Con el nombre de los Panama Papers se conoce a la investigación periodística global liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), que expuso a la luz los negocios offshore de políticos, empresarios, deportistas y celebrities internacionales.

Se basó en la filtración de 11,5 millones de documentos internos del estudio panameño Mossack Fonseca, la más grande en la historia del periodismo y la que tuvo -y sigue teniendo- mayor impacto a nivel mundial.

Los archivos incluyeron correos electrónicos, listados de sociedades, beneficiarios, actas, escrituras y registros de sociedades offshore intercambiados entre Mossack Fonseca y sus clientes, en los últimos 40 años. Fueron filtrados por una fuente anónima al diario alemán Süddeutsche Zeitung, y compartidos por ICIJ con más de 370 periodistas miembros de la organización en 76 países. La información incluyó datos de cuentas bancarias y de 214.488 empresas offshore conectadas con más de 200 países.

Hasta las primeras revelaciones periodísticas conocidas a nivel mundial en simultáneo el 3 de abril de 2016, la gran mayoría de estas firmas creadas en jurisdicciones consideradas paraísos fiscales -por su baja o nula tributación y el anonimato de sus dueños- se mantenían ocultas.

Si bien su constitución es legal, venían siendo utilizadas desde hacía décadas para evadir impuestos o esconder bienes en un divorcio, y en el peor de los casos, lavar o ocultar dinero proveniente del crimen organizado.

Hasta su cierre definitivo en marzo de 2018 a raíz del escándalo, el estudio panameño brindaba los servicios de creación y apertura de sociedades en la jurisdicción elegida por el cliente. Por un fee anual ofrecía además poner a un administrador y  los directivos panameños que figurarían en los papeles. Así se dificultaba saber quienes eran sus verdaderos dueños.

Las oficinas de Mossack Fonseca en Panamá, antes de su cierre en marzo de 2018 (ICIJ)
Las oficinas de Mossack Fonseca en Panamá, antes de su cierre en marzo de 2018 (ICIJ)

A nombre de estas sociedades "pantalla" -sin actividad real, oficina o empleados- se podía luego abrir una cuenta bancaria en algún otro país y mover dinero o comprar propiedades o bienes en cualquier destino del mundo.

Entre los nombres que aparecieron, figuraban más de un centenar de políticos de diferentes países, así como sus familiares o socios cercanos, 12 jefes de Estado, futbolistas, actores, empresarios y directores de cine.

Hubo una segunda tanda de documentos filtrados que se conocieron en junio del 2018, y que incluyó archivos internos de Mossack Fonseca, desde los días previos a que salieran en los medios los Panama Papers hasta fines de 2017, sólo tres meses antes de que el bufete cerrara su oficinas en Panamá y en otros 40 países.

Impacto

Desde abril de 2016, las revelaciones de los Panama Papers implicaron la apertura de numerosas causas judiciales en todo el mundo, incluida la Argentina.

Políticos, empresarios y abogados fueron acusados ante la Justicia y en varios casos, como en Panamá, Ecuador y Bulgaria, incluso detenidos. Los propios fundadores del Mossack Fonseca fueron presos.

El primer ministro de Islandia, Sigmundur David Gunnlaugsson, renunció por sus lazos ocultos con los bancos del país, e igual decisión tomó el primer ministro de Pakistán, Nawaz Sharif. Las revelaciones también provocaron un paso al costado de varios ministros, como el de Industria, Energía y Turismo de España, José Manuel Soria.

En Argentina, aparecieron en los Panama Papers los nombres del presidente Mauricio Macri, su hermano Gianfranco y su padre Franco; el ex secretario privado de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz; el intendente de Lanús, Néstor Grindetti; el jugador Lionel Messi; entre otras personalidades, así como numerosos empresarios.

A tres años de la investigación publicada en simultáneo en casi 80 países por más de 100 medios, las multas y el monto de dinero que comenzó a tributar impuestos contabilizados por ICIJ suman-al menos- USD 1.200 millones.

La cifra total, sin embargo, se estima que es superior ya que las autoridades fiscales de muchos países –como es el caso de Argentina- no revelan información sobre los acuerdos alcanzados con particulares y empresas en materia tributaria.

En nuestro país, según la investigación llevada adelante por el equipo local de ICIJ, el dinero identificado alcanza los USD 104 millones en dinero, tenencia de bienes y accciones en el exterior, blanqueados por argentinos ante la AFIP a partir de la amnistía fiscal lanzada por el Gobierno a mediados de 2016.

A este monto se suman otros USD 73 millones de propiedades en el exterior pertenecientes al ex secretario privado de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz, que ya fueron identificados por la AFIP, la Unidad de Información Financiera (UIF) y la Justicia, aunque aún no fueron recuperados para el Estado.

Más allá de la identificación de dinero que hasta los Panama Papers permanecía oculto, hubo un movimiento en numerosos países para terminar con la opacidad de las jurisdicciones de baja tributación impositiva, utilizadas con frecuencia para la evasión fiscal.

A la par de un reclamo de mayor transparencia y regulación sobre los paraísos fiscales, la opinión pública mundial se volvió mucho más crítica sobre el uso de firmas offshore por parte de la dirigencia política, empresarial, y de las estrellas del deporte y la comunidad artística internacional.

La legislación se endureció en Europa, la industria offshore redujo drásticamente su actividad, y ahora las autoridades fiscales tienen acceso público a medio millón de compañías creadas en paraísos fiscales de las que hasta hace tres años no se sabía. Los ciudadanos de todo el planeta tienen mucho más cuidado a la hora de buscar ocultar su patrimonio en jurisdicciones extranjeras de baja tributación.

Cómo fue la investigación

Los periodistas miembros del Consorcio llevaron adelante la investigación durante un año en forma colaborativa, en extrema reserva, y con el compromiso de no revelar ningún detalle por anticipado hasta la fecha fijada por ICIJ para la publicación mundial.

Se mantuvieron en contacto a través de una plataforma web encriptada desarrollada por ICIJ y con códigos de acceso a los documentos secretos subidos a una nube. Hubo dos encuentros presenciales en Washington (EEUU) y Munich (Alemania) durante 2015.

De Argentina, tuvieron acceso exclusivo a los documentos completos  Infobae, La Nación y Perfil.

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