Infobae presenta Mesa Redonda, un ciclo de encuentros conducido por Germán Paoloski en el que diferentes personalidades intercambian anécdotas y puntos de vista sobre los temas más variados. En el primer envío, se sentaron a la mesa Soledad Silveyra, Julieta Ortega, Julieta Díaz y Julieta Zylberberg. Cuatro reconocidas actrices de diferentes estilos y generaciones pero con la misma pasión para llevar a cabo su oficio. Y con una mirada que va más allá de los escenarios y las bambalinas y que no pierde el foco de lo que pasa en la realidad.
Uno de los temas abordados durante el encuentro fue el de los vínculos personales a la hora de actuar. “Sí, tuve algún que otro mal compañero”, admitió Zylberberg. “O gente con la que no tenés ningún tipo de onda”, suscribió Ortega, y Silveyra destacó en qué actitudes se notaba. “Cuando ves que no te entrega bien, cuando ves que aparece el demonio de los egos, que te hace contraescena, que no respeta tu lugar”, enumeró.
“También hay gente que se lleva muy mal trabajando y eso no lo ves en el escenario”, señaló Ortega. “A mí se me re nota, no soporto”, apuntó Zylberberg, y la ex Graduados aportó otra mirada. “Me pasó que no me guste cómo el otro actúa y no poder soportar. Estar en la escena y pensar ‘no puedo creer lo mal actor que es...’”
Durante la charla, Paoloski consultó sobre quedarse en blanco, el olvido tan temido sobre los escenarios, y las cuatro contestaron de manera afirmativa casi a coro. “Me pasó en una función que empiezo a hablar y digo... ‘ni idea. O sea, ni idea’”, señaló Zylberberg provocando las risas de la mesa. “Yo creo que a todo el mundo le pasó en algún momento. Y lo gracioso es ver el terror es ver la cara del compañero. O tu cara cuando es al revés”, se sinceró Ortega.
Entonces, Solita profundizó al hablar del paso del tiempo y de lo que había visto en algunos colegas mayores. “Me parte cuando el actor va perdiendo la memoria”, señaló y trajo a la mesa a una actriz inolvidable. “Mi madre, mi amiga, mi hermana, mi todo, la China Zorrilla, un día vino a grabar y repetimos la escena 40 veces. Y lo podría repetir 80 veces, porque veía cómo la China se quedaba. Y era proyectarme yo dentro de unos años”, concluyó emocionada.
Otra temática de la mesa redonda fue la experiencia en relación a las escenas subidas de tono que las actrices debieron afrontar a lo largo de sus carreras. Y aquí derribaron algunos mitos y reflexionaron sobre el cambio de época que experimentó la profesión en los últimos años. “No tengo recuerdo de haber sentido absolutamente nada nunca en las escenas de sexo”, aseguró Ortega, y fue más allá. “Es más, me olvido. Si me preguntan ‘qué tal besa alguien’, no sé. Se me borra al segundo, es como que eso no pasó”, aseveró. “No hay algo menos atractivo...”, suscribió Zylberberg en relación a lo que ocurre con las tomas íntimas ante las cámaras.


“¿Nunca hubo atracción con ninguna pareja en la ficción?”, preguntó el conductor abriendo el juego a otras experiencias. Y entonces Díaz aportó otra visión. “Si dicen que no, no les creo”, señaló un poco en broma y un poco en serio. “La verdad que besar a alguien no te lleva a que te guste o que haya más posibilidades”, señaló la también cantante, que sin embargo, concedió. “Te puede pasar de trabajar con alguien que justo tenés onda”, aclaró.
Entonces, Solita tomó la palabra y citó a uno de sus trabajos más recordados para plantear otra temática sobre la mesa: la de las fantasías que proyecta el público sobre lo que pasa realmente entre los protagonistas de las historias de amor. “Ustedes no habían nacido, pero Rolando Rivas, taxista duró dos años y yo hice solo uno”, señaló enigmática. Ante tal afirmación, la pregunta sobre si había pasado algo con Claudio García Satur, el galán de la tira, surgió casi al unísono. Pero la respuesta de la actriz que encarnó a Mónica Helguera Paz apagó las fantasías de varias generaciones. “Yo estaba muy enamorada de Jose (José María Jaramillo, el padre de sus hijos) pero era como que todo el mundo quería que pasara. A veces se crean esas energías muy fuertes, por eso me fui al año”, explicó.
Más allá de sus trabajos en la ficción, la charla también tuvo mucho de anclaje en lo real, y en la actualidad del movimiento feminista. “Es otro mundo”, reflexionó Solita, y habló de los cambios generacionales. “Algunos varones critican, dicen que ya no saben cómo dirigirse a una mujer, pero las mujeres sabemos cuando viene la buena onda, la educación”, agregó.
En este sentido, los cambios en la sociedad se ven reflejados en el día a día laboral. “Se modificaron muchas cosas, recuerdo que una vez hice una escena de sexo y cuando salí había 50 monos en el monitor”, recordó Ortega. Allí, Díaz aportó un ejemplo de su experiencia. “En una escena me tenía que sacar la ropa y me dijeron que no se me iban a ver las lolas, que se veía el costado. Cuando voy al monitor se me veían los pezones”, rememoró.

Solita se sumó a la ronda con su anécdota. “Tenía que hacer una escena donde sí se me veían las lolas y el director de golpe me dice que me tire al suelo, toda desnuda. Como dije que no lo iba a hacer, trajeron a una actriz toda llena de celulitis para que haga mi doble. No se le iba ver la cara, pero la gente iba a pensar que era yo”, explicó Solita, describiendo la situación. “¿Lo hiciste?”, le preguntó Paoloski. “Lo hice, lo hice”, respondió la artista.
Así, entre risas, reflexiones y un anecdotario propio de cada una de sus ricas historias, Soledad Silveyra, Julieta Ortega, Julieta Díaz y Julieta Zylberberg engalanaron el primer episodio de Mesa Redonda. El ciclo de Infobae que con la conducción de Germán Paoloski invita a las figuras del espectáculo a mirarse cara a cara para conocerse más en profundidad.
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