"Contra los buitres y los gorilas, Macri chau, Macri chau, Macri chau, chau, chau", la melodía de la canción italiana Bella ciao retumbó este domingo entre los edificios del centro de Buenos Aires como una ola que, en el contexto de la marcha por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, hizo sentir la vibración especial de esta edición por tratarse de año electoral.

Si bien el contenido de cada concentración y marcha de los 24 de marzo tiene un componente político natural (el terrorismo de Estado fue una idea en esencia política e ideológica), la edición del 43º aniversario del último golpe militar tuvo un clima especialmente cargado contra el actual Gobierno.

El sentimiento, mezcla de hartazgo, enojo y expectativa por el triunfo de la oposición en las elecciones de octubre, no sólo se percibió en la calle, entre las columnas de militantes (desde las distintas vertientes del peronismo, pasando por la izquierda y los "antifascistas") y la gente que llegó "suelta", sino también en el documento que leyeron en el escenario montado en el centro de la Plaza de Mayo Estela de Carlotto y Taty Almeida, entre otras referencias de los organismos de Derechos Humanos.

Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo, fue una de las oradoras
Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo, fue una de las oradoras

"Seguimos luchando y nos manifestamos contra lo que el gobierno de Macri, que generó despidos, presos políticos, injerencia sobre el Poder Judicial, retrocesos en Memoria, Verdad y Justicia, represión policial, censura a la prensa y negacionismo. Es mucho lo que hemos logrado en democracia a fuerza de lucha del pueblo. Ese es el camino, con memoria y unidad", dijo una de las oradoras de Abuelas de Plaza de Mayo, ante cientos de miles de personas que silbaron cada vez que el nombre del Presidente se evocaba desde el escenario.

El documento, de 18 páginas, tuvo largos párrafos muy críticos con las políticas desarrolladas por Cambiemos desde 2015 y replicó la idea del "Nunca más" pero asociada también al macrismo. "La pobreza alcanza cifras alarmantes. Nuestro país ha sido empobrecido adrede por este gobierno. Convocamos a la unidad para decirle nunca más a la pobreza y el hambre. Macri, volvemos a decirte basta de ajuste, represión e impunidad. Los trabajadores son la variable de ajuste. Desde esta plaza aplaudimos a trabajadores que siguen logrando la unidad y organización para enfrentar el ajuste y la desidia", comentaron los oradores (que se fueron turnando la lectura), mientras que desde abajo respondieron con el clásico cantito que pide "unidad de los trabajadores y al que no le gusta se jode, se jode".

Entre la gente que se sumó a la marcha también se transpiraba bronca contra el Gobierno. Daniela marchó con su hijo Dante, de 13 años, que llevaba una remera blanca con la leyenda "Memoria, verdad y justicia" en el pecho. "Venimos desde toda la vida a que nunca más haya desaparecidos y que no se repitan los desastres económicos. Ahora, con este gobierno, es el mismo plan y tenemos que estar todos en la calle para decir nunca más a estas políticas que llevan a la desocupación y el hambre", comentó la mujer, que llegó desde San Isidro.

Como ocurre desde hace años, la marcha se dividió en dos partes. Después de las 17 llegaron los partidos de izquierda a Plaza de Mayo. Las críticas de sus referentes ante las cientos de miles de personas que llegaron a manifestarse frente a la Casa Rosada (en una plaza cortada a la mitad por las rejas) siguió la línea de sus predecesores y su consigna fue "contra el ajuste y la represión".

"Por mas que entró con los votos está actuando de forma dictatorial, hay mucha represión. La unidad de la oposición es necesaria a pesar de que hay sectores que no se van a juntar", coincidió con la tonalidad de los discursos Alicia Fontán, que llegó a la Plaza junto a su amiga María Elenan Dallorso, quien remarcó: "Vinimos a visibilizar el disgusto".

Mauricio Macri no fue el único apuntado por las personas que marcharon por las calles porteñas este domingo. Otro de los más silbados fue el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, quien durante la mañana del mismo día había hecho declaraciones contra los organismos de Derechos Humanos, al señalarlos como partidistas y relacionados con el kirchnerismo.

"La preocupación es cotidiana y los discursos que generan olvido no generan clima propicio para quienes tienen que resolver su identidad.
La herida solo sana con la verdad. No queremos que la apropiación se siga traspasando de generación en generación", dijo Estela de Carlotto en la parte del discurso que le tocó leer.

Ante una plaza colmada (igual que las diagonales Sur y Norte y la Avenida de Mayo desde Bolívar hasta la 9 de Julio) la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo criticó la política de Derechos Humanos macrista y remarcó que "en 2018 solo resolvimos un caso" de nietos que habían sido apropiados y recuperaron su identidad.

Carlotto consideró que "es importante que el futuro nunca pierda de vista el pasado" y pidió a la sociedad que colabore con la razón de ser de Abuelas, que es encontrar nietos. "Es colectivamente como debemos garantizar un derecho fundamental como el de la identidad. Pedimos ayuda para encontrar a esos nietos que nos faltan. La apropiación de bebes afectó todos los vínculos familiares. Pedimos a la sociedad a que nos ayude a que las nuevas generaciones, la de los bisnietos, puedan empujar a sus padres a buscarse y a vivir en libertad desde la verdad", comentó.

El documento de las organizaciones de derechos humanos, que permanentemente remarcó el pedido de justicia por los 30 mil desaparecidosdenunció también la gestión de Avruj. "La falta de presupuesto para sitios y espacios de la memoria es una forma sutil de vaciamiento y falta de preservación. El máximo responsable del retroceso es Avruj. Entre los hechos más graves está (lo que pasa con) Campo de Mayo. Denunciamos el proyecto del Gobierno para hacer un parque nacional. No aceptamos que el lugar donde nuestros familiares fueron torturados y quizás enterrados se convierta en un lugar de esparcimiento. Es notorio el vaciamiento de la ex ESMA", reclamaron.

Patricia Bullrich también fue de las personalidades del Gobierno más repudiadas. Desde el texto que se leyó se acusó a la Ministra de Seguridad de "criminalizar a referentes de organizaciones sociales" y de "hacer demagogia punitivista".

Las voces del escenario pidieron libertad a los "presos políticos" y acusaron al Gobierno de "armado de causas mediante el abuso indiscriminado de preventiva. Se detiene a opositores y a quienes cuestionan las políticas de hambre y saqueo". Aunque no dieron referencias sobre quiénes consideran presos políticos, había carteles que reclamaban la libertad de la dirigente jujeña Milagro Sala y el ex vicepresidente Amado Boudou, entre otros.

Entre las cartulinas creativas de los cientos de miles de participantes de la marcha muchos eran irónicos contra el Presidente y la gestión Cambiemos. "Hay que botar a Macri", decía un pasacalles en Bolívar y Diagonal Norte. "Nunca cambiaron. Nunca cambiemos. Nunca Macri", rezaba un afiche pegado en una pared sobre Rivadavia, cerca de un grafiti que tenía el pañuelo de las Madres y el mandamiento "no matarás".

La familia Barry en la marcha de este domingo
La familia Barry en la marcha de este domingo

Se trató probablemente de una de las marchas más convocantes de los últimos años, donde sobresalió la presencia, también, de colectivos de género, minorías y muchas familias -niños incluidos-, como la de Jorge Barry, que sufrió la desaparición y el asesinato de dos hermanos durante la dictadura. El hombre, de 73 años, llegó con sus nietos Juana (16) y Gregorio (12).

"Me emociona porque son los hermanos de mi abuelo y me choca de cerca. Lo que pasó me genera angustia y compromiso", dijo Juana, abrazada a la sonrisa emocionada de su abuelo.

La marcha, escenario de momentos de unión familiar, causó absoluto asombro en Zoe, de 4 años, con la cabellera envuelta en un pañuelo de las Madres y los ojos enfocados en las bandadas humanas que colmaron la 9 de Julio. "La traigo desde la panza", contó su mamá, Florencia, de 32 años: "Le hablo. Le explico adaptado qué es lo que pasó. Le explico por qué marchamos, sin entrar en detalle. Hablamos mucho".

Zoe y Florencia llegaron de Villa Luro
Zoe y Florencia llegaron de Villa Luro

Zoe mira a otros nenes que caminan con remeras alusivas, o a un grupo que toca tambores. Florencia cuenta que su hija le hizo un pedido especial cuando supo que iban a la Plaza. "Le conté que veníamos y me pidió llevar 'el pañuelito'".

La mirada de Zoe se refleja en el espíritu de la convocatoria, incluso más allá de los contenidos políticos coyunturales, ese que también remarcó una de las oradoras cuando vio llegar al escenario a Taty Almeida y a Estela de Carlotto, las dos con 88 años: "Acá no hay vejez. Hay juventud acumulada".

FOTOS: Nicolás Stulberg y Lihueel Althabe

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