Victoria Tucci o Toia, como la llama su círculo íntimo, es diseñadora de moda y creadora de la marca VT. Inició como una cápsula dentro de la empresa de su familia, pero rápidamente tomó vuelo propio gracias a su estilo único que capturó la atención de las mujeres argentinas.
Desde muy joven Victoria expresó su pasión por la moda y sigue el legado de sus padres en la industria. Con un local ya funcionando y otro en camino, proyecta seguir creciendo y ampliarse a nuevos rubros. “Arranqué con 19 años y acá estoy. Siempre dándolo todo”, expresó en diálogo con Coty Crotto y Mariana Gándara.

Mariana: — Me parece muy inspirador que hayas arrancado desde tan chica. Contanos cómo te metiste en este proyecto.
Victoria: — A mí siempre me gustó la ropa, nací dentro de la fábrica de la empresa de mi familia. En los veranos mientras mis amigas pintaban mandalas yo pegaba transfers en las prendas. Se me dio la posibilidad de que mi mamá me dijera: “¿No tenés ganas de empezar a diseñar algunas cosas?” Era el momento en el que las marcas empezaban a lanzar cápsulas con artistas o hacían colaboraciones. Ahí arranqué con muy poquito y se fue agrandando. Entré en un segmento que era el mío porque diseñé y sigo diseñando cosas que quería encontrar en las marcas y no había.
Mariana: — Tenés una historia muy dura, pero también de mucha resiliencia. ¿Cómo es la conexión que hoy tenés con tu papá y su experiencia con la moda?
Victoria: — Mi primer objetivo cuando arranqué con la marca, como lo tengo tatuado en la espalda, es hacer historia en nombre de mi papá. Mi papá falleció poco tiempo antes de que yo naciera y la realidad es que él tenía el talento, como creo que lo tengo yo hoy, para diseñar, crear una marca y no tuvo el tiempo para hacerlo. Yo me puse como objetivo hacer historia en nombre de él. Obviamente, después se me fueron sumando otras cosas que me empujaban...
Mariana: — Muchas veces a la moda se la ve frívola, pero tiene un montón de historias atrás.
Victoria: — Sí, me ha pasado de estar en un boliche y que se me acerque una chica y me diga: “No me ponía un vestido así con tantos recortes hace un montón de tiempo porque no me sentía cómoda con mi cuerpo y me puse el de tu marca y me siento cómoda”. Esas cosas también me motivan un montón.
Coty: — ¿Cómo era tu papá? ¿Qué sabés sobre él?
Victoria: — La verdad es que todo lo que sé me lo contaron todas las personas que lo conocieron y es muy loco porque en la fábrica mucha gente lo conoció y trabajó muchos años con él y ahora me ven a mí ahí. A veces de la nada se emocionan porque me ven logrando cosas y saben toda la historia. Yo voy preguntando y tengo una idea que me fui armando sobre él.
Mariana: — Tu papá murió en un accidente cuando tu mamá estaba embarazada de vos.
Victoria: — Sí.
Coty: — ¿Sentís que tenés esa fuerza de tu papá para empujar, para seguir su proyecto?
Victoria: — Sí, yo por lo veo como un milagro. La vida me dio la posibilidad de nacer y seguir acá. Yo la voy a aprovechar al máximo y mi pasión es la moda. Mi mamá estaba en el auto cuando pasó el accidente y a ella no le pasó nada y estaba recontra embarazada.

El apellido
Mariana: — ¿Sentís que te ayudó o te jugó en contra venir de una familia muy reconocida en la moda?
Victoria: — El apellido te puede sumar como te puede restar y eso me pasó más que nada en la facultad. “A vos porque te hacen todo. Vos porque ya sabés. Vos porque tenés facilidades”, me decían y eso fue un poco duro. También es verdad que los profesores de alguna manera esperaban un poco más de mí que del resto por la familia que tenía o por la marca. Yo era muy de participar en clase y me ha pasado que me digan: “No, vos no”. Sí es verdad que estoy metida hace mucho y fui aprendiendo, entonces sabían que tenía un montón de cosas para decir y comentar.
Mariana: — Era como que lo tuyo no valía. ¿Sentís que te hacían una especie de bullying?
Victoria: — No, no sé si bullying pero era como que no me veían igual. Esperaban siempre más. Tuve un par de situaciones y en el momento me angustiaba, me ponía mal, me tiraba un poco para abajo y después lo pensaba y decía: “Pará. Al contrario”.
Mariana: — ¿Te acordás de algún caso puntual?
Victoria: — No en cuanto a la moda sino a mi desempeño, mi inteligencia, me pasaron situaciones en el colegio. A mí el colegio me costó horrores porque tengo dislexia, discalculia, dismetría, se me complicó bastante. Siempre dándolo todo igual. Yo ganaba el premio al esfuerzo. Ese era mi premio.
Mariana: — Que no es menor...
Victoria: — Me costó bastante el colegio y tuve una situación puntual en la que me dijeron: “Este colegio no es para vos. Creo que deberías ir a algo más fácil”. Eso sí fue un antes y un después. Me afectó un montón. Yo en ese momento encima estaba descubriendo todas estas cosas que tenía y con mi mamá le poníamos mucha garra. En su momento tomaba una pastilla para prestar atención y esa pastilla hacía que no tenga ganas de comer y esté todo el día super enfocada; y después tomaba una pastilla para dormir porque me dejaba tan pasada. Entonces, de la mano de un neurólogo, de una psicóloga, me iban guiando y fue bastante desmotivante que desde el colegio me digan eso. Ese día dije: “A mí una profesora no me va a venir a decir si soy capaz o no para ir a un colegio”.
Coty: — ¿Te cambiaste de colegio?
Victoria: — No, me quedé, lo di todo y me recibí.

La moda
Mariana: — En las empresas familiares suele pasar que vienen las nuevas generaciones para dar vuelta todo y suma muchísimo, ¿te costó que te escuchen? ¿Tuviste que imponerte?
Victoria: — La realidad es que me tuvieron mucha paciencia y la siguen teniendo (risas). Soy medio la debilidad. Siempre estoy aprendiendo algo nuevo, pero sí di vuelta todo...
Mariana: — ¿Qué es lo que más te costó?
Victoria: — Cuando tenía 19 años y arranqué con este proyecto tal vez me sentaba con alguien que era super groso en la moda y un poco sentía que me pasaban por arriba o que me trataban de tirar para el lado que ellos querían. Cuando quise empezar a hacer que la marca crezca más, separarme de Tucci fue un poco complicado porque antes venía con esa espalda y de alguna manera me respetaban por estar dentro. Después fue estar sola y enfrentar las cosas sola.
Coty: — ¿Le tenés miedo al fracaso?
Victoria: — Sí y no. Lo tenía bastante miedo, pero entendí que hay cosas que no están en mis manos y que me puedo equivocar. Es mi primera vez. Antes me ponía mal si algo no se vendía bien porque había invertido tanto tiempo diseñándolo, probándolo, ocupándome de todo, pero después entendés que hay cosas que no van a salir y no por eso te tenés que poner mal. En vez de poner la energía en ponerme mal, digo: “Veamos por qué salió mal y cambiémoslo para la próxima”.
Coty: — ¿Cómo te ves de acá a 10 años? ¿Qué proyectas? ¿Abrir más locales?
Victoria: — Sí. Me encanta la ropa, pero también me divierte mucho lo que es la parte de accesorios, decoración, arte, entonces me veo ampliándome un poco más. Pero sí, abriendo locales y yendo a la fábrica como lo hago hoy en día, todos los días.
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