí me parece un privilegio. Y sí, lo estoy pudiendo hacer. Quizás me gustaría venir más tiempo, porque venís seis días, entonces respiraste y te fuiste, pero estoy feliz.

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-¿Cómo arrancaste la carrera? Porque vos sos relatora de fútbol, además de otras tantas cosas que vamos a hablar, pero como relatora, ¿cuándo sentiste y dijiste “es por acá”?

-Siempre crecí cerca de una pelota. Mi vieja es muy fanática del fútbol, muy hincha, creo que ve más fútbol que yo hoy día. Mi viejo producía en ESPN, estuvo en TyC, entonces también me llevaba mucho al estudio. Cuando grababan Hay equipo, que él era productor de ese programa, yo estaba cerca de la cámara, de la pelota. Siempre me gustó, siempre fui deportista. Al estar cerca de eso creo que naturalicé mucho, tanto la tele como la cercanía con el fútbol, en tiempos donde quizás nosotras no estábamos tan cerca de eso. Y, después, boludeando, con amigas en el colegio. Jugaba al hockey en ese momento y teníamos como cábala que el viernes antes del partido yo mandaba un audio relatando, pero sin saber nada, los goles que creía que íbamos a hacer, algo que nunca pasaba (risas). Después relatando en asados y justo apareció este reality en la Televisión Pública, que mis amigas me empezaron a decir “che, esto es para vos”.

-Y les hiciste caso a tus amigas...

-Sí, también me mandé, pero me daba vergüenza, eh. Aparte era terrible, porque tenías a Walter Nelson, Viviana (Vila) y Tití (Fernández), que te miraban así (hace el gesto), te daban una devolución.

-¿Y ahí ya te sentías como que “esto es lo mío” o primaba más el cagazo?

-Para mí siempre hay dos mundos, como que una cosa es la mirada social y otra cosa es la mía interna. Siempre lo sentí tan genuino y tan natural, como que para mí esa voz me salió de adentro. Después, obviamente, la vas puliendo y esa Lola no tiene nada que ver con la que relata hoy, por supuesto, pero me era natural. Entonces, no sé si primaba tanto el cagazo. Después, cuando ya aparece el juicio externo, decís: “uy, la puta madre”, no sabía que era tanto el bolonqui que se iba a armar. Pero yo, internamente, siempre lo sentí familiar.

-Vos hiciste ese programa y después, ¿cómo siguió el tema? Porque después de ese comienzo ahora estás en Televisa relatando y vas a relatar un Mundial...

-El premio del reality era un contrato, algo que me parece que hay que remarcarlo, porque yo siempre hablo de política, es una decisión institucional de poner a una piba a relatar. No es que el premio era una tele y “gracias por participar”, sino que era “bueno, te hacemos parte de la estructura”. Entonces empecé con el fútbol femenino, de a poco empecé a crecer, se la jugaron a darme fútbol masculino, después Eliminatorias y después me dijeron “vas al Mundial”. Todo eso con la Televisión Pública. En paralelo, yo ya había trabajado en ESPN como jornalera, haciendo notas. Iba a hacer las juveniles, inferiores y demás, y me dijeron “estamos para hacer un casting”. Me acuerdo que lo hice en lo de Male, una amiga que me prestó su estudio, canceló sus clases de guitarra y me dijo “te presto todo”.

-Eso era para ESPN

-Sí, era un partido, un cagazo tenía yo... Fue tremendo. Aparte después de un par de meses me dijeron “bueno, arrancamos, arrancás el sábado que viene con Fiorentina”... ah bueno...

-¿Y cómo fue cuando te dijeron que ibas al Mundial, no este, que también vas a ir, sino aquel? Fue todo muy rápido también, ¿no sentís que fue como muy flashero?

-Sí, hay como una parte más adulta mía que dice “quizás en ese momento yo no estaba lo preparada que me siento hoy”, pero bueno, la vida no es así, es como maternar, nunca es el momento, ¿viste? Aparte me llamaron y me dijeron “mandame el pasaporte, esto, lo otro”, porque no iba a ir, lo iba a hacer desde acá. Pero a último momento me dijeron “bueno, viajás”.

-Vamos a hablar del hateo. Vos relatás, que es algo muy difícil. ¿Afecta mucho lo social? ¿Hay una manera de cuidarse? ¿Hay una manera de darle la vuelta y que no importe?

-No es un camino continuo, esa lucha sobre cómo te tomás lo que te dice el otro. Porque aparte siempre pienso que nos configuramos a través del otro. Nos pasamos la vida estudiando sobre lo importante que es el otro en nuestra conformación de la identidad. Entonces, el que te dice “me chupa un huevo”, yo no le creo tanto. Para mí hay varias formas de tomártelo. Es como que un día me agarra medio en soberbia, porque me estoy defendiendo, y ahí como que digo “pero mirá dónde estoy”. La otra es angustia. Y la otra es que siento que estoy en un momento como más llano, en donde intento entender a ese otro, intento entender el contexto en el que estamos creciendo, lo que nos alienan las redes sociales, me preocupa porque siento que desde un lugar de privilegio tengo las herramientas, porque me puedo pagar mi terapia y porque todo el tiempo me cultivo, le doy constantemente. Soy consciente que puedo ponerme un día a decir “no, estoy en una porque hay luna llena”, porque puedo pensar en eso. Pero hay gente que tiene que pensar en comer a la noche. Y en cuanto a lo de las redes sociales es la antítesis a lo que es la ley de la vida. Es el vale todo, es el anonimato, que todo lo que no existe en el sentido común de la vida real es lo que prima ahí. Y lo preocupante es que hay un montón de generaciones que están creciendo ya con esa lógica. Esperemos que las leyes vayan acorde a empezar a castigar el acoso cibernético, porque lo naturalizamos.

-¿Qué es lo peor que te dijeron? Desde algo que te haya causado risa hasta algo que te preocupó, que te provocó miedo

-Amenazas de muerte, o del estilo “si te cruzo te cagaría a palos”. Es muy fuerte. Para mis viejos sobre todo, yo lo veo, cuando lo leen, que no pueden creerlo. Les duele mucho más a ellos que a mí, que ya estoy un poquito más curtida. Es muy fuerte a dónde llega la gente, y cuando les contestás y de repente ven que sos una persona real y no un bot que pueden putear gratuitamente te dicen “no, Lola, perdoname, nunca pensé que me ibas a contestar”...

-¿Cuándo fue el insulto? ¿Fue más en los relatos?

-Sí, siempre en los relatos. Hace poquito subí un corte relatando Real Madrid-Bayern Múnich, que es un partido de mucho peso en el mundo del fútbol, y se recontra viralizó. Mucha gente bancándome a full y también ahí arrancaron los que ya están para darte. Decían “que bueno que escuché el partido relatado por Mariano Closs”... ahí le dije a Mariano, la gente te agradece que no me tiene que escuchar (risas). En ese contexto, relatando, pasa que me putean mucho. Entonces intento no leer, me cuido. Porque también encontrás un regocijo en el que te dice “ay, me encanta”, pero no, ni esos ni los otros. Yo entiendo que laburamos de eso y que las redes hoy son un ingreso para nosotros, pero también yo tengo mi vida y mi salud mental y me parece mucho más importante que mi reel.

-¿Cómo tomaste la decisión de irte a México? ¿Por qué te fuiste?

-Fue una convergencia de todo, un poco de curiosidad laboral, también de sentirme un poco estancada. No por el canal, no por ESPN en sí mismo, más bien creo que es algo personal, como cuando uno siente que no se puede mover... Creo que me desarraigué de acá para arraigarme a mí misma allá. A mí México me dio como medio un refugio donde quizás soy mucho más ermitaña que acá, donde vivía socialmente. Y México me regaló un poquito más de silencio y meterme en un proceso mío, lindo, que necesitaba, de bajar un poquito. Abandoné el alcohol...

-Eso del alcohol, que está bueno remarcarlo, ¿me lo decís desde el sentido de algo preocupante, que estabas escabiando demasiado o a un nivel de decir “che, me cuido”?

-Un poco las dos, pero no en la línea del alcoholismo, porque nunca tuve ese problema de “no puedo parar”, no voy a banalizar una adicción. Pero también creo que lo tenemos muy naturalizado socialmente al alcohol. Entonces decís “la birrita el martes a la noche y el mezcalito el jueves”... Me estaba drenando la energía. Me di cuenta que estaba como en un cincuenta por ciento de mi energía y me puse mucho más lúcida para tomar decisiones, para vivir. Me cambió el humor. Viste cuando decís “che, ¿por qué estoy de mal humor todo el día?“. México me ayudó en todo eso. Aparte me fui como que te diga de una semana a la otra, me apareció la posibilidad de relatar el Mundial de Clubes que iba a ser medio un boom, porque era con una plataforma que salía gratuita para todo el continente. En ese momento no sabíamos si iba a ser una bomba o no lo veía nadie. Hay algo intuitivo que me surgió de este movimiento, dijo ”yo lo quiero hacer".

Citados Lola del Carril
Lola contó los motivos que la llevaron a irse a vivir a México (Foto Adrián Escandar)

-¿Uno de los motivos de irte estuvo vinculado con el tema de que te puteen?

-Yo creo que nunca eso me va a marcar el rumbo de mi vida, si no, no me dedicaría a lo que me dedico. Yo estudié Comunicación Social, puedo hacer ochocientas cosas que no sean ponerme en una televisión a relatar fútbol. Sin embargo, es lo que me gusta, lo que me apasiona. Me preparo todo el tiempo. Te guste o no. Por eso te digo que yo también encuentro mucho refugio en la lectura o estudiar estos tipos que analizaron el mundo también en otros tiempos, para intentar bajar un poquito y entender desde un lugar más macro a esta gente que me detesta. Porque no es conmigo, yo no soy tan importante al final. Tiene que ver con una cuestión del oído social, de la adaptabilidad. Creo que el tiempo reordena constantemente lo social y en algún momento nosotras pasaremos a ser lo normal y entrará otro grupo a ser disruptivo y molesto e incómodo para el poder de ese momento y así constantemente. Entonces, abrazarme a esa teoría que me sirve por estos tiempos.

-El tema de la música, ¿es un hobby o puede ser una profesión?

-Es como que me lo pregunto. Siento que al final nos pasa como con los clubes de los cuales somos hinchas genuinamente desde que nacimos, porque por algo nos gusta el fútbol. Y después se te va un poco como apagando, se te va mermando porque se convirtió en tu lunes a viernes y en tu ver ochocientos partidos. Y con la música me da un poco de miedo eso, porque yo lo tengo como descarga. Ahora empecé clases de piano, me junto a componer con un amigo cada tanto, pero ya cuando tenés la presión de la visión estratégica, en la era de la productividad... No quiero empezar a ver cuánta gente escucha la canción, el número y la métrica. Ya lo hago con mis videos y con el fútbol, que encima fue mi primer gran amor, el fútbol, y es como que me pasa eso. Pero a la vez, hace poquito me hice la revolución solar y la mina me dijo “tenés que dar bola, porque la tenés para el afuera a esa arista en tu vida”. ¿Pero todo tiene que ser para el afuera?

-¿Entonces?

-Siento que no tengo la respuesta para darte, pero no está descartado. De hecho me gustaría a fin de año con las canciones que estoy haciendo transformarlas en una especie de disco. Y tengo ganas, por una cuestión mía personal, de formar como una banda, allá en México o acá también, y poder hacer como un show. Pero no sé si quiero ponerme a pensar en que sea mi laburo. Hoy no lo veo...

-¿Qué fueron tus viejos para vos, para tu crianza, para tu vida?

-Mucho apoyo, mucha presencia. Tuve mis cosas en la vida, mi viejo, con su enfermedad, una adicción a la droga, que quizás no es lo más normal para una chica de siete años o todo el tiempo que duró su enfermedad. Ahí mi madre sí, más omnipresente, fue un poco la dinámica que se dio en mi vida. Pero genuinamente, desde la emoción y el sentimiento, los tengo a los dos como padres muy presentes, orgullosos. Me dieron la mejor educación posible, me acercaron el club, los quince años que jugué al hockey. Los lunes, los martes, los jueves iba a entrenar, quisiera o no quisiera, por encima de todo el grupo, los sábados al aire libre, deporte, todo eso creo que me formó absolutamente.

-Y lo de tu viejo, que hoy entiendo, sigue dando charlas con respecto a las adicciones, cuando eras muy chiquita, ¿ya te dabas cuenta de eso o cuándo fue que lo supiste?

-No, fue mi madre, fue mi vieja de chicas diciéndonos, porque yo estaba encaprichada con “quiero ir igual a lo de papá, voy a lo de papá”, o me tocaba con papá en el club, lo que fuera, ya no me acuerdo tanto, y mi madre diciendo “bueno, chicas, su padre tiene una enfermedad como cualquier otra, pero no está en sus facultades”. Tuvo momentos peores que otros y en esos tiempos quizás era ir menos a verlo a él o ir a verlo, pero no a dormir y después nos buscaba nuestra vieja. Empezó a doler, quizás más conscientemente, más de grande. Él se interna como dos años, que no lo vemos, y ahí sí, se produce como un agujero de empezar a duelar un poco todo. Aparte nuestros padres, como todo en la vida, son nuestros primeros ídolos. Y después los bajás y también es un proceso muy duro. En pandemia es que él se interna, que ahí es como para mí otro nuevo capítulo también en ese vínculo, porque es reaprender a cómo ponerle límites a una persona que tiene sus herramientas, porque el adicto tiende como a manipular o a mentir y demás, y vos como que caés un poco en ser colaborativa, ¿viste? Lo sigo desentrañando. Ahora volví más de grande al psicoanálisis y me doy cuenta que quizás mi elección laboral tiene algo que ver con la identificación paterna. Mis abuelos también cumplieron un rol muy importante en que yo tuviese una infancia muy linda.

-El amor para Lola del Carril, ¿cómo lo vivís, cómo estás hoy?

-Creo que tengo alma más conservadora de lo que la gente puede pensar. No puedo concebir lo de amar dos personas, bueno, eso ya es poliamor, ya no lo puedo entender, aunque lo respeto absolutamente. No va con mi sistema de amar. Yo doy mucho, como que soy de mucha entrega en el amor. Soy intensa, soy profunda, así como lo soy conmigo, creo que me gusta conformar ese tipo de vínculos. Entonces, no me da la energía para jugar en otros lados. Me gusta mucho el amor, me parece lo más importante que hay, me parece fundamental. Creo que hay una romantización de la individualidad en estos tiempos que ya encima esto lo hace peor. Se están ocupando, yo soy recontra conspiranoide (risas), se están ocupando de aislarnos, de individualizarnos. Hemos perdido el sentido de la colectividad muy fuertemente. A mí el amor me parece importante. Volver al encuentro, a cultivar eso. Sigo aprendiendo, porque también tuve relaciones en las que siento que no fui para nada la versión que me hubiese gustado ser. Más infantil, con mis heridas, con mis miedos, fui más hija de puta (risas). Y ahora estoy entrando en una fase donde siento que puedo construir una pareja adulta, sana.

-¿Estás en pareja ahora?

-Estoy conociendo a alguien, sí... uno no sabe hasta dónde exponer la vida privada, pero estoy contenta, estoy muy contenta. Siento que rompí un patrón, ¿viste cuando llegaste a ese momento?

-¿Cómo te relacionabas antes y cómo lo hacés ahora?

-Antes siento que no era tan sincera conmigo, yo soy muy celosa, entonces terminaba proyectando en el otro, quizás mi manera de ser o de seducir o de ser en sociedad. Entonces eso me jugaba bastante en contra en mi vínculo. Si vos con el otro tenés una confianza tal en la cual podés decirle “mirá, yo tengo esta personalidad o esta tendencia, esta personalidad seductora, soy así”, o “lo estoy desaprendiendo”. Entonces, creo que después no lo proyectás tanto, no le rebotás al otro tus celos, tus quilombos. Ahora siento que me estoy vinculando con alguien que tiene mucha inteligencia emocional, que me leyó así, que me pone el límite también. Entonces, me siento cómoda en esa dinámica y es sincero, muy recíproco. ¿Viste cuando te esforzás en dar para que el otro...? Eso no es amor.

Un hombre y una mujer sentados en sillas frente a una mesa con un futbolín y un trofeo dorado. Al fondo, una cortina verde con un letrero de neón 'Citados'
En Citados, Lola expresó su deseo de ser madre y formar una familia (Foto Adrián Escandar)

-¿Y proyectas en el amor formar una familia, ser madre?

-Sí, tengo un gran deseo de maternidad. Lo hablaba con amigas, ya llegué a una edad, yo tengo veintisiete igual, que les digo “che, ¿a ustedes también les está pasando que tienen como la idea recurrente?”. Porque ya empezás a pensar o a configurar o a ver dónde querés tener familia o en qué momento, qué sé yo. Lo tengo bastante presente últimamente. Yo amo los niños. Sé que me vas a decir o la gente me dice “mirá que no es lo mismo, ¿eh?”.

-Entonces es una idea formar una familia

-Sí, me encantaría. No siento que ahora sea el momento de ser madre, pero sí tengo el deseo. Quizás en el próximo Mundial, mi vida se vive en Mundiales, ¿viste? (risas).

-¿Cómo pueden influir el trabajo y las ocupaciones laborales en esa decisión?

-La maternidad creo que es el acto de deshacerse del egoísmo más grande del mundo. Es duelarte vos, porque es “hola, Lola, como te conociste, chau”. En mi caso, aparte, por lo general, siempre he salido la gran parte del tiempo con mujeres, entonces, es razonarlo mucho más.

- ¿Cómo es el proyectar una familia con una novia?

-No sé, la verdad es que no llegué a edificar ese pensamiento. Pero bueno, es una decisión creo que doblemente pensada, la tenés que ratificar, porque sí, porque entran otros procesos. Igual muchas mujeres no han podido, por distintos problemas hormonales o lo que sea, maternar naturalmente. Pero sí, quiero ser madre, pero ahora estoy más en espíritu aventurero, en crecer, en seguir conociéndome a mí misma.

-¿Y a tu pareja no la mostrás en redes? ¿No la estás mostrando?

-No, igual es muy reciente. También es como me pregunto ¿por qué mostramos eso en redes?

-¿Y qué te respondés?

-No sé, ya me pasó con mi viejo, de compartir notas de él, con respecto a la adicción, que lo empiezan a putear a él, entonces ahí para mí hay que sostener la línea marcada entre lo público y lo privado.

-Pero después, en la interna, ¿no puede pasar que te digan “no me mostrás, me tenés oculta”?

-Me pasó muchas veces (risas), pero no es su caso. Si hay una demanda, hay una conversación y se trabaja y está perfecto y se comunica. No sé, estoy medio apocalíptica con las redes, estoy medio enemistada...

-Está eso de decir “sacaría a la mierda las redes sociales”, pero para nosotros es un ingreso y tenés esa pelea...

-Como te dije al comienzo, es un privilegio y siempre partiendo desde la base que somos privilegiados, de poder monetizar algo tan banal como las redes sociales. A la vez te volvés muy esclavo, porque empezás a ver que “uy, subí este contenido y pegó”, entonces mañana tengo que seguir subiendo, porque la red te premia la asiduidad. Entonces al final nos tienen atrapados... El otro día fui a una charla de Lucrecia Martel y dijo “las redes se hicieron para conectarnos y al final para tenernos atrapados”. Me gustó eso que dijo y lo tomé.

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