(Rosario. Enviada Especial) "Un día vamos a poder decir que en el patio de la Facultad de Derecho de Rosario comenzó a gestarse una nueva Nación". La frase no le pertenece al precandidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, sino a su anfitrión, el gobernador santafesino Omar Perotti. Lejos de las especulaciones del 17 de junio, día siguiente a su triunfo en Santa Fe, el mandatario ayudó por segunda vez en la campaña al desembarco de Fernández y lo acompañó en una serie de reuniones con las que buscaron despojarse de los fantasmas generados durante la gestión kirchnerista. Además firmaron un compromiso con el precandidato trece gobernadores (electos y reelectos), un vicegobernador, cuatro precandidatos a gobernadores y un diputado nacional de Misiones en representación de su gobernador. A las 9 de la mañana arrancó un desayuno con empresarios e industriales. Hubo muchas pymes. En la mesa central: Alberto Fernández, Perotti, Sergio Massa y Felipe Solá. Escucharon y despejaron dudas aunque, al decir de los presentes, fue una reunión más fácil de llevar adelante. "Representa a los sectores más golpeados", dijo un participante a Infobae.

En el mismo edificio de la Asociación Empresaria de Rosario, en otro piso, se juntaron intendentes santafesinos. Hubo entonces otra foto de Fernández con ellos, Perotti, el primer candidato a diputado nacional Mario Cleri y la vicegobernadora Alejandra Rodenas.

Lo dijo Perotti esta tarde: "Hicimos un acuerdo cuando todavía no se sabía qué pasaría a nivel nacional. Ellos me acompañaron. Yo no iba a dejar de cumplir mi compromiso". De todos modos su actitud hoy no pareció una devolución de favores. El mismo se quedó medida hora más conversando con representantes de la Bolsa, cámaras empresarias y grandes productores después de las dos horas de reunión que mantuvieron con Alberto Fernández.

"Arrancamos una reunión fría y después se fue aflojando", describieron satisfechos en el entorno del precandidato. Fernández le había pedido a Solá que interviniera, que pidiera la palabra, y entre ambos, más Perotti, fueron respondiendo tras la presentación de Alberto Padoán, presidente del Rofex. Hubo representantes de varias cámaras, clering, Matba Rofex.

A la pregunta sobre retenciones, Fernández les dijo que no entendía cómo Mauricio Macri prometía bajarlas el año próximo. A la pregunta sobre reforma jubilatoria, dio a entender que en su eventual gobierno no pasaría. Para aflojar tensiones preguntaron sobre sus respectivos sectores y ante la incomodidad que generó un comentario de un representante del mercado ganadero le aseguraron que gobernarán "sin  prejuicios y sin sorpresas". Y Alberto Fernández reforzó la idea de que antes de tomar una medida de envergadura conversará previamente con los sectores. Hay una realidad, coincidieron Fernández y sus acompañantes: la deuda se paga con dólares y el crecimiento de las exportaciones del campo es la posibilidad de generarlos.

Uno de los santafesinos recordó molesto a Cristina Kirchner y otro a Guillermo Moreno por los ROE y por haberlo llamado para decirle a quién debía vender su carne. "Yo jamás les voy a decir a quién vender", prometió.

Hubo alguien que se quejó de los planes sociales. "Hay pocas vacas y muchos planes sociales", advirtió. Pero Felipe Solá, ex gobernador bonaerense, productor y ex secretario de Agroindustria, replicó las quejas: "¿Hubieran podido tener una conversación así tan larga con Macri?". Y aseveró que "no hubo un gobierno más dogmático que este".

A las 15 en el Patio de la Facultad de Derecho estuvieron casi todos los gobernadores del PJ, excepto Alicia Kirchner que el domingo tiene elecciones provinciales ademas de la nacional, Juan Schiaretti y obviamente Juan Manuel Urtubey. La sorpresa fue que Domingo Peppo finalmente participó y que Rosana Bertone y Gustavo Melella participaron del acto y de la foto posterior. Cuando él firmó como gobernador electo, ella lo aplaudió. El momento de emoción fue cuando tras firmar Sergio Ziliotto por La Pampa, caminó lento Carlos Verna y se fundió en un fuerte y sentido abrazo con Alberto Fernández. La primera ovación fue para Axel Kicillof, como precandidato a gobernador. También ovacionaron a Perotti y a Lammens que por primera vez compartió un evento como este con el peronismo.

La idea se gestó cuando Perotti le pidió a Alberto Fernández un compromiso para presentar a los santafesinos. No es un distrito fácil, hay antimacrismo pero también mucho voto anti K. La expandieron luego al resto de las provincias para mostrar más federalismo.

Algunas propuestas son políticas, como crear una mesa de provincias en red. Otras son las promesas ya difundidas como la de "encender las economías regionales". Y otras parecen un eslogan, como Diseñar la Agenda de Desarrollo Federal.

Pero también hubo pedidos puntuales que se pusieron por escrito, como el de Kicillof para que haya mayor inversión en Buenos Aires, el de Lucía Corpacci para que se impulse la relación binacional con Chile, el de Lammens para avanzar con proyectos de viviendas en tierras del Estado, la construcción de la línea F de subte y el Hospital de Lugano, una tarifa diferencial para Chaco y la corrección de la distribución de regalías de Salto Grande que pidió Bordet.

Así cada gobernador y precandidato a gobernador firmó su propia acta con Alberto Fernández antes del acto de cierre frente al Monumento a la Bandera.

Estuvieron también Gildo Insfrán, Juan Manzur, Pablo González, el vice de Santa Cruz, Sergio Casas, Gerardo Zamora, Alberto Rodríguez Saá, los precandidatos Sergio Leavy y Anabel Fernández, y el diputado Ricardo Wellbach de Misiones.

Y también intendentes bonaerenses, desde la precandidata a vicegobernadora Verónica Magario, a Mariano Cascallares, Martín Insaurralde, Juan Zabaleta, Julio Zamora y, entre otros, Gabriel Katopodis. Víctor Santa María llegó temprano y también el líder de la CGT Héctor Daer.

Al final hubo un breve discurso de Fernández que cerró con una frase muy aplaudida: "No aspiro a ser un gran presidente, aspiro a construir una gran Argentina".

Una postal del reencuentro y el tono de la campaña fueron las charlas entre dirigentes en el lobby del hotel durante los únicos dos ratos de distensión. El primero fue el almuerzo. El segundo, entre la firma de las actas y el acto final. Hasta Sergio Massa y Felipe Solá se sentaron por primera vez desde su distanciamiento a hablar de política y a bromear entre ellos.