“Cuando iba a bailar, yo era el demonio. Entraba al boliche y decía: ‘¡Ay! Me gustan todos’. No solo no lo negaba, sino que, si alguien me parecía lindo, se lo decía. No lo veo como algo malo, ni de atorranta ni de trola. Nunca fui de tener vergüenza en ese sentido. Viste que las brasileras somos más…”, explicó Lola Bezerra en Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae.
Lola es modelo, actriz y conductora, nacida en Goiânia, Brasil, que desarrolló gran parte de su carrera en la Argentina. Alcanzó popularidad a fines de los 2000 como integrante del grupo musical Electro Stars y por sus participaciones en televisión, tanto en ficción como en programas de entretenimiento. A lo largo de su trayectoria combinó trabajos en teatro, conducción y modelaje, atravesando también etapas de fuerte exposición mediática. Actualmente, se desempeña como panelista en Imbatibles, por Crónica TV.
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Durante la entrevista, repasó sus experiencias de discriminación en la televisión argentina, la presión social sobre los cuerpos y la sexualidad, y el modo en que su identidad brasileña influyó en su carrera y en lo personal. En paralelo a su actividad frente a cámara, mantiene una vida familiar numerosa y una rutina que combina el cuidado de sus hijos con su formación profesional.

Infancia, llegada a la Argentina e inicios en los medios
—¿Cuándo llegaste a la Argentina y cómo fueron tus primeros pasos en los medios?
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—Yo soy brasilera, me vine de Brasil a los 9 años, soy goiânia. Me vine a Argentina sin saber español, no sabía absolutamente nada. Estaba en una agencia de modelos que se llamaba Elencos y Elenquitos.
—¿Arrancaste actuando?
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—Sí, estuve en Chiquititas, en Cebollitas, en Mi familia es un dibujo. En realidad empecé como actriz y después me descarrilé un poco.
—¿Por qué decís que te descarrilaste?
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—Y porque fui mediática, cuando salí con alguien famoso...
—¿Sentís que eso te perjudicó en tu carrera?
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—Yo siento que sí, porque yo quería ser actriz y la verdad es que los actores son como muy cool y si vos sos mediática, te encasillan en eso. Así que sentí que me discriminaron un poco.
—¿Pero pasó algo puntual?
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—Esto hace muchos años. Yo grababa una tira que se llamaba Los únicos. Estaba en el set grabando. Llegué, me presenté: “Hola a todos, soy Lola Bezerra, vine a grabar con ustedes”. Y empezaron a hacer chistes, ¿viste? Y me acuerdo que Nicolás Cabré empezó como a tararear el tema de Rompeportones cuando me vio entrar. Ahí me empecé a sentir mal y pensé ¿qué le pasa a este pibe? Y después, para rematar toda esta historia, empezó a hacer chistes que las brasileras eran todas put*s o prostitutas. O sea, conmigo estando ahí en el set de grabación.
—¿De la nada?
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—De la nada. Me sentí tan mal en ese momento. Aparte, él era el protagonista de la novela. Obviamente que grabé y no le dije nada. Después llegué a mi casa y dije: “¿Por qué no le contesté a este pibe? ¿Por qué no lo mandé a la...?" Porque todo bien, pero tampoco es Robert De Niro actuando, ¿viste? De mil amores se lo digo, pero me sentí mal. Tampoco es un científico del CONICET.
—¿Nunca te pidió disculpas? ¿Nunca más lo viste?
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—No, nunca nada. Pero bueno, esto es como un delito que prescribió ¿no? Por el paso del tiempo. Yo creo que por ahí él hoy, que es papá, que se casó de nuevo, por ahí tiene otra cabeza, como todo el mundo. Yo cambié y él seguramente también. Pero en ese momento me sentí mal.

Estigmatización, paso por Electro Star y relaciones mediáticas
—¿Sentiste que la sociedad te estigmatizó por ser una mujer linda en los medios? ¿Te trataron de trola o con otros calificativos?
—Sí, no sé si con esas palabras. Pero sí como vedetonga o como sin contenido, ¿entendés? Me sentí como muy juzgada en su momento. También era otro tiempo, otra sociedad, otra tele. Tenías que ir a la tele y hablar de sexo, mostrar el cuerpo, ir casi desnuda.
—¿Te pedían que fueras así?
—Yo empecé en Animales sueltos y tenías que ir prácticamente desnuda. Si me preguntás si yo me hubiera vestido así, te digo que no, pero bueno, me pedía la agencia, me pedía mi representante. Es como que en ese momento yo no pensaba por mí. Me obligaban a hacer cosas que yo por ahí no tenía ganas, ¿entendés?
—¿Lo hacías para crecer en tu carrera?
—Sí y estar en la tele. Pero por suerte hoy el mundo cambió, la tele cambió y ahora tengo otras oportunidades.
—Uno de los momentos más conocidos de tu carrera fue con las Electro Star.
—Nunca gané tanta plata en mi vida como con las Electro. Te lo juro. Me compré un auto, viajé por el mundo, conocí tres continentes.
—¿Por qué duró tan poco ese proyecto?
—Éramos malísimas, por eso duró poco. Íbamos a cantar, me acuerdo, a paradores en Pinamar y le decíamos a la gente: “¿Quieren otro tema?“, y todos: ”¡No!“. Era un papelón, pero yo fui feliz, te juro. Gracias a eso, hice de todo.
—¿Qué edad tenías en esa época?
—Creo que 24 o 25 años. Conocí Sudáfrica, cantamos en el mundial. O sea, no en la cancha, ¿no? Pero una cerveza muy famosa tenía un parador y cantamos ahí.
—¿Te identificás como cantante?
—Es mi sueño, pero con esta voz que nací no puedo cantar nada. Tengo una voz de perro, pero la verdad es que mi sueño era haber sido una Shakira, una Daniela Mercury.
—¿Te hiciste famosa o mediática por salir con Del Potro?
—Sí.
—¿Qué pasó con Del Potro?
—Divino, pero bueno... Ahí sí me arrepiento, ¿ves? De haber hablado de él. Me arrepiento porque no salió de mí las cosas que yo dije, sino de mi representante en ese momento, como que me llenaba la cabeza. Justo él había ganado el US Open y volvió a Buenos Aires, nos vimos, salimos un montón de veces. Fui a la tele a contar cosas por ahí que no tenía que contar y él se enojó. Obviamente me hizo la cruz y nunca más me atendió el teléfono.
—¿De qué cosas hablaste?
—Cosas graciosas, pero él se enojó. “El tamaño de la raqueta del Potro”, qué sé yo, cosas así. Me arrepiento. Así que Delpo, si estás mirando esta nota o este reel, te pido disculpas. Era otra época, otra tele... Siempre se puede pedir disculpas, así que acá estoy.
Pareja, familia ensamblada y vínculos con los hijos
—¿Qué tiene que tener un hombre para enamorarte?
—Ser buena persona, inteligente, generoso, trabajador... Todo lo que tiene mi marido.
—¿Cómo fue el comienzo de la relación? ¿Él ya te conocía de los medios?
—Sí, él me vino a ver al teatro. Teníamos amigos en común, él era viudo y yo no quería saber absolutamente nada. Estuvo como un año remándola hasta que le di bola.
—¿Te costó salir con él por su situación familiar?
—Sí, porque era complicado salir con un viudo, tres hijos... Yo era chica, tenía 27 años y era una mochila enorme para mí. Pero la verdad es que no me arrepiento, fue la mejor decisión que tomé en mi vida.
—¿Cómo te enamoró?
—Con eso, con la familia hermosa que tiene, con sus hijos, toda su historia. Me enamoró.
—¿Cuántos hijos tenés?
—Tengo dos hijos.
—¿Y con los hijos de él?
—Cinco hijos.
—¿Cómo te llevás con ellos?
—Re bien, tengo re buena relación. Siempre quise eso.
—¿Son grandes los hijos de él?
—Tienen 25, 24, 18 y mis hijos 10 y 7.
—¿Queda alguno viviendo con ustedes?
—Quedó el de 18, que fue con el que aprendí a ser mamá. Él me decía mamá cuando me conoció. Así que tuve experiencia gracias a él.
—¿Ellos cuentan con vos como con una madre?
—Sí, no sé si como una madre, pero el rol está. Nunca quise ocupar el luegar de su mamá, pero siempre contaron conmigo. Yo iba al colegio, a sus reuniones de padres, a los actos escolares. Siempre estuve para ellos.

Actitud en las relaciones, diferencias culturales y libertad personal
—En tu época de soltera, ¿cómo reaccionabas cuando te querían levantar? ¿Qué te decían?
—Y cuando iba a bailar yo era el demonio.
—¿En qué sentido?
—Era tremenda. Iba a entrar al boliche y decía: “¡Ay! Me gustan todos". Como que nunca fui de tener vergüenza en ese sentido. Viste que las brasileras somos más libres...
—¿Son distintas a las argentinas?
—Yo creo que sí.
—¿Viene en el ADN?
—Sí.
—¿No solo no lo negabas, sino que si te parecía lindo alguien se lo decías?
—Sí. No lo veo como algo malo. No lo veo ni de atorranta, ni de trola, ni de nada de eso.
—¿Sos de encarar?
—Era.
—¿Y qué diferencias ves con los hombres brasileros?
—Yo creo que tenemos la mente como más abierta, en cuanto a la libertad. Yo me vine a Argentina a los 9 años y tenía los labios pintados de rojo. O sea, en Brasil las niñas parecen más maduras, ¿entendés? Una nena de nueve años en Brasil es una de 15 acá. Es algo cultural. Todas son muy coquetas, el pelo, maquillaje. Yo me maquillo desde los 8 años.
Dinámica de pareja, amor imposible y actualidad profesional
—¿Cómo es tu marido? ¿Tiene gracia?
—Más o menos. Me va a matar (risas). Es serio.
—¿Es mucho mayor que vos?
—Mi marido es de otra época, nos llevamos 17 años. Es más grande que yo y hay muchas cosas que se está como aggiornando. Fue cambiando un montón y yo lo vuelvo loca. Yo soy chispita, alegría, zamba. Y él se adapta a mí. Le dejo la cabeza así (hace seña con las manos). Pero bueno, me ama. Se ve que funciona la pareja (risas).
—¿Tenés un amor imposible?
—Un amor imposible... Justin Bieber.
—¿Por qué Justin Bieber?
—Lo veo tan lindo, esa carita de bebé. Siempre le digo a mi marido: “Qué lindo que es ese chico, por favor”. Lo veo como más como maternal, me parece un bombón.
—Si tu marido te diera un liberado, ¿elegirías a Justin?
—Y yo creo que sí, es muy lindo, sí.
—¿Pero habría chance que tu marido te dé un liberado?
—No, cero. No es celoso, pero hay cosas que no. Ponele, hoy me iba a poner un vestidito negro para venir acá y me dijo: “Lola, es re corto ese vestido”. Así que me puse este largo. Igual no me importa su opinión, ¿eh? Yo hago lo que yo quiero. De hecho, a él no le gusta que yo trabaje.
—¿Por qué?
—Y porque él siente que tengo que estar en casa con mis hijos, haciendo el rol de madre y yo trabajo y trabajé toda la vida desde chica, así que no le doy mucha bola a lo que él me dice.
—Pero ahora estás trabajando como panelista en Imbatibles y te va bien.
—Me encanta, te juro que estoy recontenta. Quiero aprender, quiero seguir en los medios. Estoy estudiando Periodismo, estoy en mi tercer año, así que estoy re contenta de estar ahí.
—¿Él te ve en el programa?
—Sí, obvio.
—¿Qué te dice?
—Le encanta porque estoy en un programa que salen cosas serias, de actualidad. Así que está recontento de verme a Lola en otro rol.
—¿Te sentís cómoda de nuevo en la tele?
—Yo estoy feliz, te juro, para mí es una oportunidad única.





