Patricia Bullrich le comunicó al presidente Javier Milei su disconformidad con el retiro del pliego de María Victoria Michelli, candidata a jueza federal, y anunció que ejercerá su “derecho a la objeción de conciencia” ante esa decisión del Poder Ejecutivo. La senadora nacional lo hizo en una conversación personal con el mandatario y luego comunicó la decisión a través de la red social X.
En su publicación, Bullrich precisó los límites de su disidencia. Reconoció expresamente las atribuciones constitucionales del presidente para proponer y retirar pliegos judiciales, pero sostuvo que expresar sus convicciones forma parte de su responsabilidad como dirigente. “Hablé con el Presidente y le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la Dra. Michelli a jueza federal”, escribió en X.
La postulante había sido propuesta para ocupar un cargo en un tribunal oral de La Plata, pero la candidatura fue frenada en pleno trámite por el oficialismo. En ese interín se conoció que la candidata finalmente impugnada es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon.
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Bullrich buscó enmarcar su posición como una diferencia acotada, sin ruptura con el proyecto político que integra. Afirmó ser parte de la gestión y respaldó con énfasis la orientación general de la administración Milei. “Soy parte de este proyecto y apoyo con convicción la transformación histórica que está impulsando el Presidente Javier Milei para terminar con décadas de decadencia económica, corporativismo y desorden”, sostuvo.
Para Bullrich, una discrepancia puntual no solo no debilita al Gobierno, sino que lo fortalece. Planteó que el debate interno y el respeto por las convicciones ajenas son también componentes del cambio que el espacio libertario dice encarnar. “El debate sincero, el respeto por las convicciones del otro y los valores republicanos también son parte del cambio”, señaló.
“Mi compromiso con este proyecto es total. Y también lo es mi compromiso con los principios que sostuve toda mi vida”, se explayó la legisladora que conduce la estrategia parlamentaria del oficialismo en el Senado.
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La decisión de Bullrich volvió a encender la interna puertas adentro del Gobierno. En el sector que responde a Santiago Caputo deslizaron ante la consulta de Infobae que “la gestión de los pliegos vuelve a mostrar un preocupante nivel de amateurismo político” porque “lo que debía ser un trámite institucional terminó convirtiéndose en un conflicto interno de primera línea”.
Estos dichos apuntan directamente al ala que responde a Karina Milei e integran los Menem -Lule y Martín- y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
Lo que molesta en Las Fuerzas del Cielo es que se repita la escena en la que Milei aparece corrigiendo o absorbiendo costos políticos derivados de decisiones tomadas por su entorno más cercano.
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Ante los senadores de la comisión de Acuerdos, Michelli había expuesto que trabaja desde hace 32 años en la Justicia federal y que desde hace 16 se desempeña como secretaria del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata. Según su foja de servicios citada en el texto fuente, ingresó al Poder Judicial en octubre de 1994 como auxiliar administrativa.
Desde entonces, explicó, ocupó sucesivamente los cargos de auxiliar, escribiente auxiliar, oficial mayor, oficial mayor relator y, desde 2009, secretaria. En esa misma audiencia, según el texto fuente, afirmó que la impulsaba una “profunda vocación de servicio” para asumir la magistratura.
Michelli también expuso ante los senadores la situación de vacancias en el TOF 1. Dijo que hace 15 años se generaron dos vacantes, que hace 10 se produjo la tercera y que desde entonces ese tribunal funciona con jueces subrogantes.
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El pronunciamiento de Bullrich no es un hecho aislado. El mes anterior, había reclamado públicamente que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentara su declaración jurada patrimonial, en medio de una controversia por presunto enriquecimiento ilícito. Fue la primera figura del espacio en pedir en voz alta que el funcionario tomara la iniciativa para zanjar la polémica.
La ex ministra, por su parte, ya presentó su propia declaración jurada, un movimiento que fue interpretado como una forma de marcarle el paso al funcionario cuestionado.