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El país pesquero sin cifras

La falta de registros integrales sobre trabajadores, flota y astilleros limita el diseño de apoyos, la formalización y el ordenamiento de recursos frente a las alteraciones climáticas que afectan los ingresos costeros

Tres pescadores artesanales recogen una red de pesca a bordo de una embarcación en la costa del Perú ante los efectos del fenómeno El Niño en los recursos marinos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Puede un país que atraviesa una crisis climática y económica, y que se proclama potencia pesquera, seguir sin contar con un censo actualizado de cuántos pescadores artesanales tiene, cuántas embarcaciones operan y cuántos astilleros construyen sin licencia, catorce años después del último censo? Resulta contradictorio que, al mismo tiempo que se exalta la importancia de la pesca artesanal, el Estado permanezca sin información censal actualizada que permita sostener políticas públicas sólidas.

El último Censo Nacional de la Pesca Artesanal del Ámbito Marítimo se realizó en 2012. Desde entonces, no se ha realizado un nuevo censo, aunque sí existen estimaciones posteriores, como las de la Cuarta Encuesta Estructural de la Pesquería Artesanal en el Litoral Peruano (ENEPA IV), realizada por el IMARPE en 2022-2023, que estimó una población de 77.326 pescadores artesanales embarcados. La diferencia importa: una encuesta estructural no sustituye necesariamente la cobertura y el nivel de detalle de un censo nacional. Hoy, con un litoral expuesto a los efectos de El Niño y comunidades pesqueras que reclaman apoyo, la falta de información censal actualizada se convierte en un obstáculo crítico, ya que sin datos integrales no se puede dimensionar con precisión el esfuerzo pesquero, diseñar políticas de formalización ni atender con justicia a quienes dependen de la actividad para subsistir.

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Pequeños peces y plancton flotan bajo la superficie del mar en el Perú, donde el fenómeno de El Niño altera las condiciones del ecosistema marino. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La pesca artesanal es un tejido social que sostiene a miles de familias en la costa peruana. Sin embargo, ¿cómo se puede hablar de inclusión, de sostenibilidad o de competitividad si no contamos con información integral y actualizada sobre cuántos pescadores existen, cuántas embarcaciones operan y en qué condiciones? La informalidad, que se extiende en astilleros clandestinos y flotas sin registro, plantea dificultades adicionales para la fiscalización y el ordenamiento. El Estado no puede ordenar lo que desconoce.

El impacto de la ausencia de cifras censales actualizadas es múltiple. En primer lugar, limita la capacidad de respuesta frente a crisis climáticas como El Niño, que altera la disponibilidad de especies y golpea los ingresos de los pescadores. En segundo lugar, dificulta diseñar políticas de formalización y acceso a créditos, pues no se conoce con precisión a todos los potenciales beneficiarios. En tercer lugar, debilita la gestión de los recursos hidrobiológicos, porque sin información integral sobre esfuerzo pesquero y capacidad instalada, cualquier medida de ordenamiento se enfrenta a importantes limitaciones.

Fish are stored in plastic crates at a fish market in Chorrillos, as environmental groups warn that El Nino-driven warming of Pacific waters and shifts in marine ecosystems are reducing the availability of fish for seabirds along Peru's coast, in Lima, Peru, September 27, 2026. REUTERS/Sebastian Castaneda

La institucionalidad pesquera se resiente cuando la información no se actualiza mediante un nuevo censo. El discurso sobre sostenibilidad y competitividad pierde credibilidad si no se sustenta en cifras verificables. La transparencia estadística es una condición mínima para la gobernanza; sin ella, las decisiones se toman con información incompleta y los pescadores artesanales quedan relegados a la invisibilidad.

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Un nuevo censo es una herramienta de política pública. Permitiría conocer la magnitud real de la flota artesanal, identificar los astilleros legales e ilegales, dimensionar la fuerza laboral y caracterizar las condiciones socioeconómicas de los pescadores. Con esa base, se podrían diseñar programas de apoyo más justos, ordenar el acceso a los recursos y enfrentar con mayor eficacia los impactos del cambio climático.

Varias embarcaciones pesqueras navegan cerca del litoral peruano, donde las anomalías térmicas del mar mantienen activo el estado de alerta por el fenómeno de El Niño Costero. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La pregunta, entonces, no es si necesitamos un nuevo censo, sino por qué seguimos postergándolo. ¿Qué explica que, a pesar de la urgencia, PRODUCE y el INEI no hayan anunciado siquiera un cronograma? ¿Qué intereses se benefician de mantener al sector en la penumbra estadística? La falta de información integral dificulta la fiscalización y puede contribuir a perpetuar la informalidad y la desigualdad.

El país pesquero que se enorgullece de su riqueza marina no puede seguir navegando sin brújula. La actualización del censo de la pesca artesanal es una tarea impostergable. No se trata de un capricho técnico, sino de una necesidad vital para la sostenibilidad, la equidad y la transparencia. Sin datos completos y actualizados, no hay política pesquera seria. Y sin política seria, los pescadores artesanales seguirán siendo invisibles en el discurso oficial, aunque sean protagonistas silenciosos de nuestra seguridad alimentaria.

Fuentes de referencia:

Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y Ministerio de la Producción (PRODUCE). I Censo Nacional de la Pesca Artesanal del Ámbito Marítimo 2012. Ficha técnica.

Instituto del Mar del Perú (IMARPE). Cuarta Encuesta Estructural de la Pesquería Artesanal en el Litoral Peruano (ENEPA IV), 2022-2023. Informe publicado en 2024.

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