A pesar del receso, el Congreso tendrá 48 horas de tensión por el mega DNU que desregula la economía

El kirchnerismo aprovechará mañana la bicameral de Trámite Legislativo y la sesión preparatoria del Senado del viernes para criticar la medida. Sin embargo, aún no convence al resto de la oposición

Compartir
Compartir articulo
La vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel
La vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel

Después de semanas sin definiciones, el Congreso tendrá entre mañana y el viernes 48 horas de tensión. Pese a que ambas jornadas no debieran generar mayores problemas, el nervio principal de ambos días será el mega Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que desregula la economía.

El jueves, la comisión bicameral de Trámite Legislativo -analiza los DNU- votará a sus autoridades, tal como adelantó este lunes Infobae. El encuentro será simple ya que reviste el carácter de “reunión constitutiva” para “designar a las autoridades”, por lo que no habrá ninguna agenda de temas a tratar.

Dicho escenario no será un escollo para el kirchnerismo, que en el Senado solicitó sesiones especiales las últimas semanas para ir al recinto y rechazar el mega DNU. El problema que tiene el Frente de Todos, que comanda el formoseño José Mayans, es que el resto de la oposición no quiere -por ahora- estar pegada al cristinismo en su estrategia legislativa.

La vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel, no validó los pedidos de sesiones especiales del Frente de Todos amparándose en el reglamento -tiene la potestad de fijar día y hora- y cargó con el costo político de esas decisiones. Una encerrona en la que quedó por la oposición anti K, que le sugirió esa vía para no quedar expuesta a no dar quorum.

La diputada kirchnerista Vanesa Siley
La diputada kirchnerista Vanesa Siley

En cuanto a la bicameral, Diputados estará representado -demoró Martín Menem- por los oficialistas Oscar Zago -jefe de bloque- y Lisandro Almirón; los kirchneristas Vanesa Siley, Ramiro Gutiérrez -responde a Sergio Massa- y Carolina Gaillard -presidió la comisión del fallido juicio político contra la Corte Suprema el año pasado-; el macrista Hernán Lombardi; el radical Francisco Monti y Nicolás Massot (Hacemos Coalición Federal).

Por su parte, el Senado designó semanas atrás al libertario Juan Carlos Pagotto; los kirchneristas Anabel Fernández Sagasti, Mariano Recalde y María Teresa González; el radical Víctor Zimmermann; el macrista Luis Juez; y los peronistas disidentes Juan Carlos Romero (Cambio Federal) y Carlos Espínola (Unidad Federal).

De esta manera, la bicameral de 16 legisladores quedará conformada por ocho diputados y ocho senadores. Como este año le corresponde a la Cámara alta, se espera que la presidencia quede en manos del libertario Pagotto (La Rioja), quien tendrá la posibilidad de desempatar. Más allá de esto, al haber pasado 10 días para tratarse el mega DNU desde que ingresó al Congreso, el mismo puede ir directo a los dos recintos. Necesita el rechazo de ambos para quedar desactivado, algo que nunca ocurrió.

Tras la caída de la ley ómnibus en Diputados y la presión cristinista en el Senado, más las quejas que habrá con seguridad en la bicameral, la atención estará puesta en la defensa oficialista. La lupa estará direccionada hacia Pagotto, Zago y Almirón, en medio de delicados equilibrios que intenta La Libertad Avanza con otras fuerzas políticas que son denostadas de manera constante por Javier Milei.

El senador del peronismo disidente Juan Carlos Romero
El senador del peronismo disidente Juan Carlos Romero

Un día más tarde, el Senado realizará su sesión preparatoria, donde el oficialismo y la oposición no kirchnerista esperan ratificar a las autoridades votadas el 13 de diciembre pasado, cuando un conglomerado de 39 legisladores dejó de lado las pretensiones kirchneristas como primera minoría y repartió cargos y la integración de las comisiones.

Para el encuentro en el recinto se da por descartado que el Frente de Todos volverá a instalar el mega DNU. Algo imposible, debido a la finalidad de la sesión preparatoria. Lo que aún no define el cristinismo es cuántos legisladores estarán dispuestos a hacer uso de la palabra para solicitar cuestiones de privilegio contra Villarruel, y cómo manejará los tiempos y las cuestiones reglamentarias la titular de la Cámara alta.

De cara a las próximas semanas, el oficialismo tendrá que decidir si utiliza la bicameral para discutir primero todos los DNU que nunca trató el kirchnerismo y quedaron pendientes del Gobierno anterior, con el objetivo de dilatar el tratamiento de la norma ejecutada por la actual gestión para desregular la economía.

Todo esto estará abrazado por un día trascendental para el Congreso. El 1 de marzo, Milei tiene que inaugurar el nuevo período de sesiones ordinarias ante la Asamblea Legislativa. Todos los espacios políticos esperan ese discurso y sus potenciales consecuencias.