“Hay un Belgrano oculto que hoy queremos sacar a la luz”. Ese fue el desafío que se propuso Diego Valenzuela en la presentación de su último libro, Belgrano, el primer liberal, dedicado a uno de los máximos próceres de la Argentina.
Ante un auditorio colmado en la Feria del Libro, el senador provincial y ex intendente de Tres de Febrero aseguró que el creador de la Bandera es su figura histórica favorita porque no sólo puso el cuerpo por la independencia sino que también fue un intelectual brillante que introdujo ideas económicas de avanzada para la época.
“Él es la reforma liberal en el Río de la Plata cuando el liberalismo no existía”, señaló Valenzuela y recordó que a pesar de ser hijo de un comerciante que prosperó bajo las reglas monopólicas del Virreinato, Belgrano defendía la competencia (“concurrencia”, según la terminología de la época), el libre mercado y el trabajo como pilares del progreso económico de una nación.
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“Fue quien trajo las ideas de François Quesnay y la escuela de los fisiócratas, además de haber leído La Riqueza de las Naciones de Adam Smith. Él quiso darle al trabajo el lugar que tiene hoy, cuando en esa época todos querían comprar por 4 para vender por 8”, explicó. Luego Valenzuela remató con un guiño a la situación actual: “Los comerciantes del virreinato se resistían a cualquier reforma. ¿Te suena Tronco?”, preguntó al diputado nacional Sergio Figliuolo que observaba desde las primeras filas.
Con tono polémico, el economista y ex periodista también aseguró que rechaza la idea “de poner a Belgrano en el lugar del ‘progre’ -según la terminología moderna” cuando de su obra se desprende una fuerte defensa de la propiedad privada y un Estados mínimo.
“Belgrano creía que se debía dar entera libertad al comercio y estaba en contra de la fijación de precios, que hoy serían los Precios Cuidado”, ironizó. Y agregó: “Es el primero que comprende al mercado como el mecanismo de coordinación de la sociedad”.
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La presentación incluyó una entrevista al propio Belgrano realizada con Inteligencia Artificial a partir de los textos del prócer. También un número musical a cargo del elenco de la obra teatral “Alberdi”.
Por último, Valenzuela le agradeció al presidente Javier Milei haber escrito el prólogo de la obra.
Prólogo de Javier Milei
Este libro, que me llena de orgullo prologar, viene a dar a conocer una faceta de Belgrano que no se había valorado antes: la de su liberalismo. Sin duda alguna que un hombre de profundos valores morales, respetuoso de los derechos de todos y cada uno de sus conciudadanos, solo podía abrazar y llevar en alto las banderas de la libertad.
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Impulsor de ideas que todavía hoy son de avanzada, Belgrano —que estudió Leyes en la Universidad de Salamanca y leyó a cuanto intelectual y sabio pudo leer— entendió mejor que nadie la necesidad de respetar y defender la propiedad privada, la vida y la libertad de las personas. Supo que la libre competencia y los mercados libres de intervención estatal eran los pilares fundamentales para que Argentina se construyera de manera sólida y se desarrollara como la potencia mundial que siempre mereció ser. Lector de Adam Smith, tuvo la lucidez de adaptar sus ideas a las características y necesidades de su época, aquí, en estas tierras para las que soñó un futuro próspero, y se dedicó a estudiar las mejores vías para el desarrollo de la nación, no teniendo miedo de empuñar las armas cuando tuvo que defender a la Patria que nacía.
A través de estas páginas, Diego Valenzuela comparte su investigación, basada en documentos de la época y en los propios escritos de Belgrano, sacando a relucir su gran talento como escritor y, sobre todo, como docente. Educación, comercio, agricultura, desarrollo científico y tecnológico, son apenas algunos de los temas que se analizan desde la mirada de Belgrano. Diego, también defensor de las ideas de la libertad, sabe cómo hacer que los hechos que sucedieron hace más de doscientos años puedan volver a la vida para que el lector se encuentre con ellos cara a cara, al leer cada pasaje de esta obra, llena de datos y análisis, maravillosamente escrita.
Recuperar las enseñanzas de Belgrano y la que fue su lucha, reconociéndolo como pionero liberal, es un acto de justicia, pero también una necesidad imperiosa y un paso más para avanzar en el camino que los grandes hombres de la Patria abrieron para nosotros. No por nada es uno de nuestros próceres de Mayo, figura de profunda relevancia, con ideales y valores a los que es preciso volver.
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Con las ideas de la libertad como faro, conociendo nuestro pasado para alumbrar la senda de nuestro futuro, no me cabe ninguna duda de que la Argentina será próspera.
¡VIVA LA LIBERTAD CARAJO!