Candela Ruggeri es modelo, influencer y conductora. Su popularidad se consolidó gracias a su participación en varias ediciones del programa Bailando por un sueño, donde destacó por su carisma, talento y perseverancia. También ha explorado el mundo de la actuación y el teatro, participando en obras como Marcianos en la casay en la serie web Secretarias.
Además de su presencia en televisión, en 2016 lanzó la marca de carteras junto a sus hermanas Federica y Daiana. En 2018 se unió al equipo del programa ESPN Redes y un año después viajó a Hollywood como embajadora de Marvel en Argentina, además de ser la encargada de conducir la alfombra roja de los Premios Martín Fierro. En 2022 asumió el rol de Host Digital del reality El hotel de los famosos y en 2024 condujo la gala de los Martín Fierro Digital.
En cuanto a su vida personal, Candela es hija del exfutbolista y entrenador Oscar Ruggeri. Está en pareja con Nicolás Maccari desde hace 6 años y en 2023 tuvieron a Vita, su primera hija.

Pollo: — Se te ve muy tranquila y contenta. ¿Es una imagen que se percibe desde el afuera o sos una mina que realmente disfruta de la vida?
Cande: — Sí, re disfruto aunque de chica no la pasé tan bien.
Pollo: — ¿Por?
Cande: — Tuve un novio muy celoso muy tóxico y a partir de ese novio supe lo que no quería en mi vida con los hombres. A partir de esa personas supe qué quería para mi vida y después de mucho tiempo encontré a Nico.
Pollo: — ¿A qué edad salías con esta persona?
Cande: — A los 15, re chiquita.
Pollo: — ¿Él era más grande?
Cande: — Sí.
Pollo: — ¿Cuánto tiempo salieron?
Cande: — 7 años.
Pollo: — ¿Qué te decía? ¿Qué fue lo que te hizo mal?
Cande: — Él no quería que fuera modelo, que me ponga shortcitos y yo le hacía caso. ¿Viste cuando estás enamorado que no te importa nada? No ves muchas cosas.
Pollo: — ¿Lo pudiste hablar con alguien en ese momento?
Cande: — Con mis amigas, un poco con mi familia porque no lo quería meter tanto y en ese momento no escuchás a nadie...
Pollo: — Esta relación te marcó para mal, pero también para bien porque decidiste lo que no querías en tu vida.
Cande: — Sí, de las cosas malas aprendés. A todo el mundo le pasa algo malo en algún momento de la vida y hay que sacar provecho de eso y decir: “Esto no lo quiero más o tengo que aprender”. Siento que es así la vida.
Pollo: — ¿Y te dejó alguna inseguridad eso que viviste?
Cande: — Fue muy difícil creérmela de vuelta porque yo no me sentía ni linda en un momento. Fue construir mi yo de ahora, descubrí quién era, qué me gustaba y qué no, descubrir que me podía poner lo que se me cantaba a mí. Hoy digo que sí que soy feliz y que por suerte pude construir mi realidad actual.
Pollo: — ¿Cómo reaccionó tu viejo con esto? Porque él es muy celoso.
Cande: — Una vez se reunió en una estación de servicio.
Pollo: — ¿Con este mismo?
Cande: — Sí.
Pollo: — ¿Para qué?
Cande: — Para decir pórtate bien. No sé, ni idea. Me lo confesó mucho después. Yo no lo sabía en ese momento.
Pollo: — Igual este era el malo.
Cande: — Sí.
Pollo: — O sea que papá fue un visionario...
¿Y la propuesta?
Pollo: — ¿Hace cuánto estás en pareja con Nico?
Cande: — 6 años.
Pollo: — ¿Y se van a casar?
Cande: — Ojalá.
Pollo: — ¿Vos te querés casar?
Cande: — Yo me re quiero casar.
Pollo: — ¿Y todavía no llegó la propuesta?
Cande: — No. Yo estoy esperando la propuesta.
Pollo: — Pero con eso ya lo estás presionando...
Cande: — Va a llegar en algún momento. Yo ya le dije: “Si no me caso con vos, me caso con otro”. Ya sabe él. Es la única amenaza.
Pollo: — ¿Y lo acepta?
Cande: — Sí.
Pollo: — Pero tienen un hijo en común y se aman.
Cande: — Sí
Pollo: — ¿Por qué te querés casar?
Cande: — Porque es uno de mis sueños...
Pollo: — ¿Qué pasó en París?
Cande: — Nos fuimos de vacaciones con toda mi familia primero a Madrid. Hicimos un recorrido y yo dije: “Siento que es el momento”.
Pollo: — ¿De qué?
Cande: — De que me va a pedir matrimonio. Yo no quería ni abrir su valija porque sentía que estaba el anillo ahí. Es re milipili lo que voy a contar, pero llevé un montón de looks a Europa para ver si me pedía casamiento (risas).
Pollo: — Vos no solo flasheaste con la propuesta sino también con la ciudad, la foto, el look…
Cande: — Todo. ¡Hasta las uñas bien hechas! (risas).
Pollo: — ¿Y qué pasó?
Cande: — El segundo destino era París. Estábamos abajo de la Torre Eiffel y le digo: “Amor sacame unas fotos”. De repente, el tipo se agacha y yo dije: “Listo, es acá”.
Pollo: — ¿Vos pensaste que se agachaba para pedirte matrimonio?
Cande: — Sí (risas). Me doy vuelta y me estaba sacando una foto desde abajo. Solo eso.
Pollo: — ¡Ay, No! ¿Le dijiste algo?
Cande: — Me enojé un día.
Pollo: — ¿Pero no le dijiste: “Pensé que me ibas a pedir casamiento”?
Cande: — Sí.
Pollo: — ¿Y qué te dijo?
Cande: — “No, gordi no”, dijo. Quedó todo medio mal y yo le dije: “Amor, era el momento ideal”.
Pollo: — ¿Cómo sigue eso después?
Cande: — De París fuimos a Roma. En el Coliseo entramos todos menos mi hermana más chica y el novio porque ya habían ido. Recorrimos el Coliseo y cuando salimos mi hermana dice: “Vengan que les tengo que contar algo”. Estira la mano para mostrar el anillo y dice: “¡Me caso!”. Mi hermana más chica…
Pollo: — ¡No! ¿Le propuso casamiento afuera del Coliseo?
Cande: — Sí. Llanto de las dos…
Pollo: — ¿De emoción?
Cande: — Sí, me emocioné porque la amo y estoy muy feliz por ella. Pero por el otro, no me caso yo. Fue como rara la situación.
Pollo: — Como la serie de envidiosa.
Cande: — Sí (risas).
Pollo: — ¿Después de Roma a dónde fueron?
Cande: — Volvimos a casa y estuve como una semanita peleada.

Juego del millón
El Pollo invitó a Candela a comprar todo lo que desee con un millón de dólares que apiló fajo por fajo sobre la mesa. El único requisito es que no se puede donar ni guardar como ahorro.
Pollo: — ¿Con qué querés arrancar?
Cande: — 100 para el casamiento. ¿Es mucho?
Pollo: — No. Si querés un lindo casamiento, vas a estar en este número. A todo trapo.
Cande: — Para el casamiento y la luna de miel.
Pollo: — Con lo que te gusta el casamiento. Vas a gastar guita…
Cande: — No sé si gastaría tanto en mi casamiento. Pero si la tengo que quemar acá, vamos con eso.
Pollo: — ¿Cuántos invitados?
Cande: — Entre 200 y 250.
Pollo: — Te quedan 900 mil dólares.
Cande: — Usaría 300 mil para mi emprendimiento de Ruggeri Bags que ya creció bastante, pero invertiría bastante en eso. A mí no me gusta quemar la plata en algo que no me haga feliz o quemarla, me gusta invertir y ahorrar. Mi papá me enseñó a ahorrar desde el primer momento que gané mis primeros 30 mil pesos. Me dijo: “No los gastes en ropa ni en nada”.
Pollo: — ¿Comprarías insumos?
Cande: — Sí o para poner un localcito para que siga creciendo.
Pollo: — Te quedan 600 mil dólares.
Cande: — 100 pondría en un banco, en un plazo fijo o algo así.

Pollo: — ¿Qué más?
Cande: — 100 en vacaciones con mi familia y amigos. Me iría a una playa, a una isla. A Hawai, tal vez, que no conozco.
Pollo: — Te quedan 400 mil dólares. ¿Auto?
Cande: — Me encantaría, pero me da cosa gastar tanta plata en un auto. Hay un auto que me gusta mucho, que lo quiero en rosa, pero es una fantasía.
Pollo: — ¿Auto rosa?
Cande: — Sí, se lo vi a Paris Hilton (risas). ¿Quién no quiere tener un auto rosa con brillitos en el techo?
Pollo: — ¡Nadie! (risas).
Cande: — Que el asiento atrás diga: CR.
Pollo: — ¡Ah encima lo querés customizar! ¿Sabés qué auto es?
Cande: — Un Rolls-Royce. ¿Con 100 me alcanza?
Pollo: — No, con 200.
Cande: — Pero es mucho...
Pollo: — Ya está. Lo vamos a comprar. Para mi vale más, igual.
Cande: — ¡¿Más?!
Pollo: — Y sí, es París Hilton...
Cande: — Con 200 compraría un departamento para alquilarlo en Miami.
Pollo: — Es poco para Miami.
Cande: — Entonces no compro el auto. Pongo 300 para comprar un buen departamento en Miami y 100 dejo para el auto hasta que los alquileres me den la plata para el Rolls-Royce.
Pollo: — Te estresó gastar la guita, ¿no?
Cande: — Sí, no me gusta quemarla.
Mirá la entrevista completa:
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